miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Frente a quién se manifiestan algunos?

Encuentro muy peligroso que cuando cierta parte de la población no esté a favor de las acciones del gobierno... vayan a manifestarse a las sedes del partido en el gobierno. Es decir, no se quejan al Gobierno, que es quien ha sido elegido y quien es responsable de las acciones a las que se opongan... sino que se quejan al partido. Es decir, obvian los mecanismos de la democracia y del poder... y atacan el aspecto ideológico. Hacen responsable al PP-partido de las acciones del PP-gobierno. Mucha gente dirá "son lo mismo", pero lo cierto es que esa visión es más bien perversa. Por esas, el poder no estaría en los organismos establecidos, sino en los partidos. Por esas, el poder no estaría en manos del gobierno ni de los electores. Además, hay un efecto muy perverso... los partidos no están protegidos como los organismos.

No sé si la gente se da cuenta de la perversión y la malicia. Es como si yo robo un coche... y el propietario viene a la casa de mis padres a quejarse. Oiga... yo soy mayor de edad y yo soy responsable. El propietario puede quejarse a mis padres para hacer presión, sí... y no cabe duda de que pocas cosas me molestarán más... pero no deja de ser una táctica despreciable y antigua... y apela a los sentimientos y al odio.

Me parece además muy vil que la gente lo considere normal. Cuando las manifestaciones contra la guerra de Iraq hicieron lo mismo... y quemaron unas cuantas sedes del PP... y les montaron una cantidad de pollos importantes incluso a las pequeñas sedes de los pueblecillos... que ya ves tú qué valiente esa manifestación.

Si esto es una democracia, debe haber normas y se deben respetar. Hacer cosas como mover a las masas a las sedes del partido en el poder no es ni eficaz ni democrático, pero sobre todo es miserable.

Interesante, a todo esto, ver las declaraciones estúpidas de los líderes de las últimas movilizaciones... que dejan ver a las claras que son antisistema... y que no se someten a las normas vigentes. Pretenden subvertirlas y les parece de lo más digno hacerlo en aras de una justicia superior. Peligroso. Muy peligroso.

domingo, 19 de febrero de 2012

Refuerzo positivo, refuerzo negativo

¿Será verdad eso que decía un anuncio... que el amor mueve el mundo? Qué sandez... dirán los realistas, pero lo cierto es que el amor es asimilable al deseo (no necesariamente carnal) o a la voluntad. El amor es el deseo de hacer algo, de conseguir algo, de someterse a ello de alguna manera. El amor a un objetivo... el amor por las cosas bien hechas... el amor por la autoimagen. Finalmente, acaba siendo un motor para cambiar las cosas, y para moverse.

No mueve el látigo, ni mueve el ser una pieza más... mueve el deseo de. Un algo por el que te dejas la piel, te arriesgas y te motivas. Sin amor... pocas cosas aparte de la necesidad acaban motivándole a uno.

Y... cuando las cosas se hacen exclusivamente por necesidad, no se hacen con demasiadas ganas, salvo que la necesidad de sobrevivir sustente el amor por hacerlo.

Por todo ello es importante reforzar los comportamientos y las conductas que estimulen el amor. Menudo batiburrillo de palabras fuera de lugar... pero los ojos avezados percibirán lo que quiero decir. La falta de voluntad acaba siendo peor que la malicia. Los corderos... peor que los lobos. Porque de los corderos no se protege uno... y los corderos suelen ser el objeto de protección, o de abuso... de los que tienen voluntad y capacidad de hacerlo. Los corderos, por supuesto, son los que no tienen voluntad. En las revoluciones, en los momentos de cambio, también son corderos esos que aun siendo oprimidos por el sistema antiguo... prefieren acogerse a él antes que los que traen el cambio. Es muy cierto que esos corderos no son tan tontos como los pintan... y que frente a las promesas de cambio saben ver también sólo un cambio de protagonistas, que no de sistema. Por eso también la gente es reticente a cambiar su voto y su opinión. Los liberales se quejaban de esos "corderos" que seguían a sus señores aunque estos les explotasen. Se quejaban de los católicos que seguían a pies juntillas las instrucciones de la Iglesia pese a ser conocedores de su injusticia (en ciertas épocas).

No seamos corderos. Busquémonos las motivaciones que nos hagan movernos y seamos capaces de preguntarnos, sobre todo lo que existe... qué es lo que debe permanecer y qué debe morir. Total... ¿Qué tenemos que perder?

lunes, 13 de febrero de 2012

Tecnócratas en la crisis

Durante toda mi educación y en la vida laboral posterior, el concepto de "tecnócrata" se me ha asociado con un papel secundón. Se suele acudir a los gobiernos tecnócratas cuando no hay otra opción, o cuando el gobierno resulta insípido.

La RAE (Real Academia Española - de la lengua), lo define así.

1. com. Partidario de la tecnocracia. U. t. c. adj.
2. com. Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.

O sea... soluciones eficaces por encima de todo. ¿Problema?... solución. Sí... es posible que al vestir la palabra de esa pátina fría que representa la tecno- uno piense que queda desvestida de humanidad, de sentimientos. Pero la gente confunde "sentimientos" con "prioridades". Una solución puede ser perfectamente eficaz y tener en cuenta los sentimientos de las personas... es sólo cuestión de incorporar esos sentimientos a los requerimientos de la solución.

Pero supongo que como esos sentimientos pueden resultar "variables", "volubles" y "estridentes"... a veces la mejor solución es precisamente dejarlos fuera.

En cualquier caso... eso son interpretaciones mías... lo cierto es que un tecnócrata, por definición, se centra en una solución eficaz... desprovista de ideología y política. Es decir... ¿acaso no tendrían que ser la mayor parte de las decisiones públicas de este estilo? Realmente... ¿qué más me da a mí que la Sanidad o la Educación sean públicas o privadas mientras sean de calidad, universales y a costo asequible? Las premisas del pasado (eg: sólo si es pública será universal) pueden superarse hoy en día, y más con el nivel de información y de recursos que se tienen. Uno se queda fuera del sistema sólo si:
1) El sistema está diseñado para que así sea
2) No tiene forma de presentar queja o reclamación (no hay oficinas para ello ni formas de que el ciudadano se queje ante la Administración). O no está preparado para ello (aislamiento, falta de educación, senilidad, inmovilidad...)
3) No se ponen los recursos apropiados para controlar que no pase ni 1) ni 2)... o para que el sistema funcione.

En cualquier caso... hoy he leído que en el nuevo gobierno griego, que debe decidir dónde pega un nuevo tijeretazo al gasto público, entrarán algunos tecnócratas. Y habla de ello como si fuese algo malo. ¿Algo malo? Los NO-tecnócratas son los que han llevado al país al borde de la ruina... ¿y nos quejamos de que traigan a alguien que esté centrado exclusivamente en las soluciones?

Creo que se ha confundido la democracia con el derecho de que nos gobierne la estupidez. Creo que los gobernantes han entendido que la ciudadanía es completamente estúpida en sus reacciones... y por eso les da igual dónde nos han llevado. Se han difuminado las líneas de responsabilidad, igual que el conocimiento se ha convertido en algo relativo a medida que se asciende en el escalafón jerárquico del sector público (o privado). Y tampoco he visto a nadie castigado... salvo a los ciudadanos. Hora sería de que cambiásemos alguna cosa en el sistema y de que no nos dejásemos arrastrar por políticos insensatos. O quizá... tenemos lo merecido... por votar a gente sin estudios, gente mentirosa, gente no preparada, gente mezquina y gente sin ética. En realidad... ¿de qué nos extrañamos?

miércoles, 8 de febrero de 2012

Un poco de belleza

Hoy he ido a la exposición de arte temporal del Caixaforum en Barcelona... en la sala 4, creo que era, sobre la colección impresionista de Clark. Los Clark fueron un matrimonio rico, heredero él de una gran fortuna (aparentemente un antecesor familiar había sido uno de los socios de la empresa de máquinas de coser Singer), que se dedicó a coleccionar... especialmente impresionistas, hasta un total de 300 obras.

En la exposición sólo había una selección, pero era de lo más interesante. La exposición me ha parecido impecable. No había demasiadas salas... ni cuadros... pero era perfecto para una visita de las que me gustan. Corta pero intensa, y que al salir no tengas los sentidos abotorgados de tante belleza. Y eso que belleza, había y mucha.

No soy muy fan de las exposiciones, pero porque hay mucha paja entre el trigo. Pero tengo que reconocer que esta me ha gustado mucho y la recomiendo encarecidamente. Lástima que cierra al final de esta semana. De todas formas, recomiendo su ubicación permanente... en Estados Unidos (en Williamstown, al oeste de Pennsylvania). Lamento no haber oído hablar de ella antes... (especialmente cuando estuve precisamente en ese estado hace unos años y no tenía ni idea de que ese museo tuviese tanta riqueza).

El caso es... que uno sale contento de un lugar bonito (el edificio de Caixaforum también tiene su aquel), con contenido bonito y notable (es una selección... bien hecha, con calidad por todas partes... sin mediocridad por ninguna parte).

Creo que lo he comentado en alguna parte... pero definitivamente un símbolo de que una sociedad está progresando es cuando produce cosas bonitas. La belleza es algo bastante universal. Tiene interpretaciones y versiones... pero la gente educada suele apreciar la belleza provenga de donde provenga... y también es un camino de reconocimiento. Producir cosas bonitas significa poner un esfuerzo en hacer que las cosas sean mejores, en esencia. La belleza tiene la virtud de producir placer en quien la contempla... y eso en sí mismo es un valor.

Y viceversa, producir cosas feas no refleja sino falta de voluntad en agradar. La funcionalidad, está demostrado, no está reñida con la belleza. De hecho, al combinación de ambos es para mí un signo de un nivel de inteligencia superior. Y me remito a los orígenes de los estudiosos Renacentistas... que buscaban la armonía en todo lo que hacían: pintura, escultura, arquitectura... y también literatura e ingeniería. Incluso las armas de guerra y las armaduras se decoraban. Y esto parece que es algo común en la mayor parte de las sociedades...

Una cosa detestable de los países pobres es la falta de belleza en la presencia humana. Las construcciones, las ciudades, las calles... la verdad... son deprimentes. En cambio, un pequeño pueblecillo o incluso una aldea indígena, puede tener mucha más armonía que esa ciudad nueva, incompleta e incapaz de amalgamar de forma coherente el centro y los guetos, la modernidad y la falta de recursos. Pero tampoco es culpa suya... la belleza es algo que no es prioritario cuando no se tiene que comer, y así tiene que ser. Y si luego la pobreza se convierte en algo endémico, menos aún.

Una cosa más detestable aún es que en los países ricos, que sí pueden permitirse un plus adicional de pensamiento y dedicación de recursos, no produzcan cosas bonitas. La organización es importante para asegurar que la belleza se expanda y sea valorada. Es importante no mezclar lo bello y lo feo... no pensar que son iguales, no darles el mismo estatus...

Si pensamos, lo bonito no tiene por qué ser caro. De hecho, a veces la belleza está en la simplicidad, pero incluso esta requiere pensamiento. Y un poco de orden.

Un problema laboral: la falta de diversión.

Una de las cosas que creo que sería fundamental en una sociedad sana sería que la gente disfrutase más de su trabajo. Al fin y al cabo, le dedicamos al menos un 25% de nuestra vida útil… y buena parte del resto no es tan divertido (30% dormir, y un porcentaje indeterminado para otras obligaciones que no son siempre divertidos o un objetivo escogido en la vida (cuidar la casa, transporte, la familia, hacer las compras…).

En otras palabras… nuestra vida ideal no incluiría necesariamente un trabajo que raras veces es realmente satisfactorio. Seamos honestos… hay pocos trabajos que “llenen”. Un trabajo se hace por el dinero o bien porque llena… Hay muchos trabajos que ni dan dinero… ni llenan realmente… sencillamente, pagan las facturas. La gente que hace esos trabajos lo hace porque no tiene muchas otras alternativas, ni se ve saliendo de esos entornos para hacer algo mejor. O bien porque nunca ha pensado en hacer algo mejor. En cualquier caso, su trabajo claramente no es una fuente de satisfacción. Así… ¿cuánto costaría cambiar esa percepción del trabajo?

Pensemos en términos analíticos. Si revisamos el contenido de los trabajos que se ofrecen… no hay muchos que sean ideales. Es mi opinión… pero por cada uno que llama la atención… hay unos cuantos que no lo hacen. Si, pongamos, alguien quiere ser astronauta… primero que muy pocos lo consiguen, y segundo que hay cientos, sino miles, de puestos en los que no pensaríamos… que sustentan ese puesto de astronauta “ideal”, pero que nadie escogió realmente hacer. Lo mismo para un diseñador. Lo mismo para un directivo… ¿cuánta gente que estudia Administración y Dirección de Empresas acaba dirigiendo una empresa? Hay muchos que hacen cualquiera de las funciones de la empresa, de forma especializada, y no siempre directiva. Esto en general es aplicable a todas las profesiones. Se podría decir, que los puestos “estrella” están reservados para quien mejor los merece. Después de todo, es un mundo competitivo… pero luego también pasa que mucha de esa gente conseguidora, triunfadora… han tenido que sacrificar por el camino muchas otras cosas… que quizá les habrían hecho más felices. El éxito a veces puede ser una causa de soledad. O no. La cuestión, es que no es algo que actualmente se considere mayoritario. Ser camarero con cuarenta años pocos lo verán como un éxito… y sin embargo, puede que esa persona esté haciendo exactamente lo que más le gusta. Y eso le haga feliz, aunque eso suponga renunciar a más salario o estatus social. El de camarero puedo ver que tiene una serie de aspectos que tienen un factor enriquecedor. Servir a los demás puede ser altamente satisfactorio. Igual que alimentarlos. Tiene una componente de amor (suena algo rancio, lo sé… pero quien no haya disfrutado de la sonrisa de un cliente satisfecho quizá debería probarlo alguna vez… y notar esa sensación agradable de que esa sonrisa ha sido en parte fruto del esfuerzo de uno). En cambio… los números no te sonríen. Las facturas tampoco. Las gráficas tampoco. Ni las cosas. Es el uso que se hace de ellas… el sentido que tienen, lo que realmente satisface y motiva.

No todo el mundo necesita esa motivación de saber que su trabajo tiene una utilidad. Hay gente que se contenta con recibir su cheque a final de mes… y saber que ha hecho lo que se le pedía… sin pedir nada más. Sin importarle nada más. Quizá esos puestos son para ese tipo de gente. Yo digo que no… que todas las personas podrían obtener algo más de su trabajo.

Yo digo que mucho del trabajo se ha dividido en función de intereses no comunitarios, y que unos se han quedado la mejor parte, no exenta de dificultad y responsabilidad, y otros con lo demás… no exenta tampoco de dificultad y responsabilidad… pero desde luego mucho menos interesante.

No querría que se me malinterprete. Mucha gente disfruta produciendo cosas, o números… y eso es indudablemente útil para la sociedad… pero muy pocas veces se les ha preguntado si eso es lo que querrían hacer. Si pudiesen escoger, probablemente mucha gente desearía ver más consecuencias de su trabajo. Esas cosas que las corporaciones a veces ignoran, que son las visitas a todos los departamentos, o a las fábricas, o a los clientes… ayudan a darle a uno una perspectiva sobre su participación en algo más grande (una organización) que tiene un impacto que puede ser muy grande (un producto que alcanza a todos los hogares, por poner un ejemplo)… y también le da una perspectiva sobre su trabajo (especializado, detallado… e ignorante muchas veces de lo que pasa en el resto de la organización).

Ese es un factor de satisfacción. Y otro es la diversión. Creo que cuando se organiza el trabajo debería contemplarse el factor “fun” o “diversión”. Hacer que un trabajo sea divertido lo hace increíblemente más atractivo. Cuesta menos dedicarle esfuerzo y dedicación a un trabajo cuando nos resulta divertido y estimulante hacerlo. Muchas de las funciones “superiores” se reservan ese parte divertida… que muchas veces involucra un alto grado de libertad, y a veces también de responsabilidad. Una persona que maneja una empresa siempre disfruta más sabiendo adónde va su empresa que no un empleado que no sabe ni siquiera si las cosas van bien o mal más allá de su departamento. No saber dónde se va no es divertido.

Voy a mencionar a Punset, que tiene unas cuantas lagunas… pero que mencionaba en el último libro suyo que leí un experimento algo cruel que refleja algo de lo que digo. A unas ratas se les suministraba una descarga eléctrica, de intensidad variable y con una frecuencia impredecible. A otras, se les aplicaba el mismo patrón de tortura, pero se les ponía una palanca (y creo que en los primeros instantes se les hacía creer que la palanca tenía algo que ver con las descargas). El caso es que no era cierto, pero esas ratas que tenían la palanca sobrevivían significativamente más que las otras. Es decir, el tener la sensación de que se controla algo (aunque no sea cierto), ofrece mayor longevidad (o reduce el estrés que finalmente las acababa matando a todas). Todas acababan muertas, pero les ofrecía una esperanza, o un alivio… aunque fuese temporal e incierto. Aprovecho para mencionar que esto podría compararse con la función de la religión, que quizá haya proveido históricamente, especialmente a las gentes más desfavorecidas, con un pequeño salvavidas que quizá prolongó la vida en el pasado. Quizá. Pero ese no es el tema.

Lo que quería decir es que poner el trabajo en contexto. Saber que eso es parte de algo, que tienes un cierto control sobre tu vida… (o el resultado de tu trabajo), desde luego lo hace más interesante y más satisfactorio… y a lo mejor hasta te hace vivir más.

Alguno me argumentará, y con razón, que mucha gente no quiere saber. Muchos directivos de empresa se estresan mucho… y muchos empleados al verlo se congratulan de no saber tanto. De no saber qué hay más allá de sus puestos. O qué no hay. No sabría si una sociedad debe componerse también de esa clase de individuos… manipulables y hasta cierto punto incapaces de progresar por sí mismos, y que sobre todo valen para hacer lo que se les dice… o si esos individuos llevan ineludiblemente a una sociedad polarizada. Los que dirigen y los que obedecen. Al estilo de esas películas de ciencia-ficción futuristas… donde las sociedades ya no las componen individuos libres y pensadores, sino miembros de clases, predestinados desde su nacimiento… e incapaces de ser nada más de lo que se ha establecido sobre ellos.

Volviendo al tema de la diversión. Independientemente del carácter de las personas, un trabajo puede siempre tener una componente divertida. No tiene por qué ser algo menos serio, sencillamente se le puede dar un enfoque que haga que la gente se lo pase mejor en su trabajo. Permitiendo el intercambio entre departamentos (más gente, más intercambio), aunque ello suponga un factor de “pérdida de tiempo”. Alguien tendría que darse cuenta de que algunas horas al año perdidas en aspectos sociales (chit-chat) compensan con creces esas horas de absentismo involuntario (salud) y también voluntario (“ante la duda, me quedo en casa”), que suele afectar a unos individuos más que a otros. Un aspecto fundamental del estado de salud de una empresa, y que casi debería formar parte de sus memorias anuales, es el grado de absentismo laboral… en conjunto. No me extrañaría que los directivos fuesen de los que menos absentismo muestren, y no creo que tenga que ver necesariamente con su mayor compromiso o remuneración.

Un poco más de esfuerzo por parte de esos directivos o mandos medios, precisamente para darle a todos los miembros de su organización una componente más lúdica sin duda aumentaría la productividad. Algunos ejemplos: organizar actividad no relacionada con el propio trabajo que involucre a gente distinta. Estas actividades pueden ser de carácter corporativo (como intervenciones de la empresa en su entorno social inmediato, o campañas de publicidad, o campañas de explicación de su función a otras partes de la empresa) o no. Algunas tareas, incluso de tipo tedioso, puede ser divertidas hacerlas esporádicamente. Por ejemplo, archivar… organizar a un equipo de 4 personas haciéndolo… en lugar de asignárselo exclusivamente a una persona… sin duda hará que la actividad se realice más rápidamente y que todos se lo pasen mejor… que no si sólo una persona tuviese que ocuparse de todo. Sí… hay un esfuerzo mayor en la coordinación de esas personas, pero también hay un factor indudable de motivación porque el trabajo se acaba más rápido, porque se colabora con otras personas y porque se hace algo diferente de lo habitual. Preguntar a las personas lo que les gustaría hacer dentro de la empresa, que no tenga que ver con lo que hacen habitualmente… permitiría también aflorar algunas ideas y enfoques distintos, sin que suponga una amenaza para la forma habitual de hacer las cosas, sino sencillamente una aportación distinta. Es inddubale que lo fundamental es la buena organización de este tipo de actividades. ¡Cuántas veces las corporaciones se presentan con ideas magníficas carentes de contenido y carentes de motivación! ¡Cuántas veces los esfuerzos de RR.HH. resultan casi más desmotivadores que motivadores, precisamente por esa falta de concreción y de fe en que esas ideas aporten algo al trabajador! Voy a recordar aquí que de lo que se trata es de que el trabajador disfrute más del trabajo. Que tenga algo diferente que contar en casa. Que piense y hable sobre ello.

Hay gente a la que todo esto le parecerá una estupidez. Gente que va a trabajar por el dinero y es todo lo que quiere. Gente que no quiere ser motivada. Gente para la que esto serían solo distracciones molestas. Gente que tampoco se plantea mejorar su trabajo. Sólo quiere hacer lo que le digan… y si es posible, que sea poco, que sea fácil y que suponga que le paguen más. Esa gente está demasiado viciada de una mala praxis… Me pregunto si alguien se lo ha hecho ver… o ha intentado recuperarlos para el buen funcionamiento de la empresa, pero de forma honesta. Claro que, resulta difícil qué tanto mejor una empresa puede ir con gente motivada o gente no motivada. Si realmente hacen la diferencia… cuando la mayor parte de las veces, en la mayor parte de los puestos, ni siquiera se valora a las personas para que marquen esa diferencia.

Disculpad por el momento pérfido.