domingo, 15 de diciembre de 2013

Seguridad e Incertidumbre




Tanto en el nivel micro como en el nivel macro, es decir, en el nivel de las decisiones individuales y en el nivel de las decisiones de las organizaciones (desde una familia a un país o grupo de países) la vida, el transcurrir del tiempo, está jalonado de decisiones. Esas decisiones se fundamentan en unos valores, o falta de ellos, e influyen en ella  unas circunstancias, unos medios y unos objetivos. 

Pongamos un ejemplo.  El Sr. Pérez, individuo, toma la decisión de cambiar de trabajo. Lo hace porque tiene ambición de hacer más (valores) y quizá porque no gana suficiente (circunstancia). En esa decisión influye también su pasado… quizá decide cambiar porque estudió para algo más o quizá lleva mucho tiempo trabajando en su ocupación actual y le aburre o no le llena ya. También, la elección de su nuevo destino estará influenciada por sus deseos, por su conocimiento del entorno, y por las circunstancias. Para el cambio pondrá una serie de medios (su tiempo, su esfuerzo y su talento) que condicionarán el resultado juntamente con, nuevamente, las circunstancias (la suerte, las condiciones económicas del país, la coincidencia o no de puestos disponibles para sus capacidades, etc). Y por supuesto, el objetivo… si es que llega a definir su trabajo ideal. En conclusión, que juegan en toda decisión (y su puesta en marcha) una serie de factores que no siempre están bajo el control de quien toma la decisión. 

El que esa decisión sea “correcta” también va a depender de los motivos que la sustentaron, de las circunstancias que la hicieron exitosa o no y de la forma de ejecutarla. La consecución de decisiones “correctas” va a permitir al individuo u organización una sensación de progreso y se supone que un nivel de felicidad, que harán su estancia en esta vida más placentera, más llena, y quizá sea el camino a seguir hacia un estadio superior. Eso, asumiendo que hay un objetivo en la vida. El conocimiento y la experiencia son, en gran medida, las que nos van a permitir tomar un mayor número de decisiones “correctas”… porque nos permitirán decidir bien qué decisiones son beneficiosas, nos permitirán ejecutarlas correctamente y nos evitarán repetir errores cometidos por otros o por nosotros mismos.

En este contexto es donde quiero  plantear el meollo de mi comentario, y es en la idea de seguridad vs incertidumbre en las decisiones. Aunque muchas veces la inseguridad y la incertidumbre se usan como sinónimos, lo que quiero plantear es que es posible (y deseable) desarrollar y potenciar la seguridad en uno mismo para afrontar las decisiones y su ejecución… aunque el nivel de incertidumbre se mantenga sobre si  la decisión y su ejecución son correctas. Cuando un individuo decide casarse, no puede tener certidumbre de que aquella pareja sea para toda su vida, pero puede estar seguro de que pondrá todo su empeño en que así sea. Estar seguro de la decisión que se toma no significa garantizar su resultado.

Si el pais ha de salir de la situación económica en la que está, con harta degradación de sus estructuras y moralidad (y enfatizo aquí básicamente el respeto a la Ley y a las personas) , es importante que los individuos que la conforman tomen muchas decisiones en su vida, y que sean correctas. En todos los estamentos. Y durante mucho tiempo. De otra manera, va a resultar difícil ser un país interesante para ser feliz. En mi opinión, el potenciar que los individuos sean personas seguras de sí mismas y que tomen decisiones correctas debe ser prioritario. En demasiadas ocasiones he visto a la juventud, perfectamente preparada para afrontar todos los retos que les presenta su vida individual y la colectiva… inquieta, insegura e infrautilizada. En parte porque no tiene la suficiente fe en sí mismos (normal, puesto que no tienen la experiencia suficiente y no dejan de recibir mensajes que dicen que lo que está establecido es lo correcto, pese a las evidencias que indican lo contrario), porque no se han puesto a prueba en retos superiores, porque no han recibido estímulos que enriquezcan tanto su selección de objetivos como su seguridad y capacidad para conseguirlos, pese a las circunstancias y oposiciones.

Ojo porque en la “decisión correcta” no se trata sólo de que la juventud haga su camino por encima y a pesar de los caminos ya existentes. No se trata de rehacerlo todo o de destruir lo ya existente, sino de desarrollar cuanto antes el criterio para diferenciar lo importante de lo superfluo, lo que merece la pena ser conservado y lo que no, cuándo escuchar y cuándo no. Una sociedad con demasiada gente joven insegura hace que no prueben cosas nuevas, que no crean en ellas con la fuerza suficiente para hacerlas crecer y que se conviertan en las cosas del futuro… por lo que su inacción perpetúa el pasado… la parte buena y la parte mala. Se requiere criterio para saber dónde está el equilibrio entre lo nuevo y lo existente… y ahí volvemos a la formación, la educación, el conocimiento y la experiencia. Cuanto más conocimiento y experiencia tenga la juventud, que tiene la energía, la ilusión y la carencia de condicionantes… mejores decisiones correctas tomarán. Creo que la juventud de otros países recibe otros estímulos y otra educación, y la sociedad es de una manera tal que la juventud puede explorar más… y hacer cosas que en este pais resultan, a veces, más difíciles de conseguir… como romper las barreras de la incompetencia, de la incredulidad, de la falta de ambición y de la preferencia por el malo conocido.


Síntesis




Me han pedido que sintetice más, aquí y en otros foros. Y me lo han pedido con razón, pero no sé si en mis reflexiones, que pretenden motivar a su vez la reflexión en el lector, pueden sintetizarse mucho más, especialmente cuando las lleno de ramificaciones aleatorias, interesantes, pero que desvían de la idea fundamental. Pero es que una idea fundamental soltada sin anticipos, sin exposiciones previas, sin reconocimiento de condicionamientos interpretativos… puede ser muy mal interpretada y muy fácilmente atacada. Y preferiría no tener que defenderme de argumentaciones que puedo quizá evitar exponiendo por qué pienso lo que pienso, no sólo qué pienso. Eso puede suponer exponer mi ignorancia, pero así se zanjan los asuntos más fácilmente, por personas más conocedoras del asunto en cuestión. No tengo un ego que proteger…  salvo en algunos temillas, en los que no aceptaré sino unas argumentaciones muy superiores a las mías para que cambie de opinión.

Bien… sintetizaré, pues: Hoy no tengo más que añadir.