Pues no sé cuánto cambiarán las cosas, pero me parece que ni con una super-mayoría absoluta del PP se van a cambiar las cosas para bien. Es decir, cosas fundamentales cuyas miserias se han acentuado en esta última legislatura van a seguir ahí después de la legislatura que viene.
Me parece que no se va a poner una mano muy dura en la corrupción. No se van a cambiar leyes estúpidas (¿cuántas leyes ha derogado el PP?). No se va a tener un criterio neutral y razonable en las elecciones de cargos de relevancia. No se van a cambiar muchas de las políticas en sectores que no han cambiado de veras en 30 años.
En resumen, que no es que no confíe en el PP, que sí lo hago (al menos, por oposición al PSOE y demás partidos) y también pienso que estamos en un punto que, sólo cambiando ciertas cosas, sólo se puede ir hacia arriba. Así que tampoco es que espere milagros... pero con un poco de realismo y competencia, me conformo para empezar. Pero no confío en que puedan realmente regenerar la vida política en el país. Los nacionalismos están lanzados. Pueden vivir cuatro años agazapados, sin mucho que decir en política nacional... pero no lo harán. Seguirán por la vía nacionalista y cuasi-independentista... dando la tabarra... y no afrontando otros problemas más acuciantes por el camino.
Tampoco creo que se dote al sistema judicial de medios y, sobre todo, de procedimientos más rápidos y eficientes. Porque la justicia que llega tarde y mal... no es justicia, por mucho que a los de la judicatura les guste decir que la justicia llega tarde, pero llega.
Y respecto a la Educación, que es lo que más falta en este país... Educación para saber, para organizarse, para no envidiar, para valorar el esfuerzo y el trabajo, para no protestar por las tonterías, para no consentir los abusos, para no mirar hacia otra parte cuando se incumple la Ley, para no dejar de denunciar... y para no malgastar. No confío que en cuatro años se cambie la tendencia, pero sí que pueda verse que ciertos modelos funcionan mejor que otros.
Y ya vale de política por hoy, que creo que domina demasiado mi pensamiento.
... Pero... ¿y si el PP no obtiene ni siquiera la mayoría absoluta? ¿acaso habrá cambios?
Una recopilación de pensamientos en momentos determinados. Reflexiones personales sobre los temas más diversos, que creo pueden ser compartidas y comentadas. Si te hacen pensar un poco, han cumplido la función.
viernes, 30 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
De la política y de las Leyes
Con la nueva sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), que básicamente ordena que el castellano sea lengua vehicular en la educación en Cataluña, lo más interesante y destacado son las reacciones de todos los grupos asociados al poder en esta Comunidad Autónoma.
Desde el portavoz de nada menos que el Govern de la Generalitat, todos los partidos del arco parlamentario catalán, hasta el gobierno central, pasando por el presidente del propio TSJC y diversas asociaciones de carácter "educativo" (tipo Omnium), todo ello bien vociferado por los medios (muy afines, y muy poco imparciales, como viene siendo habitual)... todos... han poco menos que minimizado la sentencia y han hecho apología de la desobediencia a la misma. Apelando a que el modelo vigente de inmersión ha demostrado su "eficacia", a que la ley que lo sustenta fue aprobada por amplia mayoría por el Parlament català y a otras tonterías que vienen a soslayar un concepto fundamental, y es que esta sentencia viene a responder a la demanda de una serie de familias que pedían que en Cataluña, que, pese a quien pese, es parte de España, se enseñe a sus hijos en castellano como lengua vehicular. Esto no está escrito así en la Constitución, pero allí sí se habla del deber y la obligación de conocer el castellano. Fíjese que no excluye al catalán... pero exige el castellano.
Lo cierto es que el modelo de las Autonomías, con la redacción actual de la Constitución (más bien indefinida en cuanto a quién gestiona qué) y el juego de poderes entre Estado Central y Generalitat, permite que lleguemos a una situación tan ridícula como la actual... donde un derecho fundamental es conculcado... (educación en castellano), donde las leyes autonómicas se ocupan "de lo suyo", que es la protección y promoción del catalán, y se olvidan "de lo de todos", que es una educación de calidad y también, necesariamente, en castellano (si bien no exclusivamente en castellano). Y esto lleva al enfrentamiento. Y no es lo que los ciudadanos han pedido. Todos los políticos actuales de cierta relevancia son nacidos antes de la Constitución... todos fueron educados en el franquismo postrero o inmediatamente después, y todos mamaron un modelo educativo donde el castellano era la única lengua. Y todos hablan perfectamente el catalán. Ergo... ¿por qué la inmersión en el catalán es tan prioritaria? ¿por qué la identidad catalana tiene que girar de forma tan limitada en torno al catalán? ¿por qué se tolera que las normas secundarias tengan más relevancia que las fundamentales?
Lo han estado haciendo con la lengua y con todos los asuntos que han considerado que generarían enfrentamiento. Todo está direccionado hacia una explosión del sistema actual. No se busca una cosa eficaz... se busca bordear la legalidad, o incluso vulnerarla, a base de hacer leyes que torpedean la Constitución... para luego escudarse en la legalidad de la ley menor (la suya)... y venir a decir que la Constitución, pues, no es válida o hay que cambiarla. Es una perversión del modelo aprobado en 1978. Y lo malo es que se hace a sabiendas. Se está buscando el enfrentamiento para que el sistema general se desmorone. Se crea una legalidad dentro de otra y por el principio de cercanía... las leyes locales van a tener más defensa que las generales (la Constitución). La prueba... que se les ha dado la razón... pero que fueron unas familias las que tuvieron que sacar adelante una demanda por su cuenta. Han sido ellos, de nuevo... quienes con su obstinación y voluntad han conseguido defender sus derechos... pero a costa de perder la cara, una buena pasta en abogados y quizá sus apoyos sociales en esta tierra. Esto no lo sé... pero el tratamiento despectivo que dan los medios a esta demanda, a mi entender perfectamente justificada, resulta un tanto inverosímil. No parece que nadie haya defendido de verdad el que el castellano esté presente en la escuela en Cataluña con más peso y relevancia que si fuese una lengua extranjera.
Resulta inverosímil hacer leyes contradictorias entre sí, y resulta inverosímil apelar a la desobediencia de los tribunales. Oiga... si las Leyes se obedecen en función de lo que diga el partido en cuestión... quizá habría que cambiar las Leyes... o el sistema. Quizá es lo que están pidiendo a gritos. Quizá los moderados, aquellos que nos educamos en un sistema bilingüe y que siempre hemos sido pragmáticos y hemos aprendido "a pesar de" las trabas que nos pudieran mostrar, y que nos hemos adaptado sin problemas a los castellanoparlantes o a los catalanoparlantes, o vamos intercambiando... como siempre se había hecho... quizá esos ya no tengamos nada que decir. Quizá toque callar ahora que son los radicales los que toman las posiciones de poder (aquí y en las regiones de corte independentista). Pues va a ser que no.
Donde antes tenía una actitud moderada y comprensiva y buscaba el acuerdo y la visión general, ahora, con la radicalidad actual que pervierte la Ley, me dan ganas de volverme radical también. Porque cuando se rompe la Ley, cuando los poderes rompen la Ley... no hay derecho. No hay orden. No hay credibilidad. No hay futuro... si no se es de los que están en el poder. La tribu de nuevo.
De todas formas... si se estudian los procesos independentistas de la historia (desde los Estados Unidos, esos defensores de la libertad... cuyos rebeldes andaban de casa en casa exigiendo que los ciudadanos se proclamasen pro-Independencia... y si se decían realistas (esto es, partidarios del rey, de la legalidad vigente en aquel momento), se les ejecutaba allí mismo, se les prendía la casa y se les expropiaba), se verá que no hay inocencia. Hay maldad. No hay conveniencia para los ciudadanos... hay intereses para las clases gobernantes.
Yo creía que lo de los países estaba en fase de superación. Con Europa, con la globalización, había margen para unos modelos supranacionales más interesantes y abiertos... pero con estas actitudes, veo pasos decididos hacia atrás. Quizá sea incompetencia en gestionar la diversidad.... quizá sea miedo. Quizá sean ambos. En cualquier caso, que no me digan que es mejor...
Desde el portavoz de nada menos que el Govern de la Generalitat, todos los partidos del arco parlamentario catalán, hasta el gobierno central, pasando por el presidente del propio TSJC y diversas asociaciones de carácter "educativo" (tipo Omnium), todo ello bien vociferado por los medios (muy afines, y muy poco imparciales, como viene siendo habitual)... todos... han poco menos que minimizado la sentencia y han hecho apología de la desobediencia a la misma. Apelando a que el modelo vigente de inmersión ha demostrado su "eficacia", a que la ley que lo sustenta fue aprobada por amplia mayoría por el Parlament català y a otras tonterías que vienen a soslayar un concepto fundamental, y es que esta sentencia viene a responder a la demanda de una serie de familias que pedían que en Cataluña, que, pese a quien pese, es parte de España, se enseñe a sus hijos en castellano como lengua vehicular. Esto no está escrito así en la Constitución, pero allí sí se habla del deber y la obligación de conocer el castellano. Fíjese que no excluye al catalán... pero exige el castellano.
Lo cierto es que el modelo de las Autonomías, con la redacción actual de la Constitución (más bien indefinida en cuanto a quién gestiona qué) y el juego de poderes entre Estado Central y Generalitat, permite que lleguemos a una situación tan ridícula como la actual... donde un derecho fundamental es conculcado... (educación en castellano), donde las leyes autonómicas se ocupan "de lo suyo", que es la protección y promoción del catalán, y se olvidan "de lo de todos", que es una educación de calidad y también, necesariamente, en castellano (si bien no exclusivamente en castellano). Y esto lleva al enfrentamiento. Y no es lo que los ciudadanos han pedido. Todos los políticos actuales de cierta relevancia son nacidos antes de la Constitución... todos fueron educados en el franquismo postrero o inmediatamente después, y todos mamaron un modelo educativo donde el castellano era la única lengua. Y todos hablan perfectamente el catalán. Ergo... ¿por qué la inmersión en el catalán es tan prioritaria? ¿por qué la identidad catalana tiene que girar de forma tan limitada en torno al catalán? ¿por qué se tolera que las normas secundarias tengan más relevancia que las fundamentales?
Lo han estado haciendo con la lengua y con todos los asuntos que han considerado que generarían enfrentamiento. Todo está direccionado hacia una explosión del sistema actual. No se busca una cosa eficaz... se busca bordear la legalidad, o incluso vulnerarla, a base de hacer leyes que torpedean la Constitución... para luego escudarse en la legalidad de la ley menor (la suya)... y venir a decir que la Constitución, pues, no es válida o hay que cambiarla. Es una perversión del modelo aprobado en 1978. Y lo malo es que se hace a sabiendas. Se está buscando el enfrentamiento para que el sistema general se desmorone. Se crea una legalidad dentro de otra y por el principio de cercanía... las leyes locales van a tener más defensa que las generales (la Constitución). La prueba... que se les ha dado la razón... pero que fueron unas familias las que tuvieron que sacar adelante una demanda por su cuenta. Han sido ellos, de nuevo... quienes con su obstinación y voluntad han conseguido defender sus derechos... pero a costa de perder la cara, una buena pasta en abogados y quizá sus apoyos sociales en esta tierra. Esto no lo sé... pero el tratamiento despectivo que dan los medios a esta demanda, a mi entender perfectamente justificada, resulta un tanto inverosímil. No parece que nadie haya defendido de verdad el que el castellano esté presente en la escuela en Cataluña con más peso y relevancia que si fuese una lengua extranjera.
Resulta inverosímil hacer leyes contradictorias entre sí, y resulta inverosímil apelar a la desobediencia de los tribunales. Oiga... si las Leyes se obedecen en función de lo que diga el partido en cuestión... quizá habría que cambiar las Leyes... o el sistema. Quizá es lo que están pidiendo a gritos. Quizá los moderados, aquellos que nos educamos en un sistema bilingüe y que siempre hemos sido pragmáticos y hemos aprendido "a pesar de" las trabas que nos pudieran mostrar, y que nos hemos adaptado sin problemas a los castellanoparlantes o a los catalanoparlantes, o vamos intercambiando... como siempre se había hecho... quizá esos ya no tengamos nada que decir. Quizá toque callar ahora que son los radicales los que toman las posiciones de poder (aquí y en las regiones de corte independentista). Pues va a ser que no.
Donde antes tenía una actitud moderada y comprensiva y buscaba el acuerdo y la visión general, ahora, con la radicalidad actual que pervierte la Ley, me dan ganas de volverme radical también. Porque cuando se rompe la Ley, cuando los poderes rompen la Ley... no hay derecho. No hay orden. No hay credibilidad. No hay futuro... si no se es de los que están en el poder. La tribu de nuevo.
De todas formas... si se estudian los procesos independentistas de la historia (desde los Estados Unidos, esos defensores de la libertad... cuyos rebeldes andaban de casa en casa exigiendo que los ciudadanos se proclamasen pro-Independencia... y si se decían realistas (esto es, partidarios del rey, de la legalidad vigente en aquel momento), se les ejecutaba allí mismo, se les prendía la casa y se les expropiaba), se verá que no hay inocencia. Hay maldad. No hay conveniencia para los ciudadanos... hay intereses para las clases gobernantes.
Yo creía que lo de los países estaba en fase de superación. Con Europa, con la globalización, había margen para unos modelos supranacionales más interesantes y abiertos... pero con estas actitudes, veo pasos decididos hacia atrás. Quizá sea incompetencia en gestionar la diversidad.... quizá sea miedo. Quizá sean ambos. En cualquier caso, que no me digan que es mejor...
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