Se supone que la vida se llena, se siente, se goza al máximo cuando... ¿cuándo?... Bueno... no hay un manual de la vida, pero en las sociedades occidentales, digamos que se supone que una vida plena se suele identificar con una vida llena de logros... que en los formatos estándar, se equipara con logros personales (fundar una familia, conseguir metas de desarrollo personal), sociales (ser alguien, tener una relevancia social, y quizá algún papel más allá del entorno familiar) y profesionales (lo separo de los sociales porque da un poco más de juego, nada más).
Así... en resumidas cuentas. Otros, algo menos ordenados, sencillamente se conforman con llenarla de experiencias... con sobrevivir y disfrutar de la vida. Gozar y sufrir, viajar, experimentar, ayudar y ser ayudado, amar, odiar, reir, llorar, sobrecogerse y tantas otras sensaciones que hacen lo que llamamos vivir una experiencia interesante.
La cuestión, es que no está definido, aunque hay pautas marcadas... que permiten que "tener una vida plena" pueda reducirse a marcarse una serie de objetivos en los campos arriba mencionados y organizar los recursos (tiempo y esfuerzo) para conseguirlos. La marcación de esos objetivos es esencial, obviamente, para conseguir lo que se llama felicidad. O quizá no sea tan obvio y a veces no hace falta seleccionar los objetivos que nos harán felices, sino conseguir aquellos que nos marquemos, por muy estúpidos que sean. Sí, seguro... por eso está el mundo lleno de infelices que trabajaron toda su vida y acabaron desheredados o peor, deshauciados. O cornudos que no supieron asignar prioridades. O luchadores sin rey a quien rendir sus tributos, o su vida.
Para toda esa complejidad... no es hora de hablar. Pero en las pequeñas cosas, aunque se circunscriben a los placeres inmediatos, más terrenales, más ... quizá, espúreos, ¿acaso no encontramos la esencia de la vida también en ellos? ¿Acaso no se entiende mejor el duro trabajo en el campo cuando al final del mismo nos espera un refrigerio servido por un ser querido? ¿Acaso no es, también en las pequeñas cosas, donde los esfuerzos se hacen llevaderos y se ven recompensados?
Identificar los grandes objetivos... es esencial, sí, pero identificar los pequeños placeres que nos dan placer y sabor en la vida, también. En mi caso... veo los momentos de felicidad en la comida y la bebida. En la buena comida y la buena bebida. Y también en la buena compañía, claro... y el escenario apropiado. Y todo eso es una consecución de pequeñas cosas que plasman un momento... un momento de felicidad. Y además lo plasman de verdad en nuestra mente... y cuando pasen 50 años recordaremos ese momento, esa sensación, y eso nos dirá que nuestra vida fue. Y sonreiremos.
No quiero pasarme de epicúreo, pero de un tiempo a esta parte, para las cosas pequeñas... he ido destilando los placeres terrenales que realmente dejan huella en mí, y creo que en otras personas. No se trata de cosas sofisticadas, necesariamente... pero ... hummmm... cuando una cosa se degusta de la forma apropiada, ¡qué placer! Uno percibe que es así como tienen que hacerse las cosas... y que no es lo mismo una cosa a medias que una cosa hecha a conciencia. Se percibe el sentido de las cosas... y la felicidad que supone percibirlo.
Aparte de la comida y la bebida (las buenas... aunque con hambre, un mendrugo de pan también puede proporcionar sensaciones en la misma línea), voy a poner en la lista otras sensaciones: como los olores. No sólo de los manjares, sino de las personas, las flores... los lugares. No solemos ser muy conscientes ni buscarlos demasiado socialmente (no hablo de los perfumes, sino de que los olores nos acompañen, más allá de nuestras personas, en determinados momentos). También la belleza... oh sí... la belleza produce felicidad, sin duda alguna... por eso los artistas han existido desde siempre.
Una ducha caliente.
Una tarde de deporte.
Una pequeña victoria deportiva.
Encontrar algo perdido.
Descubrir un nuevo sabor.
Un amanecer, y un atardecer.
Un chapuzón.
El contacto con otro ser vivo.
Se admiten sugerencias... no pienso hacer una lista exhaustiva. Pero pienso cuidar esos momentos más en el futuro...
Una recopilación de pensamientos en momentos determinados. Reflexiones personales sobre los temas más diversos, que creo pueden ser compartidas y comentadas. Si te hacen pensar un poco, han cumplido la función.
lunes, 8 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
Sin poder dormir
No es habitual en mí el pasar varias noches seguidas en vela. Gracias a Dios que me puedo permitir dormir luego por la mañana, pero no siendo voluntario ni debido a una fiesta o similar... no le veo la gracia a esto del insomnio.
El caso es que lo he intentado de diversas maneras, pero mi organismo insiste en romperme los esquemas de funcionamiento y en no volver a la normalidad...
Aprovechando el momentum, a ver si la musa me inspira en esto que tengo tan abandonado.
Lo de decir cosas interesantes no es algo tan facilón. Ya lo dice el título... es sobre "tu tiempo y mi tiempo"... más vale que lo aprovechemos, que es limitado y precioso, aunque tengamos la fea costumbre de desaprovecharlo muchos de nosotros. Es el gran lujo de la dolce far niente, aunque no es algo estimulante ni interesante.
Bien... pues hablemos de nuevo de la estupidez humana. O... más bien, esos procesos que me resultan ininteligibles y que hacen que las personas, supuestamente racionales, hagan sandeces de perogrullo y que luego busquen racionalizarlas... pero realmente habiéndose creído que hay razones que sustentan su comportamiento burro... y que se pueden justificar.
En temas políticos, por ejemplo. No sé por qué yo me convencí de que la votación debía de hacerse en función de la consideración de "mejor candidato". El mejor para gestionar la res pública: tomar decisiones que afectan al conjunto de ciudadanos, gestionar nuestros impuestos y procurar que la función privada trabaje en orden y seguridad. Hasta aquí esperaría que hubiese consenso. Pero luego resulta que nadie hace una valoración de los hechos o proyectos, de forma racional, que proponen los candidatos. No... la gente tiene una opinión ya hecha (inducida, más bien), y vota en consecuencia. Se le dan unos argumentos, se machacan repetidamente por los medios, y ya no tienen más que repetirlos para sustentar una idea o proyecto... sobre el que no han apenas hecho ningún análisis. Entre otras cosas, porque no se le dan muchos medios para hacerlo. Toda la información que mamamos sobre temas de política suele tener un sesgo importante.
Igual esto ya lo he dicho anteriormente, pero hace unos 10-12 años leí en alguna parte que la calidad de la democracia está en función de la calidad de sus medios. Y sobre ello, basado en un estudio empírico, habían analizado los medios (periódicos en este caso) de varios países. Se daba el caso curioso de que en España, para una noticia cualquiera, se saban sistemáticamente menos datos, y también eran noticias más cortas, que el promedio europeo. Y era una diferencia sustancial, aunque ahora no puedo recordar las cifras, estarían entorno al 30-50% más (6 datos vs 8-9 en Europa, o por ahí). Es decir, que para formarnos una opinión... nos dan pocos hechos y muchos comentarios y opiniones ya formados. Sí, sustentados por los datos que convienen a cada parte, pero raramente debatidos de forma seria. Seria no es interrumpiéndose a cada momento ni soltando consignas políticas ni dando por verdades inamovibles hechos no probados.
Entre unos malos medios y una deficiente educación, tenemos en España a unos votantes con poco criterio y, me temo, poca capacidad crítica real. Y mira que dicen que los españoles somos muy criticones, y tienen razón... pero no sabemos (Creo) criticar. Y... peor, luego no actuamos en consecuencia. Si lo hiciésemos, no toleraríamos que se ocultase tanta información, que los políticos y funcionarios robasen a espuertas (lo hacen, más que nada, porque los controles son insuficientes, y el sometimiento al poder y al soborno es mayor que la percepción del deber y de la defensa de los valores de la comunidad como elemento fundamental para el sostén de la sociedad. Es decir, que si el jefe te dice que chitón a un chanchullo que se lleva entre manos... aquí la gente calla o mira hacia otro lado. Y todos tan contentos.
Y... ¿qué lección van a tener los políticos si, pese a los escándalos, siguen presentándose los mismos, bien apoyados y arropados por los de su partido, y encima siguen recibiendo los votos? Ninguna... la conclusión lógica que tienen que sacar es que los españoles somos idiotas y no votamos en función de ninguna lógica, sino de las ideas que tenemos... de la ideología.
Tengo unas preguntas para Ud.
Para unas elecciones determinadas (por poner, unas generales, pero vale para casi todas),
- ¿cuántas veces ha cambiado de partido al que votar?
- ¿cuántas veces se ha leído u ojeado el programa del partido al que ha votado y el de sus contrincantes?
- ¿cuántas veces ha comprobado que lo que prometió se ha cumplido durante la legislatura?
- ¿cuántas veces ha votado a la persona, y no al partido?
Algunos dirán que mucho de ello supone un trabajo inmenso para el que no tienen tiempo (especialmente la recolección y análisis de la información)... y tienen razón. Para eso están los medios, que deberían tratar este asunto mucho más machaconamente. Datos, datos... no promesas, promesas ni ideas pre-concebidas. Cuando uno da una conclusión, debe dar unos cuantos datos.
Por ejemplo... el desastre económico español se explica, sencillamente, por una muy deficiente competitividad. La ola de la crisis financiera ha afectado a todo el mundo, pero en países de nuestro entorno no ha barrido con tantas empresas como en España. ¿Por qué? Pues porque mucho del negocio en España era especulativo (ladrillo, ladrillo), y mucho otro totalmente carente de competitividad... y cuando van mal dadas, ya no está uno para mantener a empresas incompetentes. Pero al Estado incompetente, parece sí.
Votar hoy en día al Gobierno actual sería darle un nuevo voto de confianza al que nos ha pegado un tiro. No digo que pudiese haber evitado el desastre, pero sí que ha hecho todo lo necesario para que sea más duro, más largo y más beneficioso para la clase política, que se ha arrogado nuevas excusas para ampliar su intervencionismo (más leyes, más funcionarios, más impuestos). Es darle una palmadita en la espalda al que nos cuelga la espada de Damocles encima. Es ser el cazador de monos que repetía y repetía la visita a la jungla donde una y otra vez el gorila lo pillaba "desprevenido" y se lo cepillaba. Oiga... ya se ha probado la sopa... si ahora quiere repetir, después de haber notado que sabe a bazofia, es que a Ud. le gusta la bazofia.
No sé si el lector ha llegado a ver mi línea de pensamiento... sobre cómo llegamos a hacer y justificar estupideces, en común (el caso político me pone, ya sabéis), y somos muy poco capaces de entender el por qué de las cosas... y por supuesto, de cambiarlas. Seguimos cayendo en la misma trampa. Seguimos en la estupidez. Y si mañana salimos del hoyo... creo que no habremos aprendido el por qué hemos caído... y por tanto, volveremos a caer.
¿Acaso alguien no ha notado que en la res pública no se habla de EFICIENCIA, EMPRESA, INICIATIVA PRIVADA, FACILIDADES o NEGOCIO? Se habla de Empleo como si ese fuese el objetivo... cuando, señores políticos... el empleo se crea como consecuencia de que el capital y el empresario/gestor se ponen de acuerdo para poner en marcha un negocio... algún tipo de actividad del que sacar rendimiento. CONSECUENCIA, no OBJETIVO. Ustedes creen las condiciones de estabilidad, seguridad y fiabilidad para atraer a capital y empresarios, y verán que el empleo empieza a generarse sólo. Pero si andan subiendo impuestos, haciendo políticas de gasto público absurdas, y regulando sectores en contra de las peticiones de sus agentes (eg: renovables), no habrá solución. Como siempre, serán parte del problema.
Léase que esto aplica a todos los partidos, que aquí, aunque menos, también es culpable quien apoya al gobierno que hace estupideces a cambio de prebendas, quien siendo oposición no se opone con la firmeza necesaria, quien calla y deja de votar cuando debe votar cambio, y quien critica sin saber de lo que habla.
Parece que ahora finalmente me entró algo de sueño. Espero que no haya resultado muy pesado.
El caso es que lo he intentado de diversas maneras, pero mi organismo insiste en romperme los esquemas de funcionamiento y en no volver a la normalidad...
Aprovechando el momentum, a ver si la musa me inspira en esto que tengo tan abandonado.
Lo de decir cosas interesantes no es algo tan facilón. Ya lo dice el título... es sobre "tu tiempo y mi tiempo"... más vale que lo aprovechemos, que es limitado y precioso, aunque tengamos la fea costumbre de desaprovecharlo muchos de nosotros. Es el gran lujo de la dolce far niente, aunque no es algo estimulante ni interesante.
Bien... pues hablemos de nuevo de la estupidez humana. O... más bien, esos procesos que me resultan ininteligibles y que hacen que las personas, supuestamente racionales, hagan sandeces de perogrullo y que luego busquen racionalizarlas... pero realmente habiéndose creído que hay razones que sustentan su comportamiento burro... y que se pueden justificar.
En temas políticos, por ejemplo. No sé por qué yo me convencí de que la votación debía de hacerse en función de la consideración de "mejor candidato". El mejor para gestionar la res pública: tomar decisiones que afectan al conjunto de ciudadanos, gestionar nuestros impuestos y procurar que la función privada trabaje en orden y seguridad. Hasta aquí esperaría que hubiese consenso. Pero luego resulta que nadie hace una valoración de los hechos o proyectos, de forma racional, que proponen los candidatos. No... la gente tiene una opinión ya hecha (inducida, más bien), y vota en consecuencia. Se le dan unos argumentos, se machacan repetidamente por los medios, y ya no tienen más que repetirlos para sustentar una idea o proyecto... sobre el que no han apenas hecho ningún análisis. Entre otras cosas, porque no se le dan muchos medios para hacerlo. Toda la información que mamamos sobre temas de política suele tener un sesgo importante.
Igual esto ya lo he dicho anteriormente, pero hace unos 10-12 años leí en alguna parte que la calidad de la democracia está en función de la calidad de sus medios. Y sobre ello, basado en un estudio empírico, habían analizado los medios (periódicos en este caso) de varios países. Se daba el caso curioso de que en España, para una noticia cualquiera, se saban sistemáticamente menos datos, y también eran noticias más cortas, que el promedio europeo. Y era una diferencia sustancial, aunque ahora no puedo recordar las cifras, estarían entorno al 30-50% más (6 datos vs 8-9 en Europa, o por ahí). Es decir, que para formarnos una opinión... nos dan pocos hechos y muchos comentarios y opiniones ya formados. Sí, sustentados por los datos que convienen a cada parte, pero raramente debatidos de forma seria. Seria no es interrumpiéndose a cada momento ni soltando consignas políticas ni dando por verdades inamovibles hechos no probados.
Entre unos malos medios y una deficiente educación, tenemos en España a unos votantes con poco criterio y, me temo, poca capacidad crítica real. Y mira que dicen que los españoles somos muy criticones, y tienen razón... pero no sabemos (Creo) criticar. Y... peor, luego no actuamos en consecuencia. Si lo hiciésemos, no toleraríamos que se ocultase tanta información, que los políticos y funcionarios robasen a espuertas (lo hacen, más que nada, porque los controles son insuficientes, y el sometimiento al poder y al soborno es mayor que la percepción del deber y de la defensa de los valores de la comunidad como elemento fundamental para el sostén de la sociedad. Es decir, que si el jefe te dice que chitón a un chanchullo que se lleva entre manos... aquí la gente calla o mira hacia otro lado. Y todos tan contentos.
Y... ¿qué lección van a tener los políticos si, pese a los escándalos, siguen presentándose los mismos, bien apoyados y arropados por los de su partido, y encima siguen recibiendo los votos? Ninguna... la conclusión lógica que tienen que sacar es que los españoles somos idiotas y no votamos en función de ninguna lógica, sino de las ideas que tenemos... de la ideología.
Tengo unas preguntas para Ud.
Para unas elecciones determinadas (por poner, unas generales, pero vale para casi todas),
- ¿cuántas veces ha cambiado de partido al que votar?
- ¿cuántas veces se ha leído u ojeado el programa del partido al que ha votado y el de sus contrincantes?
- ¿cuántas veces ha comprobado que lo que prometió se ha cumplido durante la legislatura?
- ¿cuántas veces ha votado a la persona, y no al partido?
Algunos dirán que mucho de ello supone un trabajo inmenso para el que no tienen tiempo (especialmente la recolección y análisis de la información)... y tienen razón. Para eso están los medios, que deberían tratar este asunto mucho más machaconamente. Datos, datos... no promesas, promesas ni ideas pre-concebidas. Cuando uno da una conclusión, debe dar unos cuantos datos.
Por ejemplo... el desastre económico español se explica, sencillamente, por una muy deficiente competitividad. La ola de la crisis financiera ha afectado a todo el mundo, pero en países de nuestro entorno no ha barrido con tantas empresas como en España. ¿Por qué? Pues porque mucho del negocio en España era especulativo (ladrillo, ladrillo), y mucho otro totalmente carente de competitividad... y cuando van mal dadas, ya no está uno para mantener a empresas incompetentes. Pero al Estado incompetente, parece sí.
Votar hoy en día al Gobierno actual sería darle un nuevo voto de confianza al que nos ha pegado un tiro. No digo que pudiese haber evitado el desastre, pero sí que ha hecho todo lo necesario para que sea más duro, más largo y más beneficioso para la clase política, que se ha arrogado nuevas excusas para ampliar su intervencionismo (más leyes, más funcionarios, más impuestos). Es darle una palmadita en la espalda al que nos cuelga la espada de Damocles encima. Es ser el cazador de monos que repetía y repetía la visita a la jungla donde una y otra vez el gorila lo pillaba "desprevenido" y se lo cepillaba. Oiga... ya se ha probado la sopa... si ahora quiere repetir, después de haber notado que sabe a bazofia, es que a Ud. le gusta la bazofia.
No sé si el lector ha llegado a ver mi línea de pensamiento... sobre cómo llegamos a hacer y justificar estupideces, en común (el caso político me pone, ya sabéis), y somos muy poco capaces de entender el por qué de las cosas... y por supuesto, de cambiarlas. Seguimos cayendo en la misma trampa. Seguimos en la estupidez. Y si mañana salimos del hoyo... creo que no habremos aprendido el por qué hemos caído... y por tanto, volveremos a caer.
¿Acaso alguien no ha notado que en la res pública no se habla de EFICIENCIA, EMPRESA, INICIATIVA PRIVADA, FACILIDADES o NEGOCIO? Se habla de Empleo como si ese fuese el objetivo... cuando, señores políticos... el empleo se crea como consecuencia de que el capital y el empresario/gestor se ponen de acuerdo para poner en marcha un negocio... algún tipo de actividad del que sacar rendimiento. CONSECUENCIA, no OBJETIVO. Ustedes creen las condiciones de estabilidad, seguridad y fiabilidad para atraer a capital y empresarios, y verán que el empleo empieza a generarse sólo. Pero si andan subiendo impuestos, haciendo políticas de gasto público absurdas, y regulando sectores en contra de las peticiones de sus agentes (eg: renovables), no habrá solución. Como siempre, serán parte del problema.
Léase que esto aplica a todos los partidos, que aquí, aunque menos, también es culpable quien apoya al gobierno que hace estupideces a cambio de prebendas, quien siendo oposición no se opone con la firmeza necesaria, quien calla y deja de votar cuando debe votar cambio, y quien critica sin saber de lo que habla.
Parece que ahora finalmente me entró algo de sueño. Espero que no haya resultado muy pesado.
domingo, 10 de octubre de 2010
Potencial de desarrollo del individuo
Nos cuentan, más en unas épocas que en otras, que el ser humano tiene un potencial de desarrollo increíble. Tenemos, gracias a nuestra inteligencia, la habilidad de hacer una cantidad ingente de cosas. Y con el apoyo de nuestra sociedad, más aún.
En las sociedades modernas, más todavía. Nos dicen, nos cuentan, y lo leemos en muchas partes, pero, de alguna manera, no siempre trasciende. El individuo está más diluido, porque más individuos existen en el planeta, y somos más conscientes de la existencia de los demás, merced a los medios de comunicación y transporte. En ese entorno, ser "alguien", llegar a convertirse en un ser humano desarrollado, es más complejo de lo que pueda parecer.
Imaginemos que hemos nacido en una sociedad primitiva. En una tribu amazónica, por ejemplo. El desarrollo humano llega al culmen cuando el individuo se enfrenta a los retos que le lanza la vida: el aprendizaje de la supervivencia, la primera caza, la selección de la pareja, los niños, la aportación a la tribu... la consecución de méritos sociales. Y esos, no son tan sencillos, ni hacen al individuo menos desarrollado que los retos que podamos tener en una sociedad avanzada... donde tenemos otros retos... escoger y desarrollar un estilo, una imagen, una carrera que nos condicionará toda la vida, unos estudios, pareja, enlazar objetivos no siempre comunes, retos profesionales... Total... que finalmente el individuo se ve expuesto a una serie de decisiones que tomar, y de objetivos que conseguir... independientemente de la sociedad en la que nazca.
Ahora bien... la calidad del desarrollo humano está, no sólo en la consecución de esos objetivos, sino en la elección de los mismos. Elegir qué queremos ser y hacer de nuestro tiempo en este mundo, es lo realmente importante. Si un individuo de una sociedad moderna es sólo una pequeña parte de una cadena de producción, y no es capaz de verse en comunión con su sociedad, no está más desarrollado que un niño aborigen del Amazonas que ha conseguido pescar su primer pez.
La comunión con uno mismo... el sentirse parte de algo (la Naturaleza, la sociedad humana, un país, una familia) es fundamental. Y no siempre nuestras elecciones y objetivos están pensando en esa comunión. El tiempo que cada individuo pasa haciendo auténticas tonterías es lamentable. Los programas de la tele, las profesiones, la forma de organizarnos, la búsqueda del dinero ... como elemento fundamental de nuestra vida... no parecen cosas que llenen más que alimentar a un congénere, o crear algo.
En las sociedades modernas, más todavía. Nos dicen, nos cuentan, y lo leemos en muchas partes, pero, de alguna manera, no siempre trasciende. El individuo está más diluido, porque más individuos existen en el planeta, y somos más conscientes de la existencia de los demás, merced a los medios de comunicación y transporte. En ese entorno, ser "alguien", llegar a convertirse en un ser humano desarrollado, es más complejo de lo que pueda parecer.
Imaginemos que hemos nacido en una sociedad primitiva. En una tribu amazónica, por ejemplo. El desarrollo humano llega al culmen cuando el individuo se enfrenta a los retos que le lanza la vida: el aprendizaje de la supervivencia, la primera caza, la selección de la pareja, los niños, la aportación a la tribu... la consecución de méritos sociales. Y esos, no son tan sencillos, ni hacen al individuo menos desarrollado que los retos que podamos tener en una sociedad avanzada... donde tenemos otros retos... escoger y desarrollar un estilo, una imagen, una carrera que nos condicionará toda la vida, unos estudios, pareja, enlazar objetivos no siempre comunes, retos profesionales... Total... que finalmente el individuo se ve expuesto a una serie de decisiones que tomar, y de objetivos que conseguir... independientemente de la sociedad en la que nazca.
Ahora bien... la calidad del desarrollo humano está, no sólo en la consecución de esos objetivos, sino en la elección de los mismos. Elegir qué queremos ser y hacer de nuestro tiempo en este mundo, es lo realmente importante. Si un individuo de una sociedad moderna es sólo una pequeña parte de una cadena de producción, y no es capaz de verse en comunión con su sociedad, no está más desarrollado que un niño aborigen del Amazonas que ha conseguido pescar su primer pez.
La comunión con uno mismo... el sentirse parte de algo (la Naturaleza, la sociedad humana, un país, una familia) es fundamental. Y no siempre nuestras elecciones y objetivos están pensando en esa comunión. El tiempo que cada individuo pasa haciendo auténticas tonterías es lamentable. Los programas de la tele, las profesiones, la forma de organizarnos, la búsqueda del dinero ... como elemento fundamental de nuestra vida... no parecen cosas que llenen más que alimentar a un congénere, o crear algo.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Al sol
Veranito.
Descanso. Relax. Comidas ligeras. Bebidas refrescantes. Brisas suaves, pieles morenas y brillantes.
O no. El caso es que muchas veces el verano es un agobio inmundo. El ruido de las aglomeraciones en la costa. El estrés del sube y baja con el coche... del trajín de cosas (con familia o sin ella)... es un poco engorroso.
Alabadas las vacaciones fuera de períodos destinados a las masas. Todos hemos estado ahí (la experiencia merece la pena)... pero no todos tenemos que seguir ahí.
Pero si nos centramos en los sentidos... el alejamiento de lo cotidiano. Estamos en un lugar distinto, lejos de casa, del trabajo, de todas las preocupaciones del día a día. Y podemos cerrar los ojos y sumergirnos en pensamientos espúreos, que no llevan a ninguna parte... pero se está tan bien oyendo sólo el suave romper de las olas y tostándose lentamente al sol. Y cuando es demasiado... refrescarse zambulléndote en el agua, dejando que tu cabeza se sumerja en un mundo distinto.
Para valorarlo... hay que no haberlo vivido nunca. Es difícil entender la gente que no ha disfrutado de unas vacaciones en la playa... y menos de forma regular. Es, sencillamente, genial.
martes, 20 de julio de 2010
Un baile
Hoy me da por una descripción.
"No se habían visto nunca, de eso estaban seguros tanto ella como él. Es posible que alguno de sus amigos los conociese a ambos, pero no habían oído hablar el uno del otro... y sin embargo, aquel atardecer, en la boda de un ex-colega de él con una vieja amiga de ella, coincidieron.
Sus miradas se conectaron en el aperitivo. Antes se habían cruzado un momento, pero no se habían visto. Durante el cocktail sus miradas se enredaron irremisiblemente. El estaba conversando sobre nimiedades con un pequeño grupo de conocidos y paró en seco al verla... de pronto todo lo demás carecía de importancia. Se sintió cautivado... curioso, excitado... emocionado... se sintió feliz e inquieto, y sabía que aquéllo era especial, aunque de momento lo único que podía hacer era mantener la mirada, que ella le sostuvo con una sonrisa por unos segundos, a unos 10 pasos de distancia. El perdió un poco la compostura y fijó sus cinco sentidos en ella. El contacto estaba hecho. El dejó a su grupo y se acercó donde estaba ella, que lo recibió con una sonrisa luminosa. El la miró a ella, y sólo a ella... todo el tiempo... esperó unos segundos en que ambos sostenían una sonrisa boba y unos ojos brillantes. El le cogió la mano, sin dejar de mirarle a los ojos... y le dijo: -Hola. Me llamo Alex, soy amigo de Marc, el novio... y creo que Cupido anda por la fiesta". Ella le sonreía, quizá más segura, quizá sólo divertida... y respondió sin rubor "¿de veras?... yo me llamo Carla... y dicen que Cupido se cuela en todas las bodas... resulta muy fácil acertar con las flechas cuando la gente está tan predispuesta, por eso ya sabes que de una boda sale siempre otra....". El, que seguía sin dejar de sonreír y sin soltarle la mano, hizo chasquear los dedos de su mano libre en dirección a su amigo Carlos, que hizo unas señas a su vez al DJ. Sin dejar de mirarla un instante, la arrastró hacia él y le susurró al oído que bailase con él. Ella no se negó. La música empezó a sonar en cuanto llegaron al centro de la pista. Era una melodía suave, propicia para la hora... aunque nadie bailaba excepto ellos. Ella se lo remarcó, un poco azorada, pero sólo un poco. Estaba encantada. Y él también. Se deslizaron suavemente por la pista de baile y pronto se formó un corro amplio a su alrededor. La música se animó un poco más y ellos se explayaron en sus pasos, haciendo uso de todo el espacio que se les dejaba. Ella se dejaba llevar como si hubiese nacido bailando. El estaba tan cómodo que todo parecía más fácil. No era un gran bailarin, pero seguía estrictamente la primera lección: "Escucha la música... y déjate llevar". Y así lo hizo. Sin saber muy bien cómo estaban bailando como si fuesen los novios en el vals de apertura... con todos los invitados curiosos por aquella pareja que estaba completamente absorta del resto del mundo, y sin embargo lo vestían más que las mejores galas. No se animó apenas nadie hasta bien pasado el ecuador de la canción, cuando alguna dama experimentada consiguió que su marido la sacase para aprovechar la magia del momento. Y vaya si había magia. Todo el mundo veía que de aquello estaba brotando algo contagioso, que si no era amor, tenía todos los rasgos. Los dos se acercaron y siguieron bailando, como si hubiesen bailado toda la vida. Los pasos eran frescos, fluidos... sin premeditación, sin brusquedad, llenos de sentimiento. Respiraban el aliento del otro y se hablaban sin palabras...
A los pocos minutos la música cesó, pero ellos continuaron bailando, agarrados el uno al otro, sin querer soltarse. Así siguieron hasta que la música se re-inició, con un estilo completamente distinto, y la magia de la sala pareció desvanecerse, porque nadie más siguió bailando... salvo ellos, a un ritmo distinto de la música, en un mundo aparte. Así siguieron hasta que todos los invitados entraron en el salón para el convite... y ellos se quedaron solos... y no dejaron de bailar en toda la noche, y no hablaron apenas... sus cuerpos lo hacían por sus bocas... y sí, Cupido estuvo en aquella boda"
"No se habían visto nunca, de eso estaban seguros tanto ella como él. Es posible que alguno de sus amigos los conociese a ambos, pero no habían oído hablar el uno del otro... y sin embargo, aquel atardecer, en la boda de un ex-colega de él con una vieja amiga de ella, coincidieron.
Sus miradas se conectaron en el aperitivo. Antes se habían cruzado un momento, pero no se habían visto. Durante el cocktail sus miradas se enredaron irremisiblemente. El estaba conversando sobre nimiedades con un pequeño grupo de conocidos y paró en seco al verla... de pronto todo lo demás carecía de importancia. Se sintió cautivado... curioso, excitado... emocionado... se sintió feliz e inquieto, y sabía que aquéllo era especial, aunque de momento lo único que podía hacer era mantener la mirada, que ella le sostuvo con una sonrisa por unos segundos, a unos 10 pasos de distancia. El perdió un poco la compostura y fijó sus cinco sentidos en ella. El contacto estaba hecho. El dejó a su grupo y se acercó donde estaba ella, que lo recibió con una sonrisa luminosa. El la miró a ella, y sólo a ella... todo el tiempo... esperó unos segundos en que ambos sostenían una sonrisa boba y unos ojos brillantes. El le cogió la mano, sin dejar de mirarle a los ojos... y le dijo: -Hola. Me llamo Alex, soy amigo de Marc, el novio... y creo que Cupido anda por la fiesta". Ella le sonreía, quizá más segura, quizá sólo divertida... y respondió sin rubor "¿de veras?... yo me llamo Carla... y dicen que Cupido se cuela en todas las bodas... resulta muy fácil acertar con las flechas cuando la gente está tan predispuesta, por eso ya sabes que de una boda sale siempre otra....". El, que seguía sin dejar de sonreír y sin soltarle la mano, hizo chasquear los dedos de su mano libre en dirección a su amigo Carlos, que hizo unas señas a su vez al DJ. Sin dejar de mirarla un instante, la arrastró hacia él y le susurró al oído que bailase con él. Ella no se negó. La música empezó a sonar en cuanto llegaron al centro de la pista. Era una melodía suave, propicia para la hora... aunque nadie bailaba excepto ellos. Ella se lo remarcó, un poco azorada, pero sólo un poco. Estaba encantada. Y él también. Se deslizaron suavemente por la pista de baile y pronto se formó un corro amplio a su alrededor. La música se animó un poco más y ellos se explayaron en sus pasos, haciendo uso de todo el espacio que se les dejaba. Ella se dejaba llevar como si hubiese nacido bailando. El estaba tan cómodo que todo parecía más fácil. No era un gran bailarin, pero seguía estrictamente la primera lección: "Escucha la música... y déjate llevar". Y así lo hizo. Sin saber muy bien cómo estaban bailando como si fuesen los novios en el vals de apertura... con todos los invitados curiosos por aquella pareja que estaba completamente absorta del resto del mundo, y sin embargo lo vestían más que las mejores galas. No se animó apenas nadie hasta bien pasado el ecuador de la canción, cuando alguna dama experimentada consiguió que su marido la sacase para aprovechar la magia del momento. Y vaya si había magia. Todo el mundo veía que de aquello estaba brotando algo contagioso, que si no era amor, tenía todos los rasgos. Los dos se acercaron y siguieron bailando, como si hubiesen bailado toda la vida. Los pasos eran frescos, fluidos... sin premeditación, sin brusquedad, llenos de sentimiento. Respiraban el aliento del otro y se hablaban sin palabras...
A los pocos minutos la música cesó, pero ellos continuaron bailando, agarrados el uno al otro, sin querer soltarse. Así siguieron hasta que la música se re-inició, con un estilo completamente distinto, y la magia de la sala pareció desvanecerse, porque nadie más siguió bailando... salvo ellos, a un ritmo distinto de la música, en un mundo aparte. Así siguieron hasta que todos los invitados entraron en el salón para el convite... y ellos se quedaron solos... y no dejaron de bailar en toda la noche, y no hablaron apenas... sus cuerpos lo hacían por sus bocas... y sí, Cupido estuvo en aquella boda"
lunes, 19 de julio de 2010
Mi vida sin América
Esto lo he comentado varias veces con amigos... pero es que es trascendente. Cuando se habla de las cosas de la historia, los impactos que tienen en nuestras vidas los eventos del pasado... y, para los que piensan, el hecho de que los actos de hoy en día pueden moldear el futuro y trascender, sin saberlo... se encuentra a veces con alguna gema.
El descubrimiento de América, por ejemplo. ¿Cómo nos afecta hoy en día? Bueno... cuando leíamos los datos en Geografía e Historia, o quizá ciencias sociales... nos decían lo que nos habían legado las distintas sociedades relevantes del pasado... mesopotámicos, egipcios, griegos, romanos... y luego China y América. India y el resto de Africa no aparecen como "aportadores", pero con los años uno aprende a relativizar la historia que le contaron y a buscar los hechos... y hacerse él mismo las relaciones (y descubrir que el márketing en Historia es tanto o más relevante que en el mercado). El caso es, que me enrollo... pero no puedo imaginarme mi vida sin café, sin chocolate, sin azúcar, sin patata, sin tomate... sin maiz (de este sí puedo prescindir, pero esto es porque en España se estila menos). Si dejase de comer todo eso a partir de mañana... ¿cómo endulzaría mi vida? No puedo imaginarme una semana sin comer al menos dos veces tomate, y las patatas ni te cuento cuántas veces aparecen en mi menú (y en el de cualquier occidental). En conclusión... América nos ha hecho definitivamente más felices.
Sin venir mucho a cuento, pero en línea con las relaciones no pensadas que nos llevamos a casa de las lecciones de historia... ¿alguien ha reflexionado... que el caballo llegó con los españoles a América a comienzos del s. XVI, donde, nos cuentan, fue clave en la dominación de los pueblos indígenas... pero luego en 3 siglos nos lo encontramos viviendo salvaje por las llanuras de América del Norte, y siendo fundamental en la vida de los indios?. ¿No es interesante, cuando menos? O bien el caballo existía en América del Norte ya antes de los conquistadores, o bien la velocidad de adaptación fue muy rápida... y... ¿acaso no fue beneficiosa para los indios de las estepas? Uno no puede imaginarse a un indio sin su caballo en las praderas. Entonces ¿cómo vivían antes del descubrimiento? O quizá me equivoque completamente y el caballo ya estaba en América (del norte) antes de los conquistadores.... entonces o los intercambios entre México y las tribus del norte eran muy escasos (y en eso caso llama la atención que los exploradores españoles se adentrasen en pocas décadas muy profundamente en casi todos los estados del medio oeste de los actuales USA, documentado... y rompieran, pues, una frontera que impedía el trasvase de una innovación tan revolucionaria como es el caballo) o algo falla en la Historia que nos enseñaron.
Bien... seguro que además me dejo un montón de aportaciones de las que ni me entero, pero como uno es humano y reacciona a las cosas sencillas (Comida, bebida... se... y esas cosas), he empezado por esto. De hecho... de lo otro... aparte de astronomía y matemáticas, creo que tenían poco que aportar. Muy poco. Ni rueda, ¿no? Lo dicho, me quedo con la comida... :)
Y... por favor... no malinterpretar esto como un signo de desprecio a las culturas pre-colombinas. De lo que quiero hablar es de qué tenemos hoy en día que viene del pasado... y qué no. Si todo el mundo acepta la teoría de Darwin para la selección natural en los temas de evolución biológica... ¿por qué no también social? Unas cosas perviven, y otras no. Ser consciente de ello es fundamental para saber por qué somos como somos, y lo que somos.
El descubrimiento de América, por ejemplo. ¿Cómo nos afecta hoy en día? Bueno... cuando leíamos los datos en Geografía e Historia, o quizá ciencias sociales... nos decían lo que nos habían legado las distintas sociedades relevantes del pasado... mesopotámicos, egipcios, griegos, romanos... y luego China y América. India y el resto de Africa no aparecen como "aportadores", pero con los años uno aprende a relativizar la historia que le contaron y a buscar los hechos... y hacerse él mismo las relaciones (y descubrir que el márketing en Historia es tanto o más relevante que en el mercado). El caso es, que me enrollo... pero no puedo imaginarme mi vida sin café, sin chocolate, sin azúcar, sin patata, sin tomate... sin maiz (de este sí puedo prescindir, pero esto es porque en España se estila menos). Si dejase de comer todo eso a partir de mañana... ¿cómo endulzaría mi vida? No puedo imaginarme una semana sin comer al menos dos veces tomate, y las patatas ni te cuento cuántas veces aparecen en mi menú (y en el de cualquier occidental). En conclusión... América nos ha hecho definitivamente más felices.
Sin venir mucho a cuento, pero en línea con las relaciones no pensadas que nos llevamos a casa de las lecciones de historia... ¿alguien ha reflexionado... que el caballo llegó con los españoles a América a comienzos del s. XVI, donde, nos cuentan, fue clave en la dominación de los pueblos indígenas... pero luego en 3 siglos nos lo encontramos viviendo salvaje por las llanuras de América del Norte, y siendo fundamental en la vida de los indios?. ¿No es interesante, cuando menos? O bien el caballo existía en América del Norte ya antes de los conquistadores, o bien la velocidad de adaptación fue muy rápida... y... ¿acaso no fue beneficiosa para los indios de las estepas? Uno no puede imaginarse a un indio sin su caballo en las praderas. Entonces ¿cómo vivían antes del descubrimiento? O quizá me equivoque completamente y el caballo ya estaba en América (del norte) antes de los conquistadores.... entonces o los intercambios entre México y las tribus del norte eran muy escasos (y en eso caso llama la atención que los exploradores españoles se adentrasen en pocas décadas muy profundamente en casi todos los estados del medio oeste de los actuales USA, documentado... y rompieran, pues, una frontera que impedía el trasvase de una innovación tan revolucionaria como es el caballo) o algo falla en la Historia que nos enseñaron.
Bien... seguro que además me dejo un montón de aportaciones de las que ni me entero, pero como uno es humano y reacciona a las cosas sencillas (Comida, bebida... se... y esas cosas), he empezado por esto. De hecho... de lo otro... aparte de astronomía y matemáticas, creo que tenían poco que aportar. Muy poco. Ni rueda, ¿no? Lo dicho, me quedo con la comida... :)
Y... por favor... no malinterpretar esto como un signo de desprecio a las culturas pre-colombinas. De lo que quiero hablar es de qué tenemos hoy en día que viene del pasado... y qué no. Si todo el mundo acepta la teoría de Darwin para la selección natural en los temas de evolución biológica... ¿por qué no también social? Unas cosas perviven, y otras no. Ser consciente de ello es fundamental para saber por qué somos como somos, y lo que somos.
jueves, 1 de julio de 2010
De límites autoimpuestos
No sé cuánta gente tiene la vida que quiere. Intuyo que algunos pocos, que lo vieron claro desde un principio y para los que el precio a pagar se ajustaba perfectamente al valor de su vida deseada.
Muchos otros han escogido caminos trillados. La mayoría, probablemente. ¿Cuántos han hecho un autoanálisis de sí mismos? ¿Cuántos se conocen realmente y saben lo que quieren, para lo que valen, lo que les hace felices? El caso es que esto, que suena a libro de autoayuda... no encaja necesariamente con la realidad... y a veces la vida nos pone las cosas más sencillas... y es más fácil dejarse llevar por lo que se espera de uno que por lo que uno quiere ser. El "yo" individual no siempre lleva a la felicidad.
Supongo que son opciones. Se me ocurre que los piratas tenían este halo de "libertad", de rebeldía... y que por eso tienen esa mística positiva... romántica. Aunque la vida del pirata, hasta donde yo sé, no llevó la fortuna a muchas personas.
Otros dicen que lo que hay que hacer es feliz con lo que se tiene. Tener una actitud positiva siempre. Bien... bien... bien. Sí... supongo que es posible, aunque hay un cierto halo de autoengaño... de sentirse satisfecho con el piso de 30m2 cuando en realidad el que produce satisfacción es el de 120m2.
A veces es más fácil determinar lo que NO se quiere. Y muchas veces no se puede saber hasta que no se prueba. Muchos cambios de carrera o de vida vienen después de un tiempo de intentarlo... pero cuando la oportunidad se presenta de liberarse de ese estilo de vida... lo que es el deseo natural de la persona acaba apareciendo e imponiéndose al orden establecido. O no, y entonces quizá se vive miserablemente... una vida que no se quiere.
Creo que definirse la vida que uno quiere cuesta mucho. Mucho. Y lo logran muy pocos. En cambio, tener claro lo que no se quiere puede ser más fácil, y a veces, si no tienes objetivos claros, saber lo que no quieres vivir o experimentar, también te puede aportar felicidad. Por ende... la consistencia ni siquiera está de moda, y donde antes se aceptaban ciertas cosas, ahora no. Donde antes dije digo, ahora diego Diego... y si lo hago con el suficiente descaro, hasta es posible que ni se den cuenta.
Pero vayamos al tema... "de límites autoimpuestos". Los párrafos anteriores venían de prólogo sobre cómo no somos completamente conscientes de que podemos hacer, hoy en día, casi lo que queramos con nuestras vidas, y sin embargo nos cernimos a unos estilos de vida, a unos horarios, a unas obligaciones... incluso a unos ocios y diversiones... que pocas veces establecemos nosotros, sino que nos vienen impuestos... o nosotros aceptamos y hacemos nuestros. Nosotros, como individuos, a veces nos ponemos los límites del camino que estamos siguiendo... sin pensar que podemos cambiarlo. Un ejemplo... estudiar una carrera y... pensar en hacer otra distinta. Sí... una gran cantidad de personas lo hacen, pero más por circunstancias o avatares de la vida que por decisión personal. ¡Qué pocos filólogos trabajan de lo suyo!¡incluso licenciados en Derecho... o ingenieros!
A veces, muchas, nuestros mayores enemigos para ser felices somos nosotros mismos, que nos ponemos "peros" a nuestros deseos... basados en límites que, de hecho, nadie ha demostrado que estén verdaderamente ahí, pero que todo el mundo se comporta como si estuviesen.
Muchos otros han escogido caminos trillados. La mayoría, probablemente. ¿Cuántos han hecho un autoanálisis de sí mismos? ¿Cuántos se conocen realmente y saben lo que quieren, para lo que valen, lo que les hace felices? El caso es que esto, que suena a libro de autoayuda... no encaja necesariamente con la realidad... y a veces la vida nos pone las cosas más sencillas... y es más fácil dejarse llevar por lo que se espera de uno que por lo que uno quiere ser. El "yo" individual no siempre lleva a la felicidad.
Supongo que son opciones. Se me ocurre que los piratas tenían este halo de "libertad", de rebeldía... y que por eso tienen esa mística positiva... romántica. Aunque la vida del pirata, hasta donde yo sé, no llevó la fortuna a muchas personas.
Otros dicen que lo que hay que hacer es feliz con lo que se tiene. Tener una actitud positiva siempre. Bien... bien... bien. Sí... supongo que es posible, aunque hay un cierto halo de autoengaño... de sentirse satisfecho con el piso de 30m2 cuando en realidad el que produce satisfacción es el de 120m2.
A veces es más fácil determinar lo que NO se quiere. Y muchas veces no se puede saber hasta que no se prueba. Muchos cambios de carrera o de vida vienen después de un tiempo de intentarlo... pero cuando la oportunidad se presenta de liberarse de ese estilo de vida... lo que es el deseo natural de la persona acaba apareciendo e imponiéndose al orden establecido. O no, y entonces quizá se vive miserablemente... una vida que no se quiere.
Creo que definirse la vida que uno quiere cuesta mucho. Mucho. Y lo logran muy pocos. En cambio, tener claro lo que no se quiere puede ser más fácil, y a veces, si no tienes objetivos claros, saber lo que no quieres vivir o experimentar, también te puede aportar felicidad. Por ende... la consistencia ni siquiera está de moda, y donde antes se aceptaban ciertas cosas, ahora no. Donde antes dije digo, ahora diego Diego... y si lo hago con el suficiente descaro, hasta es posible que ni se den cuenta.
Pero vayamos al tema... "de límites autoimpuestos". Los párrafos anteriores venían de prólogo sobre cómo no somos completamente conscientes de que podemos hacer, hoy en día, casi lo que queramos con nuestras vidas, y sin embargo nos cernimos a unos estilos de vida, a unos horarios, a unas obligaciones... incluso a unos ocios y diversiones... que pocas veces establecemos nosotros, sino que nos vienen impuestos... o nosotros aceptamos y hacemos nuestros. Nosotros, como individuos, a veces nos ponemos los límites del camino que estamos siguiendo... sin pensar que podemos cambiarlo. Un ejemplo... estudiar una carrera y... pensar en hacer otra distinta. Sí... una gran cantidad de personas lo hacen, pero más por circunstancias o avatares de la vida que por decisión personal. ¡Qué pocos filólogos trabajan de lo suyo!¡incluso licenciados en Derecho... o ingenieros!
A veces, muchas, nuestros mayores enemigos para ser felices somos nosotros mismos, que nos ponemos "peros" a nuestros deseos... basados en límites que, de hecho, nadie ha demostrado que estén verdaderamente ahí, pero que todo el mundo se comporta como si estuviesen.
martes, 22 de junio de 2010
Formación... y políticos.
Si uno mira a los políticos que tenemos, y luego al estado de la economía (y la justicia y tantas cosas del ámbito público que no da la sensación de que funcionen como deberían, y que desde luego funcionan peor que hace poco)... y lo compara con otros países y otros políticos... quizá pueda llegar a la conclusión de que tenemos lo que nos merecemos... muy a mi pesar.
El sistema educativo adolece de los peores índices de abandono escolar (y no precisamente porque los chavales dejen los estudios para dar rienda suelta a su potente vena emprendedora). Al mismo tiempo, supuestamente, tenemos a las generaciones mejor preparadas (idiomas, estudios y experiencia internacional, Mastérs por doquier...), pero algo falla cuando el "ciudadano número 2", el Presidente del Gobierno, no sabe inglés. Y el de la oposición, hasta donde yo sé... tampoco. Y ya estamos en el siglo XXI, y los que nos "lideran" no están capacitados. Simple y llanamente.
En su descargo está que el anterior Presidente tampoco hablaba inglés. En recargo de los actuales, que desde hace varios años ya sí que lo habla estupendamente. Lo suficiente al menos como para hacer declaraciones ideológicas muy claras, y escuchadas en el ámbito internacional. O sea, sobrado. Algunos hacen los deberes... y otros se benefician de ello, pero son incapaces de anticiparse, o de liderar hacia otra cosa que no sea el desastre.
Estos políticos ya están perdidos. Pero... ¿y la segunda línea? No conozco a ningún líder o promesa, de ninguno de los partidos principales, que me inspire admiración. Seguro que las hay, pero no tienen ningún tipo de visibilidad. ¿Feijóo? Algo voluble. ¿Pajín? Me parece peor que ZP, que ya es decir. ¿Blanco? Vamos de mal en peor.
Podemos acudir a las viejas guardias... pero eso no es mirar adelante. Una cosa es tenerlos como segundos de a bordo o como consejeros. Y otra dejar que las viejas maneras y amistades se acomoden en el poder. Malo ya ha sido que tantos políticos de la época González acabasen en los gobiernos de ZP, aunque fuese en segundas y terceras líneas.
Voy a hacer una excepción con Esperanza Aguirre. En muchos aspectos, es la excepción en España. Ella sí habla inglés. Ella sí ha tenido experiencia de gobierno, y además desde abajo... desde la concejalía. Y ella sí tiene un buen equipo detrás. Y a los números de su gestión me remito... y lo dice un catalán que mira el dinamismo de Madrid con sana envidia. Y también tiene a su favor que ha sobrevivido a 2 percances (helicóptero caído y atentados en India), lo cual le da un plus de interés en mi opinión (ya decía Napoleón que a algunos de sus generales los había escogido por tener fortuna, que no es don habitual), y que ha sufrido los embates de las izquierdas más descarnados y está curtida en esas lides. Eso es un plus de solvencia.
Y lo digo porque, pese a todo... hemos de contar con los políticos. No podemos esquivarlos o ignorarlos... Hemos de exigirles más. Más formación, más integridad, más liderazgo, y más capacidad general. No queremos líderes carismáticos que monten países caciquiles, sino que cambien las cosas a mejor. Gente que tenga las ideas claras y las ganas y capacidad de cambiarlas.
Hay quien dice que en España, en general, faltan líderes. Gente capaz de juntar entorno a sí y su proyecto a grupos significativos de la sociedad. Quizá tenga que ver con el carácter nacional, que todos nos creemos mejores que el vecino, pero no estamos dispuestos a demostrarlo. O, matizado... todos nos creemos con derecho a criticar pero somos incapaces de tomar las riendas nosotros mismos o de dejar que las tomen quienes mejor saben manejarlas.
Las cosas no cambiarán mientras los líderes sean como son. Los de ahora... malo.
El sistema educativo adolece de los peores índices de abandono escolar (y no precisamente porque los chavales dejen los estudios para dar rienda suelta a su potente vena emprendedora). Al mismo tiempo, supuestamente, tenemos a las generaciones mejor preparadas (idiomas, estudios y experiencia internacional, Mastérs por doquier...), pero algo falla cuando el "ciudadano número 2", el Presidente del Gobierno, no sabe inglés. Y el de la oposición, hasta donde yo sé... tampoco. Y ya estamos en el siglo XXI, y los que nos "lideran" no están capacitados. Simple y llanamente.
En su descargo está que el anterior Presidente tampoco hablaba inglés. En recargo de los actuales, que desde hace varios años ya sí que lo habla estupendamente. Lo suficiente al menos como para hacer declaraciones ideológicas muy claras, y escuchadas en el ámbito internacional. O sea, sobrado. Algunos hacen los deberes... y otros se benefician de ello, pero son incapaces de anticiparse, o de liderar hacia otra cosa que no sea el desastre.
Estos políticos ya están perdidos. Pero... ¿y la segunda línea? No conozco a ningún líder o promesa, de ninguno de los partidos principales, que me inspire admiración. Seguro que las hay, pero no tienen ningún tipo de visibilidad. ¿Feijóo? Algo voluble. ¿Pajín? Me parece peor que ZP, que ya es decir. ¿Blanco? Vamos de mal en peor.
Podemos acudir a las viejas guardias... pero eso no es mirar adelante. Una cosa es tenerlos como segundos de a bordo o como consejeros. Y otra dejar que las viejas maneras y amistades se acomoden en el poder. Malo ya ha sido que tantos políticos de la época González acabasen en los gobiernos de ZP, aunque fuese en segundas y terceras líneas.
Voy a hacer una excepción con Esperanza Aguirre. En muchos aspectos, es la excepción en España. Ella sí habla inglés. Ella sí ha tenido experiencia de gobierno, y además desde abajo... desde la concejalía. Y ella sí tiene un buen equipo detrás. Y a los números de su gestión me remito... y lo dice un catalán que mira el dinamismo de Madrid con sana envidia. Y también tiene a su favor que ha sobrevivido a 2 percances (helicóptero caído y atentados en India), lo cual le da un plus de interés en mi opinión (ya decía Napoleón que a algunos de sus generales los había escogido por tener fortuna, que no es don habitual), y que ha sufrido los embates de las izquierdas más descarnados y está curtida en esas lides. Eso es un plus de solvencia.
Y lo digo porque, pese a todo... hemos de contar con los políticos. No podemos esquivarlos o ignorarlos... Hemos de exigirles más. Más formación, más integridad, más liderazgo, y más capacidad general. No queremos líderes carismáticos que monten países caciquiles, sino que cambien las cosas a mejor. Gente que tenga las ideas claras y las ganas y capacidad de cambiarlas.
Hay quien dice que en España, en general, faltan líderes. Gente capaz de juntar entorno a sí y su proyecto a grupos significativos de la sociedad. Quizá tenga que ver con el carácter nacional, que todos nos creemos mejores que el vecino, pero no estamos dispuestos a demostrarlo. O, matizado... todos nos creemos con derecho a criticar pero somos incapaces de tomar las riendas nosotros mismos o de dejar que las tomen quienes mejor saben manejarlas.
Las cosas no cambiarán mientras los líderes sean como son. Los de ahora... malo.
domingo, 20 de junio de 2010
Esos "estudios"
Hoy voy a hacer una propuesta. Acabo de leer un artículo sobre por qué evolutivamente tiene sentido la menopausia y el hecho de que con la edad sea más difícil tener hijos, biológicamente hablando. El caso es que viene a justificar que esas restricciones en realidad tienen una razón de ser, para asegurar el desarrollo de la progenie ya tenida en edad joven, y pone ejemplos de que las mujeres "mayores" son más productivas para la tribu en tierras africanas, y que por tanto la dificultad en tener hijos cuanto más mayores son, en realidad favorece la supervivencia de la tribu y de su propia prole. Bueno... independientemente de eso hace referencia a un par de estudios más, aportando la conclusión del estudio.
Teniendo en cuenta que esos estudios son la base para sus razonamientos... y en el mundo de internet y los hiper-links, ¿no tendría sentido colgar el link al estudio propiamente... con todos los detalles del mismo, incluyendo los datos estadísticos, metodología, personas involucradas y sus biografías, etc? Obviamente sería muy engorroso comprobar cada uno de esos estudios, pero, al menos, dejaríamos de decir "hay un estudio que dice" por "el estudio nnxxx dice"... y todo esto viene a cuenta de lo "estúpidos" que podemos llegar a ser por considerar estos "estudios" como pruebas de verdad... sin comprobar si realmente son veraces.
Esto lo digo después de haber visto 2 o 3 de estos estudios, supuestamente científicos. La metodología puede ser muy científica... pero si la forma como se aplica no es rigurosa, o si no hay sentido común en las relaciones... podemos encontrarnos con aquellos estudios, muy científicos, que llegaban a asociar la longevidad con el ser fumador... en relación directa positiva (+tabaco=+longevidad). Gracias, obviamente, a premisas y relaciones con poco sentido o mal comprobadas. Y esto me da que pasa mucho más de lo que creemos...
La propuesta, pues, sería poner estos estudios en una base de datos, con un mínimo de comunalidad en el formato (unas fichas técnicas comunes, etc... nada que probablemente no esté ya en cualquier estudio realizado con rigor), tenerlos bien clasificados, de forma que cuando uno accediese al estudio propiamente, pudiera también acceder a otros estudios similares que apoyasen o refutasen la misma hipótesis o similares.
Costaría poco... permitiría acceder a los métodos (y ponerlos a prueba, y quizá ampliar la competencia entre ellos y aumentar el prestigio de las fuentes que más rigor tuviesen) y daría más solidez a las ideas que damos a veces por ciertas con estos "estudios".
Debo admitir que estoy pensando sobre todo en estudios de tipo sociológico... sobre comportamiento humano, de grupos, etc... donde es más difícil ser completamente objetivo.
Teniendo en cuenta que esos estudios son la base para sus razonamientos... y en el mundo de internet y los hiper-links, ¿no tendría sentido colgar el link al estudio propiamente... con todos los detalles del mismo, incluyendo los datos estadísticos, metodología, personas involucradas y sus biografías, etc? Obviamente sería muy engorroso comprobar cada uno de esos estudios, pero, al menos, dejaríamos de decir "hay un estudio que dice" por "el estudio nnxxx dice"... y todo esto viene a cuenta de lo "estúpidos" que podemos llegar a ser por considerar estos "estudios" como pruebas de verdad... sin comprobar si realmente son veraces.
Esto lo digo después de haber visto 2 o 3 de estos estudios, supuestamente científicos. La metodología puede ser muy científica... pero si la forma como se aplica no es rigurosa, o si no hay sentido común en las relaciones... podemos encontrarnos con aquellos estudios, muy científicos, que llegaban a asociar la longevidad con el ser fumador... en relación directa positiva (+tabaco=+longevidad). Gracias, obviamente, a premisas y relaciones con poco sentido o mal comprobadas. Y esto me da que pasa mucho más de lo que creemos...
La propuesta, pues, sería poner estos estudios en una base de datos, con un mínimo de comunalidad en el formato (unas fichas técnicas comunes, etc... nada que probablemente no esté ya en cualquier estudio realizado con rigor), tenerlos bien clasificados, de forma que cuando uno accediese al estudio propiamente, pudiera también acceder a otros estudios similares que apoyasen o refutasen la misma hipótesis o similares.
Costaría poco... permitiría acceder a los métodos (y ponerlos a prueba, y quizá ampliar la competencia entre ellos y aumentar el prestigio de las fuentes que más rigor tuviesen) y daría más solidez a las ideas que damos a veces por ciertas con estos "estudios".
Debo admitir que estoy pensando sobre todo en estudios de tipo sociológico... sobre comportamiento humano, de grupos, etc... donde es más difícil ser completamente objetivo.
lunes, 31 de mayo de 2010
El poder del NO
En estadística se estudia muchas cosas, algunas de las cuales en gran profundidad sin saber muy bien a qué nos llevan. Como siempre, las cosas más importantes no son siempre las más complicadas...
Yo me quedé con algo muy sencillo. El error alfa y el error beta. En un ejemplo práctico... en una cadena de montaje, con un control de calidad que rechaza piezas defectuosas, el error alfa sería la probabilidad de desechar piezas que en realidad eran buenas (generas pérdida innecesaria... por la incapacidad de analizar todas las piezas) y el error beta es la probabilidad de aceptar (no rechazar) una pieza que en realidad es defectuosa. Este es el error que quieres minimizar. No quieres fallos de calidad, y eso significa dejar fuera las piezas malas.
Esto tiene muchas aplicaciones en la toma de decisiones, y en la medición del riesgo (inherente a la toma de decisiones). No entender las consecuencias del error (dejar entrar una pieza mala en el sistema) es fatal, y cuanto más se entienda, mejores controles se pondrán para evitarlos.
Esto significa tener que decir NO a muchas piezas buenas (todo es relativo)... para asegurar que no entre ninguna mala. También vale para las ideas y las personas... y los equipos.
Hace 2 años en unas vacaciones me leí un libro de un tal "profesor Ball", titulado Critical Mass (un buen tocho de varios cientos de páginas), que hablaba sobre los problemas de partículas y sobre las muchas aplicaciones que desde principios del s. XXI están teniendo, gracias al aumento de la capacidad de computación y de nuevas teorías que gestionan la complejidad mejor que antaño. Con cierta pretensión de físico que creo que era el escritor, hablaba de que en las empresas también se daba, y ponía el ejemplo de una empresa con 100 trabajadores que ponían su mejor esfuerzo, gracias al cual la empresa daba buenos resultados y se distribuían para beneficio de todos. Pero al crecer, el depto de RR.HH empieza a fallar un poco, y deja entrar a individuos que al ver la situación, se dan cuenta que sin trabajar al 100% también obtienen los beneficios de toda la agrupación. Los otros miembros del grupo lo aceptan... porque sólo es uno y porque la armonía del grupo es más importante que el beneficio marginal perdido. Pero al crecer y crecer, más individuos indeseables empiezan a entrar en la empresa, con lo que la percepción cambió. Los beneficios totales no aumentaron, sino que empezaron a disminuir por la falta de pericia de la nueva mayoría. Los buenos trabajadores empezaron a irse, por sentirse incómodos de trabajar para los nuevos holgazanes... con lo que la tendencia se aceleró... y lo que era una organización eficiente, trabajadora y donde todos estaban contentos, pasó a ser una organización de vagos, ineficiente y llena de rencores y malas prácticas. Y... todo porque se dejaron entrar en la empresa elementos "malos". No se les negó el acceso a elementos perniciosos y estos acabaron, por pura inacción de los "buenos", convirtiéndose en la mayoría y desmontando el tinglado, que tan bien iba.
Un filósofo o político (tengo memoria limitada), decía que para que el mal triunfe, basta con que bien deje actuar al mal. Que no haga nada. Que no combata... que no diga "no".
Ante la injusticia, ante la estupidez, ante la incompetencia... también hay que decir no. A veces es más cómodo mirar hacia otro lado, pensar que las cosas del común no nos afectan tanto e intentar ser felices en lo demás. ¿Será por la incapacidad de decir NO que estamos donde estamos en economía, política y sociedad? La casta política está llena de inútiles y chorizos (no sé qué pecado es peor)... pero la culpa ha sido de los que lo han consentido, pudiendo negarlo. Estamos en manos de los peor preparados, y los más mezquinos... y lo hemos consentido al no negarles la entrada.
Será por la educación que impera hoy en día... donde no se puede decir "tú eres bueno y tú malo", aunque sea sobre una escala estrictamente objetiva. Donde todos hemos de ser iguales, donde la víctima se expone al mismo escrutinio que el verdugo, donde el esfuerzo no tiene mérito, donde las travesuras de los niños se callan con una golosina, cada vez más grande y cara. Donde no se dice "NO" a todo lo que es germen del mal (qué apoteósico, pero creo que la palabra resume bien el concepto... y espero que la gente entienda que "mal" se refiere aquí a incompetencia, vileza, holgazanería, mentira, egoismo e indiferencia).
No hay que tener miedo de decir NO... de diferenciar a unos y a otros, porque de no hacerlo... corremos el riesgo cierto de caer todos en un mismo lodo, que no será precisamente limpio ni agradable... porque nos igualará por lo bajo.
Yo me quedé con algo muy sencillo. El error alfa y el error beta. En un ejemplo práctico... en una cadena de montaje, con un control de calidad que rechaza piezas defectuosas, el error alfa sería la probabilidad de desechar piezas que en realidad eran buenas (generas pérdida innecesaria... por la incapacidad de analizar todas las piezas) y el error beta es la probabilidad de aceptar (no rechazar) una pieza que en realidad es defectuosa. Este es el error que quieres minimizar. No quieres fallos de calidad, y eso significa dejar fuera las piezas malas.
Esto tiene muchas aplicaciones en la toma de decisiones, y en la medición del riesgo (inherente a la toma de decisiones). No entender las consecuencias del error (dejar entrar una pieza mala en el sistema) es fatal, y cuanto más se entienda, mejores controles se pondrán para evitarlos.
Esto significa tener que decir NO a muchas piezas buenas (todo es relativo)... para asegurar que no entre ninguna mala. También vale para las ideas y las personas... y los equipos.
Hace 2 años en unas vacaciones me leí un libro de un tal "profesor Ball", titulado Critical Mass (un buen tocho de varios cientos de páginas), que hablaba sobre los problemas de partículas y sobre las muchas aplicaciones que desde principios del s. XXI están teniendo, gracias al aumento de la capacidad de computación y de nuevas teorías que gestionan la complejidad mejor que antaño. Con cierta pretensión de físico que creo que era el escritor, hablaba de que en las empresas también se daba, y ponía el ejemplo de una empresa con 100 trabajadores que ponían su mejor esfuerzo, gracias al cual la empresa daba buenos resultados y se distribuían para beneficio de todos. Pero al crecer, el depto de RR.HH empieza a fallar un poco, y deja entrar a individuos que al ver la situación, se dan cuenta que sin trabajar al 100% también obtienen los beneficios de toda la agrupación. Los otros miembros del grupo lo aceptan... porque sólo es uno y porque la armonía del grupo es más importante que el beneficio marginal perdido. Pero al crecer y crecer, más individuos indeseables empiezan a entrar en la empresa, con lo que la percepción cambió. Los beneficios totales no aumentaron, sino que empezaron a disminuir por la falta de pericia de la nueva mayoría. Los buenos trabajadores empezaron a irse, por sentirse incómodos de trabajar para los nuevos holgazanes... con lo que la tendencia se aceleró... y lo que era una organización eficiente, trabajadora y donde todos estaban contentos, pasó a ser una organización de vagos, ineficiente y llena de rencores y malas prácticas. Y... todo porque se dejaron entrar en la empresa elementos "malos". No se les negó el acceso a elementos perniciosos y estos acabaron, por pura inacción de los "buenos", convirtiéndose en la mayoría y desmontando el tinglado, que tan bien iba.
Un filósofo o político (tengo memoria limitada), decía que para que el mal triunfe, basta con que bien deje actuar al mal. Que no haga nada. Que no combata... que no diga "no".
Ante la injusticia, ante la estupidez, ante la incompetencia... también hay que decir no. A veces es más cómodo mirar hacia otro lado, pensar que las cosas del común no nos afectan tanto e intentar ser felices en lo demás. ¿Será por la incapacidad de decir NO que estamos donde estamos en economía, política y sociedad? La casta política está llena de inútiles y chorizos (no sé qué pecado es peor)... pero la culpa ha sido de los que lo han consentido, pudiendo negarlo. Estamos en manos de los peor preparados, y los más mezquinos... y lo hemos consentido al no negarles la entrada.
Será por la educación que impera hoy en día... donde no se puede decir "tú eres bueno y tú malo", aunque sea sobre una escala estrictamente objetiva. Donde todos hemos de ser iguales, donde la víctima se expone al mismo escrutinio que el verdugo, donde el esfuerzo no tiene mérito, donde las travesuras de los niños se callan con una golosina, cada vez más grande y cara. Donde no se dice "NO" a todo lo que es germen del mal (qué apoteósico, pero creo que la palabra resume bien el concepto... y espero que la gente entienda que "mal" se refiere aquí a incompetencia, vileza, holgazanería, mentira, egoismo e indiferencia).
No hay que tener miedo de decir NO... de diferenciar a unos y a otros, porque de no hacerlo... corremos el riesgo cierto de caer todos en un mismo lodo, que no será precisamente limpio ni agradable... porque nos igualará por lo bajo.
domingo, 18 de abril de 2010
"absolutamente"....
Estoy hasta las narices de escuchar este adverbio, en boca de políticos, de periodistas y... en general, de cualquiera que se ponga a escribir o delante de una cámara y que quiera llamar la atención... de la forma más estúpidamente superlativa.
Muy pocas cosas son "absolutamente"... y debería usarse con mucho cuidado, como todo superlativo. Ya se sabe, relativizar los superlativos lleva a perder las referencias extremas y el contacto con la realidad. Además... si todo es "absolutamente" X, no hay espacio para el contrario de X. No hay partes, no hay zonas de contacto.
Ser "absolutamente respetuoso con algo" es una majadería, y se escucha demasiado.
Dejen de maltratar el lenguaje y mis oídos, o nos dejarán "absolutamente" idiotas.
Muy pocas cosas son "absolutamente"... y debería usarse con mucho cuidado, como todo superlativo. Ya se sabe, relativizar los superlativos lleva a perder las referencias extremas y el contacto con la realidad. Además... si todo es "absolutamente" X, no hay espacio para el contrario de X. No hay partes, no hay zonas de contacto.
Ser "absolutamente respetuoso con algo" es una majadería, y se escucha demasiado.
Dejen de maltratar el lenguaje y mis oídos, o nos dejarán "absolutamente" idiotas.
lunes, 5 de abril de 2010
Qué cambiar...
Crisis... estas son las definiciones que aparecen en el diccionario de la RAE:
1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.
Me interesan más las primeras definiciones, que hablan de CAMBIO. Para bien y para mal... También podríamos encontrar cierta aproximación con el adjetivo "crítico"... que viene a recalcar la relevancia del cambio.
Bien... pues ya que estamos en España, ¿qué hay que cambiar?
Desde el gobierno nos venden lo de la Economía sostenible... que suena a sostén, no a impulso... y suena a energías renovables, que son bastante menos eficientes en términos puramente económicos... así que de la crisis económica no nos sacan, a menos que podamos vender la misma historia en todo el mundo, y exportarles o hacerlo mejor que ellos... pero en cualquier caso, a corto plazo no nos beneficiamos (a largo supongo que sí, por el rollo climático y demás... que no voy a hablar de ello ahora).
Nos hablan también de ajustes, pero aparte de obligarnos a trabajar 2 años más, de momento no se ha concretado ni la congelación de salario ni el recorte EN SERIO del gasto público (dejar de contratar ayuda, sí, pero no dice nada bueno sobre la forma de trabajar, puesto que no asume que se haya hecho "mal" en el pasado, sino que no se puede seguir con el mismo ritmo de contratación pública). Teniendo en cuenta que mucha gente se ha puesto a opositar como única alternativa viable dada la escasez de empleo... me parece una pu-ta-da para ellos.
Nos cuentan también que hay un fondo estupendo (FROB) para salvar a las instituciones financieras y con ellas, al resto del sistema... obviando que ha sido su nefasta gestión del riesgo y falta de previsión la que nos ha llevado a esta situación (junto con otros factores).
No nos hablan apenas, en cambio... de lo que REALMENTE nos ha llevado a la crisis. Se inició con una crisis financiera que afecta a todo el mundo, sí, pero aquí la economía se ha parado más que en otras partes, en parte porque se sustentaba en un modelo basado en la construcción (una vez leí que el 70% del crecimiento del PIB español venía de la construcción... cosa que es una auténtica burrada). El caso es... que seguimos sin saber qué hay que cambiar.
Pues yo creo que en lugar de hablar de coberturas sociales hay que hablar de crear empresas. De facilidades para crearlas, para contratar y despedir (no es flexibilidad si sólo va en una dirección), para innovar... y a partir de ahí la economía empezará a tirar de nuevo. Vamos un poco por orden sobre lo que me parecería una buena agenda de cambios a 5 años para salir de esta reforzados:
1) Facilidades a la empresa. A las empresas nuevas, a las competitivas, a las exportadoras... dar facilidades. No subvenciones, sino facilidades. Desde la reducción de impuestos temporal (también para atraer la inversión extranjera), hasta la facilidad en las gestiones, formación, facilidades para los inversores (business angels o fondos de inversión), etc, etc
2) Educación. Hay que cambiar el modelo "facilón" y conseguir también que la educación secundaria aumente su prestigio. No tiene sentido tener la población joven y licenciada si no hay trabajos para ello. Tampoco tiene sentido que haya tanto fracaso escolar. Hay que volver a un modelo que incentive el esfuerzo, pero muy claramente. Donde ser bueno en los estudios tenga recompensa.
3) Regeneración política. Estos políticos y este sistema está cada día más anquilosado. Tanto los ciudadanos de izquierdas como los de derechas están cada vez más descontentos... incluso los nacionalistas... y esto se ve en los porcentajes de abstención... ya al nivel europeo pero con mucho menos recorrido para habernos cansado de votar. ¿Por qué no listas abiertas? ¿por qué no hemos de conocer a los diputados que nos representan... y asegurarnos que podemos reclamar a alguien por temas concretos? ¿por qué tenemos que soportar la manipulación mediática de unos y otros... y acabar uno renunciando a votar precisamente por sentirse manipulado? Y... ¿tiene sentido que los nacionalistas puedan secuestrar las decisiones de un gobierno sin pertenecer a él?
4) Regeneración judicial. Algo ha fallado estrepitosamente cuando la confianza en la justicia es tan baja. Teniendo en cuenta que el número de juzgados es relativamente pequeño, es impensable que no se trabaje mejor. Más medios no tiene por qué significar mucho más gasto (las típicas fotos de los juzgados llenos de legajos deberían ser ya cosa del pasado, como lo son en la mayoría de las empresas que estén en entornos competitivos... el papel no es la mejor manera de gestionar la información, y hay que ponerse las pilas YA... aparte de que resulta más eficiente que tener a un montón de empleados buscando y organizando papeles... o perdiéndolos). En esto también sería importante que la ciudadanía recibiese lecciones de derecho y de cómo funciona el sistema... que no sea visto con la desconfianza con la que se ve. Y que se SIMPLIFIQUE, y se PUBLICITE mucho más. Que los jueces tengan sus varas de medida, ajenas al Ejecutivo/Legislativo, claro, pero no por ello menos responsables frente a la ciudadanía.
5) Más Estado y menos Partidos. De un tiempo a esta parte da la sensación de que el Estado es algo... no defendido. Se le arrancan competencias pero se espera lo mismo de antes. Y parece que las ideologías están por encima de los intereses de Estado. No se puede andar cambiando la política exterior con cada cambio de gobierno... porque no es serio y porque denota una fuerte división interna que no nos favorece nada cuando salimos fuera.
6) Comunicación. Me gustaría ver TODO lo público en internet. Los detalles de los presupuestos y gastos de los ayuntamientos. El programa del partido ganador, puesto en internet y medidas las acciones con respecto al programa. Más debates SERIOS... no periodista contra periodista, sino experto contra experto... y DEBATE, no sucesión de discursos propios, atacando al contrario y no respondiendo a sus preguntas... ni argumentando sobre las mismas fuentes de datos. Hoy en día veo partidos radicalizados (especialmente la izquierda, la verdad, aunque eso algunos lo llamen progresismo) y cada vez menos se trabaja con una idea de Estado o de beneficio común. Y los discursos están de lo más vacío.
7) Eficiencia. Me gustaría que se midiesen todos los procesos que son relevantes en la gestión pública y se publicasen y comparasen contra otros países. Hay mucho que hacer, y probablemente mucha gente que ni siquiera sabe que estamos MUY MAL. Se acepta... y no se lucha lo bastante contra ello. Esto vale también contra la corrupción y las malas decisiones políticas. Demasiadas veces he oído la expresión de "es que es una decisión política" como justificación de que se contrate "a dedo", con costes superiores a la mejor oferta, con nula justificación económica. YA VALE. Los políticos y funcionarios, después de todo, gestionan MI DINERO, TU DINERO... NUESTRO DINERO. Y quiero saber que no se lo gastan en nimiedades, porque a mí no me sobra, y no quiero que se malgaste el esfuerzo de mi vida por tener a unos inútiles en el gobierno. Esto también aplica a la función privada, que también es muy dada, en entornos no lo suficientemente competitivos, a caer en el desdén y la ineficiencia... si bien al menos hay el consuelo de que lo que se arriesga es privado, su propio dinero o empresa.
Hay otras cosillas que me gustaría que se cambiasen... algunas mucho más concretas, pero creo que sin cambiar algunas de las cosas de arriba... sencillamente, no habremos solucionado nada en 4-5 años, que es el horizonte que tenemos para "recuperarnos"... (claro que los 2 millones y pico de parados que hemos generado en 2 años está claro que no los vamos a absorber en 2-3 años, porque no tenemos motores de contratación a la vista).
1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.
Me interesan más las primeras definiciones, que hablan de CAMBIO. Para bien y para mal... También podríamos encontrar cierta aproximación con el adjetivo "crítico"... que viene a recalcar la relevancia del cambio.
Bien... pues ya que estamos en España, ¿qué hay que cambiar?
Desde el gobierno nos venden lo de la Economía sostenible... que suena a sostén, no a impulso... y suena a energías renovables, que son bastante menos eficientes en términos puramente económicos... así que de la crisis económica no nos sacan, a menos que podamos vender la misma historia en todo el mundo, y exportarles o hacerlo mejor que ellos... pero en cualquier caso, a corto plazo no nos beneficiamos (a largo supongo que sí, por el rollo climático y demás... que no voy a hablar de ello ahora).
Nos hablan también de ajustes, pero aparte de obligarnos a trabajar 2 años más, de momento no se ha concretado ni la congelación de salario ni el recorte EN SERIO del gasto público (dejar de contratar ayuda, sí, pero no dice nada bueno sobre la forma de trabajar, puesto que no asume que se haya hecho "mal" en el pasado, sino que no se puede seguir con el mismo ritmo de contratación pública). Teniendo en cuenta que mucha gente se ha puesto a opositar como única alternativa viable dada la escasez de empleo... me parece una pu-ta-da para ellos.
Nos cuentan también que hay un fondo estupendo (FROB) para salvar a las instituciones financieras y con ellas, al resto del sistema... obviando que ha sido su nefasta gestión del riesgo y falta de previsión la que nos ha llevado a esta situación (junto con otros factores).
No nos hablan apenas, en cambio... de lo que REALMENTE nos ha llevado a la crisis. Se inició con una crisis financiera que afecta a todo el mundo, sí, pero aquí la economía se ha parado más que en otras partes, en parte porque se sustentaba en un modelo basado en la construcción (una vez leí que el 70% del crecimiento del PIB español venía de la construcción... cosa que es una auténtica burrada). El caso es... que seguimos sin saber qué hay que cambiar.
Pues yo creo que en lugar de hablar de coberturas sociales hay que hablar de crear empresas. De facilidades para crearlas, para contratar y despedir (no es flexibilidad si sólo va en una dirección), para innovar... y a partir de ahí la economía empezará a tirar de nuevo. Vamos un poco por orden sobre lo que me parecería una buena agenda de cambios a 5 años para salir de esta reforzados:
1) Facilidades a la empresa. A las empresas nuevas, a las competitivas, a las exportadoras... dar facilidades. No subvenciones, sino facilidades. Desde la reducción de impuestos temporal (también para atraer la inversión extranjera), hasta la facilidad en las gestiones, formación, facilidades para los inversores (business angels o fondos de inversión), etc, etc
2) Educación. Hay que cambiar el modelo "facilón" y conseguir también que la educación secundaria aumente su prestigio. No tiene sentido tener la población joven y licenciada si no hay trabajos para ello. Tampoco tiene sentido que haya tanto fracaso escolar. Hay que volver a un modelo que incentive el esfuerzo, pero muy claramente. Donde ser bueno en los estudios tenga recompensa.
3) Regeneración política. Estos políticos y este sistema está cada día más anquilosado. Tanto los ciudadanos de izquierdas como los de derechas están cada vez más descontentos... incluso los nacionalistas... y esto se ve en los porcentajes de abstención... ya al nivel europeo pero con mucho menos recorrido para habernos cansado de votar. ¿Por qué no listas abiertas? ¿por qué no hemos de conocer a los diputados que nos representan... y asegurarnos que podemos reclamar a alguien por temas concretos? ¿por qué tenemos que soportar la manipulación mediática de unos y otros... y acabar uno renunciando a votar precisamente por sentirse manipulado? Y... ¿tiene sentido que los nacionalistas puedan secuestrar las decisiones de un gobierno sin pertenecer a él?
4) Regeneración judicial. Algo ha fallado estrepitosamente cuando la confianza en la justicia es tan baja. Teniendo en cuenta que el número de juzgados es relativamente pequeño, es impensable que no se trabaje mejor. Más medios no tiene por qué significar mucho más gasto (las típicas fotos de los juzgados llenos de legajos deberían ser ya cosa del pasado, como lo son en la mayoría de las empresas que estén en entornos competitivos... el papel no es la mejor manera de gestionar la información, y hay que ponerse las pilas YA... aparte de que resulta más eficiente que tener a un montón de empleados buscando y organizando papeles... o perdiéndolos). En esto también sería importante que la ciudadanía recibiese lecciones de derecho y de cómo funciona el sistema... que no sea visto con la desconfianza con la que se ve. Y que se SIMPLIFIQUE, y se PUBLICITE mucho más. Que los jueces tengan sus varas de medida, ajenas al Ejecutivo/Legislativo, claro, pero no por ello menos responsables frente a la ciudadanía.
5) Más Estado y menos Partidos. De un tiempo a esta parte da la sensación de que el Estado es algo... no defendido. Se le arrancan competencias pero se espera lo mismo de antes. Y parece que las ideologías están por encima de los intereses de Estado. No se puede andar cambiando la política exterior con cada cambio de gobierno... porque no es serio y porque denota una fuerte división interna que no nos favorece nada cuando salimos fuera.
6) Comunicación. Me gustaría ver TODO lo público en internet. Los detalles de los presupuestos y gastos de los ayuntamientos. El programa del partido ganador, puesto en internet y medidas las acciones con respecto al programa. Más debates SERIOS... no periodista contra periodista, sino experto contra experto... y DEBATE, no sucesión de discursos propios, atacando al contrario y no respondiendo a sus preguntas... ni argumentando sobre las mismas fuentes de datos. Hoy en día veo partidos radicalizados (especialmente la izquierda, la verdad, aunque eso algunos lo llamen progresismo) y cada vez menos se trabaja con una idea de Estado o de beneficio común. Y los discursos están de lo más vacío.
7) Eficiencia. Me gustaría que se midiesen todos los procesos que son relevantes en la gestión pública y se publicasen y comparasen contra otros países. Hay mucho que hacer, y probablemente mucha gente que ni siquiera sabe que estamos MUY MAL. Se acepta... y no se lucha lo bastante contra ello. Esto vale también contra la corrupción y las malas decisiones políticas. Demasiadas veces he oído la expresión de "es que es una decisión política" como justificación de que se contrate "a dedo", con costes superiores a la mejor oferta, con nula justificación económica. YA VALE. Los políticos y funcionarios, después de todo, gestionan MI DINERO, TU DINERO... NUESTRO DINERO. Y quiero saber que no se lo gastan en nimiedades, porque a mí no me sobra, y no quiero que se malgaste el esfuerzo de mi vida por tener a unos inútiles en el gobierno. Esto también aplica a la función privada, que también es muy dada, en entornos no lo suficientemente competitivos, a caer en el desdén y la ineficiencia... si bien al menos hay el consuelo de que lo que se arriesga es privado, su propio dinero o empresa.
Hay otras cosillas que me gustaría que se cambiasen... algunas mucho más concretas, pero creo que sin cambiar algunas de las cosas de arriba... sencillamente, no habremos solucionado nada en 4-5 años, que es el horizonte que tenemos para "recuperarnos"... (claro que los 2 millones y pico de parados que hemos generado en 2 años está claro que no los vamos a absorber en 2-3 años, porque no tenemos motores de contratación a la vista).
lunes, 8 de marzo de 2010
El "profesional"
La definición de la RAE sobre el vocablo "profesional" reza:
1. adj. Perteneciente o relativo a la profesión.
2. adj. Dicho de una persona: Que ejerce una profesión. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive. Es un relojero profesional. U. t. c. s. Es un profesional del sablazo.
4. adj. Hecho por profesionales y no por aficionados. Fútbol profesional.
5. com. Persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación.
Aunque sea la última, lo cierto es que la última acepción es la que más contenido da a esta palabra, cuando la uso yo. Siempre la he oído en el contexto de valoración del trabajo de alguien. Un buen trabajo o un trabajo bien hecho, es un trabajo profesional. Algo hecho claramente de manera profesional... etc.
A veces, se confunde el hecho de que alguien se dedique a algo (que cobre por ello, que vive de ello), con el hecho de que sea capaz y aplicado. Personalmente, le he perdido mucho respeto a la palabra, porque he encontrado una enorme carencia de profesionalidad en muchas profesiones y empresas. El hecho de dedicar tu vida a ello (o vivir de ello) no lo hace en absoluto mejor, pero la expectativa es que la calidad debe ser claramente mejor que si se hace algo de forma amateur. Pues no.
Y eso ha hecho que me niegue en rotundo a conceder el valor de la 5ª acepción a alguien sencillamente por pertenecer a una profesión. No me vale cuando me dicen que "se dedica a ello" para que espere un buen trabajo. Habrá que verlo, y comprobarlo. Por supuesto que debería hacerlo mejor que uno mismo, pero también debería estar a la altura de las expectativas. Algunas profesiones parece que todavía no han subido su nivel de calidad y, o bien porque no se consideran bien pagadas, o bien porque no tienen orgullo de profesión, o bien porque están llenas de incapaces... acaban haciendo trabajos de un nivel inaceptable (y muchas veces a precios menos aceptables aún visto lo visto).
Esto no es algo exclusivo de España, por supuesto. Pero deberíamos ser capaces de medir la profesionalidad (en su sentido de capacidad y aplicación) con criterios más objetivos que la simple creencia de que "si se dedica a ello, será que tiene que ser bueno en ello".
1. adj. Perteneciente o relativo a la profesión.
2. adj. Dicho de una persona: Que ejerce una profesión. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive. Es un relojero profesional. U. t. c. s. Es un profesional del sablazo.
4. adj. Hecho por profesionales y no por aficionados. Fútbol profesional.
5. com. Persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación.
Aunque sea la última, lo cierto es que la última acepción es la que más contenido da a esta palabra, cuando la uso yo. Siempre la he oído en el contexto de valoración del trabajo de alguien. Un buen trabajo o un trabajo bien hecho, es un trabajo profesional. Algo hecho claramente de manera profesional... etc.
A veces, se confunde el hecho de que alguien se dedique a algo (que cobre por ello, que vive de ello), con el hecho de que sea capaz y aplicado. Personalmente, le he perdido mucho respeto a la palabra, porque he encontrado una enorme carencia de profesionalidad en muchas profesiones y empresas. El hecho de dedicar tu vida a ello (o vivir de ello) no lo hace en absoluto mejor, pero la expectativa es que la calidad debe ser claramente mejor que si se hace algo de forma amateur. Pues no.
Y eso ha hecho que me niegue en rotundo a conceder el valor de la 5ª acepción a alguien sencillamente por pertenecer a una profesión. No me vale cuando me dicen que "se dedica a ello" para que espere un buen trabajo. Habrá que verlo, y comprobarlo. Por supuesto que debería hacerlo mejor que uno mismo, pero también debería estar a la altura de las expectativas. Algunas profesiones parece que todavía no han subido su nivel de calidad y, o bien porque no se consideran bien pagadas, o bien porque no tienen orgullo de profesión, o bien porque están llenas de incapaces... acaban haciendo trabajos de un nivel inaceptable (y muchas veces a precios menos aceptables aún visto lo visto).
Esto no es algo exclusivo de España, por supuesto. Pero deberíamos ser capaces de medir la profesionalidad (en su sentido de capacidad y aplicación) con criterios más objetivos que la simple creencia de que "si se dedica a ello, será que tiene que ser bueno en ello".
sábado, 27 de febrero de 2010
Sueños de pais
Cada vez me reafirmo más en lo mismo... la economía es ORGANIZACION. Ni más, ni menos. Gente organizada es la clave del éxito. Es cierto que los otros recursos, dinero o materias primas... cuentan también... y no poco... pero la clave está en las personas organizadas. Si se organizan, se buscan educación, montan mercados, se informa de las oportunidades y se dan a sí mismos normas de comportamiento y leyes que aseguren el buen orden.
Lo dije sobre Haití y lo diré siempre: el mayor y mejor recurso es nuestra cabeza y nuestro esfuerzo. Por eso la educación es FUNDAMENTAL.
Y para no difuminarme como suelo... la educación sirve tanto para la técnica como para el objetivo. Se pueden educar los objetivos de las personas y también de los países... de las organizaciones. Si no te enseñan nada... si no sabes nada, si no tienes profundidad, tu objetivo en la vida... el uso que haces de ella, puede quedarse en crecer, reproducirte, consumir y morir. Pero si te enseñan el valor de las cosas, de la inversión en el futuro, de la educación... y de todas esas cosas que a todos (espero) nos han inculcado en casa y que en general, cuando sales de ella, parecen más la teoría que la práctica... puedes cambiar el mundo.
SI te enseñan que eres un consumidor. Consumes y educas toda tu energía en satisfacer tus deseos... quiero esta ropa, este coche, esta casa... este cargo... quiero-quiero-quiero... todo para mí. Mi mundo. Mis cosas. Mi gente. Luego, si tienes suerte, te sales de ese mundo ridículamente superficial, y aprendes que la vida da mucho más de sí... mucho más. Y ves que la vida en Africa (por poner cualquier ejemplo facilón de extrama pobreza) puede ser más humana que la tuya. Que allí lo importante es pertenecer a una comunidad y preocuparse por los tuyos... mientras que aquí lo importante es tener lo último en esto o aquello o tener esta posición social y económica. Casi es patético.
Pero hay alternativas... y es tener sueños educados. Mucha gente está en ello... renunciando a la vida que se espera de ellos (de consumidor aborregado, por seguir el ejemplo anterior), y siguiendo nuevos caminos que quizá le hacen más feliz, pese a la renuncia a muchas cosas. No me gustaría ser malinterpretado... no abogo por el rollo hippie, ni el socialismo... pero sí por la selección de deseos. Podemos dedicar nuestro tiempo a cosas más satisfactorias. Podemos organizar nuestra sociedad de forma distinta... todo depende de a qué aspiramos.
¿Queremos ser una sociedad opulenta? ¿Ir todos con coches lujosísimos, casas magníficas, parejas esculturales?... al precio, quizá, de renunciar a tiempo para pensar y disfrutar, o renunciar a que esas bondades sean globales. Sabiendo, además... que las diferencias sociales SIEMPRE existirán, y que siempre habrá gente con algo "mejor". Claro que "mejor" es una acepción que no debería venir de fuera, sino de dentro. Los ricos hacen las cosas más excéntricas, sólo para diferenciarse. Pero no tenemos por qué ir en ese camino. No tenemos por qué ser estúpidos... y podemos decidir qué es lo que queremos. Si es más cosas, más materiales, más superficiales... no creo que estemos avanzando.
Como país también podemos tener sueños... pero hay que educarlos. Debatir y decidir...
El país actual... donde se piensa poco, donde la clase política parece estar nutrida de la peor ralea de la sociedad (ambiciosos, poco preparados y bastante incapaces), donde los medios no cumplen sus funciones, donde las instituciones renuncian a sus funciones esenciales para someterse a los designios del poder, y donde los ciudadanos no miden lo que eligen por lo que aportan, sino por su color.
Ante esta relatividad de ciertos valores... es normal que la gente se acoja a lo seguro: la seguridad del confort material... y lo demás no quiero saber nada. Pues no es responsable, si somos una sociedad de algo más que meros consumistas.
Si no reaccionas... si no te planteas objetivos superiores, quizá no te merezcas un sistema donde puedas elegir. Suena duro, ¿no?. A mí tampoco me gusta decir esto, porque no me educaron así... me educaron en el respeto a los demás, en el valor del individuo y la razón como regla. Pero si no se respeta el principio de la regla, si las reglas se cambian al arbitrio de los más estúpidos y si todo es relativo... creo que hago más daño siendo un aborregado que denunciando la perversión.
Siempre acabo hablando de política, pero siendo que gestionan una parte importante de nuestro esfuerzo (traducido en dinero)... Creo que es importante que nuestros "líderes" (palabra esta en exceso manida, pero que refleja la diferencia entre la ejecución de las ideas o la mera retórica) sean capaces de estimular nuestros sueños... pero para eso requieren CREDIBILIDAD. Ellos, y todos los demás a partir de ahí hacia abajo.
Lo dije sobre Haití y lo diré siempre: el mayor y mejor recurso es nuestra cabeza y nuestro esfuerzo. Por eso la educación es FUNDAMENTAL.
Y para no difuminarme como suelo... la educación sirve tanto para la técnica como para el objetivo. Se pueden educar los objetivos de las personas y también de los países... de las organizaciones. Si no te enseñan nada... si no sabes nada, si no tienes profundidad, tu objetivo en la vida... el uso que haces de ella, puede quedarse en crecer, reproducirte, consumir y morir. Pero si te enseñan el valor de las cosas, de la inversión en el futuro, de la educación... y de todas esas cosas que a todos (espero) nos han inculcado en casa y que en general, cuando sales de ella, parecen más la teoría que la práctica... puedes cambiar el mundo.
SI te enseñan que eres un consumidor. Consumes y educas toda tu energía en satisfacer tus deseos... quiero esta ropa, este coche, esta casa... este cargo... quiero-quiero-quiero... todo para mí. Mi mundo. Mis cosas. Mi gente. Luego, si tienes suerte, te sales de ese mundo ridículamente superficial, y aprendes que la vida da mucho más de sí... mucho más. Y ves que la vida en Africa (por poner cualquier ejemplo facilón de extrama pobreza) puede ser más humana que la tuya. Que allí lo importante es pertenecer a una comunidad y preocuparse por los tuyos... mientras que aquí lo importante es tener lo último en esto o aquello o tener esta posición social y económica. Casi es patético.
Pero hay alternativas... y es tener sueños educados. Mucha gente está en ello... renunciando a la vida que se espera de ellos (de consumidor aborregado, por seguir el ejemplo anterior), y siguiendo nuevos caminos que quizá le hacen más feliz, pese a la renuncia a muchas cosas. No me gustaría ser malinterpretado... no abogo por el rollo hippie, ni el socialismo... pero sí por la selección de deseos. Podemos dedicar nuestro tiempo a cosas más satisfactorias. Podemos organizar nuestra sociedad de forma distinta... todo depende de a qué aspiramos.
¿Queremos ser una sociedad opulenta? ¿Ir todos con coches lujosísimos, casas magníficas, parejas esculturales?... al precio, quizá, de renunciar a tiempo para pensar y disfrutar, o renunciar a que esas bondades sean globales. Sabiendo, además... que las diferencias sociales SIEMPRE existirán, y que siempre habrá gente con algo "mejor". Claro que "mejor" es una acepción que no debería venir de fuera, sino de dentro. Los ricos hacen las cosas más excéntricas, sólo para diferenciarse. Pero no tenemos por qué ir en ese camino. No tenemos por qué ser estúpidos... y podemos decidir qué es lo que queremos. Si es más cosas, más materiales, más superficiales... no creo que estemos avanzando.
Como país también podemos tener sueños... pero hay que educarlos. Debatir y decidir...
El país actual... donde se piensa poco, donde la clase política parece estar nutrida de la peor ralea de la sociedad (ambiciosos, poco preparados y bastante incapaces), donde los medios no cumplen sus funciones, donde las instituciones renuncian a sus funciones esenciales para someterse a los designios del poder, y donde los ciudadanos no miden lo que eligen por lo que aportan, sino por su color.
Ante esta relatividad de ciertos valores... es normal que la gente se acoja a lo seguro: la seguridad del confort material... y lo demás no quiero saber nada. Pues no es responsable, si somos una sociedad de algo más que meros consumistas.
Si no reaccionas... si no te planteas objetivos superiores, quizá no te merezcas un sistema donde puedas elegir. Suena duro, ¿no?. A mí tampoco me gusta decir esto, porque no me educaron así... me educaron en el respeto a los demás, en el valor del individuo y la razón como regla. Pero si no se respeta el principio de la regla, si las reglas se cambian al arbitrio de los más estúpidos y si todo es relativo... creo que hago más daño siendo un aborregado que denunciando la perversión.
Siempre acabo hablando de política, pero siendo que gestionan una parte importante de nuestro esfuerzo (traducido en dinero)... Creo que es importante que nuestros "líderes" (palabra esta en exceso manida, pero que refleja la diferencia entre la ejecución de las ideas o la mera retórica) sean capaces de estimular nuestros sueños... pero para eso requieren CREDIBILIDAD. Ellos, y todos los demás a partir de ahí hacia abajo.
jueves, 25 de febrero de 2010
De la res pública
Por si queda algún lector despistado, me considero un liberal. Eso no obsta para que en algún test haya salido con cierta tendencia social o reguladora... pero leve.
Sobre la cosa pública, mi opinión es que tiene que ser básicamente un árbitro. Tiene que legislar, sí. Tiene que gobernar, sí... pero no a expensas de lo privado. Y... tiene que ser eficiente.
Me da la impresión de que en la cosa pública el concepto de eficiencia es relativo... o incluso denostado, como si eso no fuese una prioridad de su ámbito, sino más bien de la cosa privada. Y eso es un craso error.
Es patético que el Estado sea de los peores pagadores (rompiendo las leyes que él mismo impone). Patético que, siendo que gestiona el 25-35% de los ingresos de cada individuo (y más), no se le exija más información y eficiencia sobre cómo lo gasta. Patético que los retrasos, la falta de calidad y la incompetencia, directamente, no sean purgados como el enemigo número 1.
Las privatizaciones de los últimos 20-30 años en el mundo, cuando se han hecho bien, no han hecho más que multiplicar la riqueza, disminuir los costes y mejorar la calidad. Como siempre... las cosas las tienen que hacer quienes lo hacen mejor, no quien designe papá estado. Y especialmente cuando papá Estado se convierte en un mafioso, que no quiere a todos los individuos igual, sino en función de su color político. El Estado no es una familia, y por eso mismo los que sabían de esto eran muy cuidadosos a la hora de determinar las funciones y responsabilidades de los empleados públicos, y siempre había un elemento fundamental: servir a los demás.
El Estado no tiene sentido si no sirve a los demás. Lo tiene que hacer bien. Sino... no cumple. Y si no cumple... ¿por qué hemos de seguir pagándolo? En Estados Unidos, y lo pongo como ejemplo porque es una democracia cuyos instrumentos de control están bastante mejor asentados que los nuestros... donde los congresistas responden sobre todo y ante todo antes sus votantes, donde cualquier demanda al Estado si este le ha perjudicado y donde se vigila mucho más que aquí que no se genere un corporativismo y clientelismo, mortal para el buen funcionamiento de la democracia... Decía que en Estados Unidos siempre hay una presión natural para que el Estado justifique sus gastos... y la oposición anda controlando más y... lo que no es necesario o no se justifica, no se eterniza: se cierra el grifo y punto. Esto es sanísimo.
En España me da la impresión de que hay dos dinámicas en la cosa pública. Por un lado, te encuentras a veces con funcionarios abnegados, con verdadera voluntad de servicio, con mucha profesionalidad y mucha dedicación... y por el otro te encuentras a los adaptados, amoldados y pencas. Que también te encuentras en el sector público, sólo que aquí no hay forma de echarlos. Y también es cierto, y esto es lo peor, que no es sólo cuestión de personas. Algunos procesos son arcaicos, antiguos o la fuente de toda la ineficiencia... descargando en el funcionario muchas veces la resolución frente al ciudadano de los problemas que crea la propia dinámica administrativa del Estado. En este contexto, muchos funcionarios se resignan y se amoldan al sistema ineficiente. Y el virus se extiende... y se resignan todos.
Quizá sea injusto en algunos elementos, porque en otros se ve la modernización del Estado, la mejora de muchos procesos administrativos, y también la extraordinaria calidad del servicio, a veces, con unos unos recursos pírricos.
Me parece fundamental, como tb en la cosa privada, con la diferencia que la cosa pública ES DE TODOS. Mía y tuya, y por eso mismo TODOS somos responsables de que funcione bien... porque recuerdo... se gasta un 30% de tus ingresos... YO quiero saber en qué y que lo haga bien. Quiero ver los indicadores de gestión, quiero la comparación con otros países, quiero ver los planes de mejora y las prioridades de gasto. Y lo quiero por internet, fácil y accesible (y si me cuesta más de 10 clicks llegar a esa información, no es eficiente). Sí... es un número arbitrario... pero INFORMAR es una responsabilidad del Estado, igual que las empresas privadas informan a sus accionistas y gestores. Y es cierto que informar tiene unos costes... pero acaso las TIC no han hecho ese coste marginal, y en cambio la información (no los datos, sino la información) son el principal motor de cambio?
Saber lo que funciona mal es el primer paso para mejorarlo...
Sobre la cosa pública, mi opinión es que tiene que ser básicamente un árbitro. Tiene que legislar, sí. Tiene que gobernar, sí... pero no a expensas de lo privado. Y... tiene que ser eficiente.
Me da la impresión de que en la cosa pública el concepto de eficiencia es relativo... o incluso denostado, como si eso no fuese una prioridad de su ámbito, sino más bien de la cosa privada. Y eso es un craso error.
Es patético que el Estado sea de los peores pagadores (rompiendo las leyes que él mismo impone). Patético que, siendo que gestiona el 25-35% de los ingresos de cada individuo (y más), no se le exija más información y eficiencia sobre cómo lo gasta. Patético que los retrasos, la falta de calidad y la incompetencia, directamente, no sean purgados como el enemigo número 1.
Las privatizaciones de los últimos 20-30 años en el mundo, cuando se han hecho bien, no han hecho más que multiplicar la riqueza, disminuir los costes y mejorar la calidad. Como siempre... las cosas las tienen que hacer quienes lo hacen mejor, no quien designe papá estado. Y especialmente cuando papá Estado se convierte en un mafioso, que no quiere a todos los individuos igual, sino en función de su color político. El Estado no es una familia, y por eso mismo los que sabían de esto eran muy cuidadosos a la hora de determinar las funciones y responsabilidades de los empleados públicos, y siempre había un elemento fundamental: servir a los demás.
El Estado no tiene sentido si no sirve a los demás. Lo tiene que hacer bien. Sino... no cumple. Y si no cumple... ¿por qué hemos de seguir pagándolo? En Estados Unidos, y lo pongo como ejemplo porque es una democracia cuyos instrumentos de control están bastante mejor asentados que los nuestros... donde los congresistas responden sobre todo y ante todo antes sus votantes, donde cualquier demanda al Estado si este le ha perjudicado y donde se vigila mucho más que aquí que no se genere un corporativismo y clientelismo, mortal para el buen funcionamiento de la democracia... Decía que en Estados Unidos siempre hay una presión natural para que el Estado justifique sus gastos... y la oposición anda controlando más y... lo que no es necesario o no se justifica, no se eterniza: se cierra el grifo y punto. Esto es sanísimo.
En España me da la impresión de que hay dos dinámicas en la cosa pública. Por un lado, te encuentras a veces con funcionarios abnegados, con verdadera voluntad de servicio, con mucha profesionalidad y mucha dedicación... y por el otro te encuentras a los adaptados, amoldados y pencas. Que también te encuentras en el sector público, sólo que aquí no hay forma de echarlos. Y también es cierto, y esto es lo peor, que no es sólo cuestión de personas. Algunos procesos son arcaicos, antiguos o la fuente de toda la ineficiencia... descargando en el funcionario muchas veces la resolución frente al ciudadano de los problemas que crea la propia dinámica administrativa del Estado. En este contexto, muchos funcionarios se resignan y se amoldan al sistema ineficiente. Y el virus se extiende... y se resignan todos.
Quizá sea injusto en algunos elementos, porque en otros se ve la modernización del Estado, la mejora de muchos procesos administrativos, y también la extraordinaria calidad del servicio, a veces, con unos unos recursos pírricos.
Me parece fundamental, como tb en la cosa privada, con la diferencia que la cosa pública ES DE TODOS. Mía y tuya, y por eso mismo TODOS somos responsables de que funcione bien... porque recuerdo... se gasta un 30% de tus ingresos... YO quiero saber en qué y que lo haga bien. Quiero ver los indicadores de gestión, quiero la comparación con otros países, quiero ver los planes de mejora y las prioridades de gasto. Y lo quiero por internet, fácil y accesible (y si me cuesta más de 10 clicks llegar a esa información, no es eficiente). Sí... es un número arbitrario... pero INFORMAR es una responsabilidad del Estado, igual que las empresas privadas informan a sus accionistas y gestores. Y es cierto que informar tiene unos costes... pero acaso las TIC no han hecho ese coste marginal, y en cambio la información (no los datos, sino la información) son el principal motor de cambio?
Saber lo que funciona mal es el primer paso para mejorarlo...
sábado, 20 de febrero de 2010
La sociedad, ¿al servicio del individuo?
En su día, nos contaron que el ser humano se organiza en sociedades para asegurar su futuro (familia, poblado, tribu, ciudad, estado... ese tipo de sociedades). En general, se dice que la organización social pretende hacer más felices a los individuos que la componen (o me lo contaron, y me lo creí). Luego, viendo la historia, se pregunta uno... realmente, ¿qué pinta el individuo en los estamentos que controlan la sociedad? ¿Cuánto de lo que se hace es pensando en los individuos, y no en "otros" objetivos? Estaba pensando en dibujos animados japoneses, en los que el músculo del Estado queda muy visible, y la sumisión de los individuos a ese estado es muy marcada, con la fe de que el estado velará por ellos... aunque lo que se ve sobre todo es un sacrificio importante por parte de los individuos hacia el beneficio del estado, pero poco o nada en sentido contrario... salvo que ofrece seguridad, suministros, etc. Pero el Estado puede, perfectamente, tener objetivos ajenos al beneficio de los individuos... o al menos al beneficio aparente.
Ejemplos: la conquista de otros países... sólo tiene sentido si los conquistadores tienen beneficio de la opresión de los conquistados. La entrada en guerra de todo el país para beneficio de unos pocos dentro del país (este es un clásico... y si se observan las causas reales de todas las guerras, el factor económico subyace en casi todas ellas). O la investigación espacial... cuyos beneficios son a muy largo plazo... eventualmente, si llegamos a salir de este planeta.
El caso es que yo creo que el Estado debe tener algunos objetivos que no están entre las prioridades de los individuos... o que no tienen beneficios inmediatos para estos. Pero los individuos deberían tener derecho a conocerlos... porque sino, y según cuál sea el grado en que el Estado se aproveche del individuo (recordemos que entorno a un 30% de lo que produce todo individuo va al Estado), nos convertimos en meros esclavos a tiempo parcial.
La visión de esos objetivos de Estado, pero no de los individuos, se suele percibir en los presupuestos. ¿Por qué ayudamos más a unos países que a otros en forma de ayudas al Desarrollo? ¿Por qué unos son aliados y otros enemigos? ¿Qué sustenta esas relaciones? Estoy pensando en Venezuela (parece que por petróleo), Marruecos (por proximidad y lazos comerciales, pero creo que ha sido también a costa de "sacrificar" Argelia... batalla sobre la que se ha hablado poco), Cuba (¿relaciones personales?)... y dentro de la UE no hay que olvidar también las diferencias de trato con los distintos gobiernos, en función del grado de interacción con sus economías... aunque a veces, el grado de relación es mucho mayor de lo que cabría esperar dado el grado de interacción económica... lo cual hace pensar en objetivos distintos para esa relación "especial".
Es un poco vago... el objetivo era asentar la idea de que existe un pensamiento "de Estado", que está por encima de los individuos, y de su capacidad de comprensión (demasiadas veces)... y cuya visibilidad es muchas veces limitada y... peligrosa.
Ejemplos: la conquista de otros países... sólo tiene sentido si los conquistadores tienen beneficio de la opresión de los conquistados. La entrada en guerra de todo el país para beneficio de unos pocos dentro del país (este es un clásico... y si se observan las causas reales de todas las guerras, el factor económico subyace en casi todas ellas). O la investigación espacial... cuyos beneficios son a muy largo plazo... eventualmente, si llegamos a salir de este planeta.
El caso es que yo creo que el Estado debe tener algunos objetivos que no están entre las prioridades de los individuos... o que no tienen beneficios inmediatos para estos. Pero los individuos deberían tener derecho a conocerlos... porque sino, y según cuál sea el grado en que el Estado se aproveche del individuo (recordemos que entorno a un 30% de lo que produce todo individuo va al Estado), nos convertimos en meros esclavos a tiempo parcial.
La visión de esos objetivos de Estado, pero no de los individuos, se suele percibir en los presupuestos. ¿Por qué ayudamos más a unos países que a otros en forma de ayudas al Desarrollo? ¿Por qué unos son aliados y otros enemigos? ¿Qué sustenta esas relaciones? Estoy pensando en Venezuela (parece que por petróleo), Marruecos (por proximidad y lazos comerciales, pero creo que ha sido también a costa de "sacrificar" Argelia... batalla sobre la que se ha hablado poco), Cuba (¿relaciones personales?)... y dentro de la UE no hay que olvidar también las diferencias de trato con los distintos gobiernos, en función del grado de interacción con sus economías... aunque a veces, el grado de relación es mucho mayor de lo que cabría esperar dado el grado de interacción económica... lo cual hace pensar en objetivos distintos para esa relación "especial".
Es un poco vago... el objetivo era asentar la idea de que existe un pensamiento "de Estado", que está por encima de los individuos, y de su capacidad de comprensión (demasiadas veces)... y cuya visibilidad es muchas veces limitada y... peligrosa.
lunes, 1 de febrero de 2010
libertad y orden, ¿antagónicos?
En la distancia entre el caos y el orden, hay un punto donde la libertad tiene que existir. El orden y la libertad, en el ser humano, suelen tener sus más y sus menos...
Ahora mismo estaba pensando en Madrid y Barcelona. Ambas ciudades grandes, bastante cosmopolitas, aunque con diferencias muy marcadas. El caso es, que hay cosas que se notan... que son difíciles de explicar. El ajetreo de Madrid, más direcciones, menos barreras, cierto desorden en las cosas (tráfico, calles, rótulos y obras)... contra la organización de Barcelona, con su Ensanche, su pasito por delante en la organización de la cosa pública, sus ordenanzas y más ordenanzas y su limpieza general.
Son percepciones, discutibles, y no pienso entrar en más detalle, porque de lo que me interesa hablar es de la sensación de libertad. La libertad se respira, igual que se ejecuta. En una sociedad organizada, más pendiente del orden, uno se pregunta si es una elección o si es una imposición con sentido. Podemos extremar más la cosa, yéndonos a Londres... donde se respira mucha libertad, aunque quizá las normas estén más interiorizadas (la educación hace que la gente sea más ordenada y atenta, y disminuye la sensación de caos).
Cuando nos organizamos, o nos organizan la vida, tendemos a perder libertad. Si es en temas menores y con un beneficio obvio para la mayoría (o todos), aceptamos esa imposición o ese orden. Si empieza a entrar en otras esferas... afecta a nuestra libertad (y también nuestra felicidad). Ya sabemos que se pueden soportar dictaduras, de vidas enteras... así que uno se pregunta en qué medida el deseo de orden superó al deseo de libertad. Que lo hizo, especialmente después de una guerra civil (y de un importante desorden durante la pre-guerra), me parece un hecho reseñable.
Si nos vamos al lado opuesto, donde todo son libertades... la cosa puede convertirse en la Ley del más fuerte. Todo está permitido (o casi). Por un lado es el mundo ideal... donde poder desarrollar las inquietudes propias con total libertad, en la búsqueda de la felicidad. Por otro lado, es también un riesgo de caer en el desorden, donde los débiles se quedan atrás y el beneficio común del orden se pierde.
Personalmente creo que la libertad es algo que debería ganarse un poco más, para poder apreciarse. A veces nos sometemos a todo tipo de normas pensando que nos ofrecerán un beneficio... sea en el comportamiento social, la inhibición de deseos no tolerados o bien el control de las ambiciones en aras de la paz con el prójimo... y a veces ese beneficio no llega. Se siente uno un miembro de una manada de corderos, o bisontes, pero en cualquier caso... limitado en sus decisiones.
Ojito con el exceso de normativas, que llevan a la estupidez y a capar la ambición, la libertad y el pensamiento... y nos acaban igualando a todos, como a los rebaños.
Ahora mismo estaba pensando en Madrid y Barcelona. Ambas ciudades grandes, bastante cosmopolitas, aunque con diferencias muy marcadas. El caso es, que hay cosas que se notan... que son difíciles de explicar. El ajetreo de Madrid, más direcciones, menos barreras, cierto desorden en las cosas (tráfico, calles, rótulos y obras)... contra la organización de Barcelona, con su Ensanche, su pasito por delante en la organización de la cosa pública, sus ordenanzas y más ordenanzas y su limpieza general.
Son percepciones, discutibles, y no pienso entrar en más detalle, porque de lo que me interesa hablar es de la sensación de libertad. La libertad se respira, igual que se ejecuta. En una sociedad organizada, más pendiente del orden, uno se pregunta si es una elección o si es una imposición con sentido. Podemos extremar más la cosa, yéndonos a Londres... donde se respira mucha libertad, aunque quizá las normas estén más interiorizadas (la educación hace que la gente sea más ordenada y atenta, y disminuye la sensación de caos).
Cuando nos organizamos, o nos organizan la vida, tendemos a perder libertad. Si es en temas menores y con un beneficio obvio para la mayoría (o todos), aceptamos esa imposición o ese orden. Si empieza a entrar en otras esferas... afecta a nuestra libertad (y también nuestra felicidad). Ya sabemos que se pueden soportar dictaduras, de vidas enteras... así que uno se pregunta en qué medida el deseo de orden superó al deseo de libertad. Que lo hizo, especialmente después de una guerra civil (y de un importante desorden durante la pre-guerra), me parece un hecho reseñable.
Si nos vamos al lado opuesto, donde todo son libertades... la cosa puede convertirse en la Ley del más fuerte. Todo está permitido (o casi). Por un lado es el mundo ideal... donde poder desarrollar las inquietudes propias con total libertad, en la búsqueda de la felicidad. Por otro lado, es también un riesgo de caer en el desorden, donde los débiles se quedan atrás y el beneficio común del orden se pierde.
Personalmente creo que la libertad es algo que debería ganarse un poco más, para poder apreciarse. A veces nos sometemos a todo tipo de normas pensando que nos ofrecerán un beneficio... sea en el comportamiento social, la inhibición de deseos no tolerados o bien el control de las ambiciones en aras de la paz con el prójimo... y a veces ese beneficio no llega. Se siente uno un miembro de una manada de corderos, o bisontes, pero en cualquier caso... limitado en sus decisiones.
Ojito con el exceso de normativas, que llevan a la estupidez y a capar la ambición, la libertad y el pensamiento... y nos acaban igualando a todos, como a los rebaños.
lunes, 25 de enero de 2010
Haití
Siendo el terremoto de Haití un desastre de grandísimas proporciones... lo que más me entristece, y avergüenza, es la forma de estupidez que domina en las gestiones de Estado, y en general, públicas.
Un poco de perspectivas: 120.000 muertos, probablemente en ascenso hasta los 150.000. 137 rescatados después de 20 días. Ni siquiera he oído cifras de heridos, pero deben ser espeluznantes. En todo el mundo montones de iniciativas para ayudar, recaudar, enviar dinero y ayuda... y yo, que cuanto más sé, más me estremezco.
No por lo que ha pasado (el terremoto, sobre el que no tenemos mucho que hacer), sino por lo que está pasando. Cada vez más me parece que Haití es como una bañera con un enorme agujero. No importa cuánto dinero y ayuda se envíe... no va a resolver el problema... y casi ni siquiera va a paliarlo. Este terremoto está poniendo el dedo en la llaga sobre el peligro de la desorganización.
Una cosa es ser un país pobre, y otra un país miserable. Me da la impresión de que lo que más falla en estos países es la organización. No es cuestión de dinero. NO lo es... es cuestión de organizar a la gente, de que se organice. Un pais no es dinero, es gente. Gente organizada. Hay pruebas de ello, como el Sudeste asiático (varios países, además) o Corea del Sur, donde después de la segunda guerra mundial estaban en condiciones de completo subdesarrollo, y ahora son economías en crecimiento, con niveles de vida ni soñados hace 3 décadas... y con mucho potencial aún. Y para conseguir ese progreso pasaron por distintas fases... algunas de ellas muy duras.
En Haití se está viendo que la ayuda no llega donde y cuando debe. Que es insuficiente y que, por desgracia... no resuelve tampoco el problema. Algunas preguntas que se me ocurren que me gustaría que un periodista investigase:
- ¿por qué la ayuda no llega donde debe?
- ¿cuánto se ha visto afectada la capacidad de producción de alimentos en Haití?
- ¿cuánto la distribución de esos alimentos y de mercancías en general?¿
- ¿En qué se está gastando el dinero que envía? ¿Dónde están escritas las prioridades? ¿Dónde el antes y el después?
Estoy cansado de imágenes de destrucción y desolación. Quiero saber qué se está haciendo para reconstruir las vías de comunicación (sin esas vías, la ayuda se pierde... o no llega... así que prioricemos eso primero), cuánto ha sido destruido y cuánto, sencillamente, nunca existió. Y también qué podría hacerse para que Haití tenga recursos (Está claro que sólo la reconstrucción les va a costar mucho más de lo que tienen... así que hay que organizar las fuentes de recursos). Y no puede ser que esos recursos sean una losa. Ayudarles a que se ayuden debe ser más importante que dar limosna. Darles una hazada y semillas... no alimentos. Darles una excavadora, o 20. Darles formación y abrirles mercados... pero con condiciones. Las condiciones son que no será tolerable que con la miseria multiplicada, existan pequeñas grandes fortunas que monopolicen estos canales de entrada de recursos.
He estado mirando en internet y me quedo con estos datos: 8.7 millones de habitantes, con un crecimiento de 1.4 millones en 5 años. 90% del PIB es por sector textil, 30-40% del presupuesto viene de ayudas/cooperación. Pobres... muy pobres. Y sobre todo no tienen agua ni bosques, y al parecer la situación se agrava. Yo creo que está claro que hay que buscarles recursos para que puedan poner en orden el país (al estilo de Rep. Dominicana). Hay desorden político, desorden económico... y eso es lo primero que hay que tratar. Un 90% de la educación (Escuelas) es privado, pero sólo el 65% de la población está alfabetizada (y sólo un 20% de la población en edad, se inscribe para la educación secundaria). Si queremos ayudar... habría que enfocarse en los puntos esenciales.
Menos imágenes de lamentos y más acción sobre lo que verdad hace la diferencia.
Un poco de perspectivas: 120.000 muertos, probablemente en ascenso hasta los 150.000. 137 rescatados después de 20 días. Ni siquiera he oído cifras de heridos, pero deben ser espeluznantes. En todo el mundo montones de iniciativas para ayudar, recaudar, enviar dinero y ayuda... y yo, que cuanto más sé, más me estremezco.
No por lo que ha pasado (el terremoto, sobre el que no tenemos mucho que hacer), sino por lo que está pasando. Cada vez más me parece que Haití es como una bañera con un enorme agujero. No importa cuánto dinero y ayuda se envíe... no va a resolver el problema... y casi ni siquiera va a paliarlo. Este terremoto está poniendo el dedo en la llaga sobre el peligro de la desorganización.
Una cosa es ser un país pobre, y otra un país miserable. Me da la impresión de que lo que más falla en estos países es la organización. No es cuestión de dinero. NO lo es... es cuestión de organizar a la gente, de que se organice. Un pais no es dinero, es gente. Gente organizada. Hay pruebas de ello, como el Sudeste asiático (varios países, además) o Corea del Sur, donde después de la segunda guerra mundial estaban en condiciones de completo subdesarrollo, y ahora son economías en crecimiento, con niveles de vida ni soñados hace 3 décadas... y con mucho potencial aún. Y para conseguir ese progreso pasaron por distintas fases... algunas de ellas muy duras.
En Haití se está viendo que la ayuda no llega donde y cuando debe. Que es insuficiente y que, por desgracia... no resuelve tampoco el problema. Algunas preguntas que se me ocurren que me gustaría que un periodista investigase:
- ¿por qué la ayuda no llega donde debe?
- ¿cuánto se ha visto afectada la capacidad de producción de alimentos en Haití?
- ¿cuánto la distribución de esos alimentos y de mercancías en general?¿
- ¿En qué se está gastando el dinero que envía? ¿Dónde están escritas las prioridades? ¿Dónde el antes y el después?
Estoy cansado de imágenes de destrucción y desolación. Quiero saber qué se está haciendo para reconstruir las vías de comunicación (sin esas vías, la ayuda se pierde... o no llega... así que prioricemos eso primero), cuánto ha sido destruido y cuánto, sencillamente, nunca existió. Y también qué podría hacerse para que Haití tenga recursos (Está claro que sólo la reconstrucción les va a costar mucho más de lo que tienen... así que hay que organizar las fuentes de recursos). Y no puede ser que esos recursos sean una losa. Ayudarles a que se ayuden debe ser más importante que dar limosna. Darles una hazada y semillas... no alimentos. Darles una excavadora, o 20. Darles formación y abrirles mercados... pero con condiciones. Las condiciones son que no será tolerable que con la miseria multiplicada, existan pequeñas grandes fortunas que monopolicen estos canales de entrada de recursos.
He estado mirando en internet y me quedo con estos datos: 8.7 millones de habitantes, con un crecimiento de 1.4 millones en 5 años. 90% del PIB es por sector textil, 30-40% del presupuesto viene de ayudas/cooperación. Pobres... muy pobres. Y sobre todo no tienen agua ni bosques, y al parecer la situación se agrava. Yo creo que está claro que hay que buscarles recursos para que puedan poner en orden el país (al estilo de Rep. Dominicana). Hay desorden político, desorden económico... y eso es lo primero que hay que tratar. Un 90% de la educación (Escuelas) es privado, pero sólo el 65% de la población está alfabetizada (y sólo un 20% de la población en edad, se inscribe para la educación secundaria). Si queremos ayudar... habría que enfocarse en los puntos esenciales.
Menos imágenes de lamentos y más acción sobre lo que verdad hace la diferencia.
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