martes, 15 de diciembre de 2009

De la belleza y las proporciones de las ciudades

Algunas ciudades tienen un QUE especial. Hay montones de articulos y de motivos... pero hay uno del que he oido hablar poco o nada, salvo en circulos especializados, y que, sin embargo, todo el mundo debe de percibir, aunque quiza no lo identifique.

La PROPORCION. El tamanyo de los edificios y su relacion con el hombre, la distancia entre bloques, entre ventanas, el tamanyo de las aceras, la existencia o no de arboles... todo ello genera un escenario... y es fundamental, mas alla de los actores y de la trama que vaya a tener lugar.

Nueva York tiene ese QUE. Paseando por sus calles, uno se siente a veces engullido por los edificios, que dejan las calles en sombra. Y sin embargo esta rodeado de gente... cantidad y cantidad de gente. Pero no tan agobiante como en otras ciudades (estoy pensando en Asia). Hay una extranya combinacion de proximidad (reduzco ahora la ciudad a Manhattan, para esta percepcion), y distancia insalvable, que hace que la pertenencia a una zona sea muy marcada. En cualquier caso, la ciudad es sencillamente genial... y esta llena de contenido. Unas calles que no son ni tan largas ni tan anchas, pero que puedes recorrer 10 veces y todavia encontrar algun lugar escondido o alguna sorpresa interesante, dependiendo de con que ojos la mires o de que direccion y que hora llegues. La ciudad se multiplica, aunque el espacio sea el mismo. Magic. En Nueva York... por encima de todo, hay magia.

Podemos pensar en otras ciudades magicas. Paris... el icono de la ciudad bonita. Y es innegable que es muy bella... pero por que? Definitivamente la exigencia de mantener la consistencia en el uso de materiales (la piedra de Paris, partout!) y en buena parte de los materiales, la hacen especial. Quiza algo mas decorado que otras ciudades que tendrian algo mas de personalidad, pero la historia le ha dado sus "coins", que los parisinos aprecian probablemente mas aun que sus grandes boulevares y monumentos. De todas formas, el arquetipo de belleza para mi esta en la Tour Eiffel, que, todo y romper con el estilo de la ciudad, consigue encajar magnificamente en el entorno en el que esta enclavada gracias a su forma y especialmente su tamanyo, que aparenta ser accesible. No es gigante, ni pequenya... es... perfectamente proporcionada. Los estudiantes de bellas artes lo tienen claro... desde el renacimiento, y antes, la belleza esta en la proporcion... al menos la belleza clasica... y eso aplica tanto a espacio, como a los colores y los contenidos.

Roma tambien tiene una belleza especial. A mi personalmente me cautivo el Foro Romano... con los diferentes niveles de altura. Ese descenso desde Piazza Venezia es magnifico. Bueno... esta un poco vieja, pero no pierde encanto, y ha sobrevivido a todo, cosa que tiene mucho mucho merito, especialmente si se la compara con otras de nuevo cunyo que tuvieron la oportunidad de mejorar lo pasado, y se quedaron en menos, en casi todo. Mezquinas construcciones... dan mezquinas ciudades.

Londres tambien tiene un ambiente especial, y me sabe mal quedarme con las ciudades clasicas (esto es un blog y no puedo alargarme demasiado, pero es indudable que dejan menos indiferente que la mayoria, cuando hablamos de ciudad-ciudad. Londres tiene los edificios bajos... muy extensa, bastante humeda... y poco presente en lo publico: Parlamento, algunas iglesias o catedral, unos cuantos museos, algunas plazas y los puentes... practicamente es todo lo que hay que ver en terminos de ciudad publica, y sin embargo la ciudad vibra por todo lo demas, lo privado. Y mas aun, por la vida que genera y el estilo que tiene... amen de la capacidad de albergar a extranjeros y su capacidad innovadora.

Washington tiene una intencionalidad en las proporciones que se percibe en la monumentalidad de los edificios. Parece casi una ciudad-jardin... casi de juguete. Preciosa, aunque la ciudad ande demasiado marcada por la gestion del poder como para desmarcarse como ciudad cosmopolita.

Finalmente, y para no tener que hacer una segunda entrada mas adelante, me gustaria mencionar la belleza que tienen los pueblos viejos. Los realmente viejos, ricos o pobres, parecen tener la capacidad de armonizarse con el paso del tiempo. No se si son las normas antiguas o la velocidad de crecimiento, que darian tiempo a homogeneizar la imagen del pueblo. En cualquier caso, como es posible que, en terminos de belleza, los pueblos mas viejos sean mil veces mas bonitos que los pueblos nuevos... cuando deberia ser sumamente facil conseguir lo contrario? Y eso que hablamos exclusivamente de belleza... no de la carga especial que tienen los lugares con solera, con acontecimientos historicos de los que presumir.

Como siempre, me quedan cosas en el tintero y para profundizar, pero vamos de impresion en impresion, y un exceso de ellas abotarga los sentidos.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Rompiendo la línea temporal

Si pensamos en los clásicos dilemas de la humanidad: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos... vemos claramente la línea temporal, que une el origen, por aquello de que las raíces son la referencia necesaria para sustentar lo actual, y el destino, que es adonde queremos ir.

Si ya como sociedad es difícil responder a estas preguntas, no lo es menos como individuos. En general, acudimos a los modelos que se nos brindan: tú naces, te educan, trabajas, fundas una familia, contribuyes socialmente con tus impuestos y mueres. Un consumista, vamos. Un número. No se espera mayor desarrollo humano en términos sociales. Bueno... algo sí, pero, la verdad, poco, comparado con el potencial que tenemos todos. Dejemos este punto de lado.

Acabo de ver uno de esos reportajes sobre el cambio climático... que dice lo que la mayoría... HAY que cambiar. No es fácil, por eso muy poca gente realmente ha cambiado, y la sociedad no ayuda demasiado a ello, por muchos reportajes bonitos que se produzcan. Un amigo me planteaba hace poco, a cierta distancia de aquí... por no decir al otro lado el mundo, donde quizá los pensamientos más osados tienen más facilidad para ser engendrados y analizados, que por qué no se puede actuar directamente sobre los problemas. Es decir, en el ejemplo que tratábamos, la energía... me planteaba que si el cambio climático era tan grave, por qué no de un año para otro se decretaba que toda la producción tenía que pasar a ser renovable (solar, éolica, biomasa, etc) y punto. ¿Cuánto cuesta? ¿Un 10% del PIB? Adelante... se hace y problema resuelto. Y no entendía por qué no podía hacerse así. Yo intenté argumentar vagamente que no es sólo potestad del Estado, y que no se podía financiar proyectos de semejante envergadura de un año para otro, y por decreto, porque eso no era eficiente y que ningún gobierno pensaba hacerlo mientras no fuese "obligado", puesto que a fecha de hoy las energías renovables son más caras en términos puramente económicos, y eso haría perder competitividad al pais.

Bien... ahora vamos entrando al tema. ¿Por qué? De hecho, mi explicación no me parecía razonable ni siquiera a mí. Si el pais realmente quería, poder, se podía hacer. Si eso supone perder competitividad... bueno... peor es tener un bloqueo económico o un tirano por el mismo período de tiempo. El caso es, que siempre hay muchos "pero´s". Es dificil, es anti-económico, los propios que saben de la energía no querrían hacerlo (por lo segundo) y hay oposición, quizá generalizada porque, no nos engañemos... esto es como la basura... que uno se siente bien pensando que es ecológico cuando anda separando la basura (y multiplicando el volumen de basura en casa), pero en realidad está haciendo un trabajo adicional, le cobran más y no queda claro aún si no sería más eficiente reducir la cantidad de basura (menos tipos de envase, de materiales, menos embalajes, etc, etc). Vamos, que si lo miras friamente, te toman el pelo. Volviendo al tema... lo que pasa es que tenemos unos tapujos mentales importantes, y una carga histórica... que hacen el cambio difícil, lento... y a veces, muchas, malvenido y malquerido. En realidad poder, se puede... pero ¿qué hacemos con los actuales ingresos? ¿como cambiamos de un modelo al otro sin que sea doloroso o terriblemente ineficaz? No podemos romper la línea temporal... como puede hacerlo un niño, que plantea las soluciones con una pasmosa tranqulidad y sentido común, porque no es consciente de que el presente se sustenta en el pasado, y sólo ve el futuro, y el presente que hay que cambiar.

No es fácil romper esa línea temporal... y normalmente cuando mejor se rompe es durante las revoluciones, o durante las guerras, donde se destruye el pasado (las estructuras, las relaciones, todo.. lo bueno y lo malo) y eso permite crear cosas de nuevo... con suerte mejores que las que había. Pero este es un pensamiento terrible... pensar que la destrucción es una fuente de regeneración. Olvidarse del pasado... cuesta.

En América lo hicieron porque era un país "nuevo". Sin pasado... todo era presente y futuro, y aún conservan algo de ese espíritu. Ese "yes we can", tan cándido y a la vez tan potente, porque... seamos honestos... los americanos son muy dinámicos y detestan quedarse estancados, y eso es bastante positivo.

En Europa nos cuesta más... y tenemos mucho más que perder al romper con nuestro pasado, que marca mucho nuestro presente. Sin la segunda guerra mundial, no obstante, no sería concebible la Unión Europea (y aún hoy tiene muchas rémoras "país" y de otros tipos).

En Africa el peso de las desgracias del pasado (desgracias organizativas y humanas), los intereses externos y deficiencias en muchos campos (educación, infraestructuras) hacen muy difícil plantear un futuro como países...

En general, a nivel mundial... lo mejor que tenemos en estos momentos es que se ha creado una especie de conciencia global. Se viaja más y se es más consciente de las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Y el comercio ayuda a crear dependencias entre países que hacen más difícil los enfrentamientos (los agentes antiglobalización olvidan este factor positivo del comercio).

Para el que se haya perdido... estamos poniendo juntas las piezas del puzzle, y estamos en una posición en que parece que necesitamos tomar una serie de decisiones que condicionarán nuestro futuro, y que nos resulta muy difícil de hacer para no condicionar nuestro presente ni renunciar a nuestro pasado. Esto aplica a nivel personal y a nivel agregado (país, región... mundo). Por si fuera poco... no todos tenemos la misma percepción del reto, y lo que para Occidente empieza, parece, a ser una prioridad, para otros no lo es aún... y tienen buenos motivos para pensar que no es culpa suya, cuando ellos no han contaminado de ninguna manera especial.

Para ser capaces de romper con el pasado, y permitirnos tomar decisiones de peso (que generen cambio significativo), es necesario tener una visión más clara del futuro. Como ya he comentado en alguna ocasión... ni a nivel personal ni a nivel social solemos plantearnos objetivos de largo plazo... cosa que es fundamental para priorizar el uso de recursos, y para conseguir esos objetivos. De otra manera, nos repetimos, sin más... como ya lo hiciéramos durante la Edad Media en Europa, donde el progreso era mínimo y el objetivo era replicar el presente (que no era poco). Yo no sé lo que voy a ser en 10 o 20 años... ni tengo idea de lo que nuestros dirigentes tienen en mente para ese horizonte. Si lo que plantean es cambiar para mantener el presente, no tienen demasiada fuerza, y probablemente pierdan el tiempo mientras no consigan generar ilusiones. Ilusiones por un futuro por el que merezca la pena arriesgar y apostar. Es... sí... un pensamiento de soñador, pero quien no sueña no es capaz de cambiar el presente. Y sin sueños no hay esperanza de cambio.

A mí los "sueños" que me plantean actualmente no me inspiran nada de nada... y eso que no puedo quejarme entre las opciones que tengo en lo personal, y también a nivel de país...

Por poner un caso práctico del dilema... ¿estaría dispuesto a pagar un 30% más por un coche más ecológico en estos momentos... sabiendo que probablemente eso redunde en muy poco beneficio global y mucho coste personal... y que el hacerlo más adelante, cuando los precios se igualen con los de los coches contaminantes, me resultaría personalmente más beneficioso? En estos momentos, no... porque el futuro que me pintan no merece el coste que me plantean. No creo en ello, aún.

No estoy dispuesto a romper la línea temporal. ¿Será que he entrado en la decadencia?

domingo, 29 de noviembre de 2009

La conspiración

A estas alturas supongo que todo el mundo sabe que información es poder. Quien controla la información, controla el poder.

Se supone que la democracia exige una mayor distribución de la información. No hay libertad sin información. Lo saben los jesuitas y cualquiera que se pregunte por qué mandan quienes mandan y cómo lo hacen. Se supone que los periódicos e internet están para informar a los individuos para que las decisiones, individuales y colectivas, se sustenten en información real que haga que las decisiones sean buenas... en perspectiva, que las decisiones permitan a la especie existir, progresar... o bien a los que están en el poder, mantenerse.

Esto es algo que no hemos de perder de vista. Hace más de 50 años, si no más, que hay una conciencia global. Nos hemos dado cuenta de que el mundo ya ha sido completamente descubierto, que no hay posibilidades de mayor expansión, y que el hombre tiene una tendencia a crecer como especie, y a depredar el mundo... que pone en peligro su propia existencia. Cuando seguimos consumiendo de la forma que lo hacemos... y somos ya conscientes de que esto nos ha de llevar a nuestra perdición... pero nuestros líderes no lo impiden, sino que más bien lo alientan... ¿significa que nos ponemos una venda en los ojos sobre nuestro destino? Al menos el destino de la civilización actual (vamos a considerar una civilización global de momento... el mundo como lo conocemos, con el comercio como piedra angular de las estructuras)...

La información parece darnos la ecuación que muestra, a las claras, que estamos acelerando hacia nuestro fin (aunque parece que haya intentos de poner el freno... no atajan la realidad, y es que mientras sigamos creciendo, y nuestro modelo económico (y todo lo demás se sustenta en lo económico actulamente) exige crecimiento, estamos abocados al desastre. ¿Puede ser que, nuestros líderes, hayan considerado que era más difícil intentar ponerle freno real -cambiar el modelo, dejar de crecer-, que lanzarnos a consumir lo que queda del planeta... y mala suerte para las generaciones siguientes? Me parece que ha habido unos cuantos avisos, pero la cosa sigue igual... o eso parece. Está claro que las grandes masas (los de a pie) no entendemos lo bastante en qué se basa la economía, y cuando todo esto reviente (el modelo actual), sea en 15, 25 o 50 años... o quizá 100, ni nos habremos dado cuenta. Así de idiotas somos, como la rana en la olla calentada poco a poco...

La idea principal era... que uno se pregunta, viendo a los líderes actuales... si realmente son los líderes. El mundo funciona lo bastante mal como para creerlo, pero no tan mal como para no maravillarse de que las cosas básicas sigan funcionando: luz, agua caliente en el grifo, educación, seguridad, alimentos, etc, etc. Uno ve a Zapatero, o Sarkozy, o tantos otros políticos y no puede dejar de preguntarse... ¿de verdad esos son los que toman las decisiones importantes? Y cuanto más se les conoce, más miedo dan, y menos creíble es que así sea. Son auténticos personajes... y entonces, uno se pregunta... bien... para ganar las elecciones hay que aparentar, hay que conseguir votos... no necesariamente saber gobernar. Y a veces (muchas) gana el que consigue parecer más próximo a los votantes. Más parecido... ¿quizá más ignorante? Es decir, que saldrán quienes sean más "bajos" (menos preparados) o quienes mientan mejor. En cualquier caso... o tontos o viles... no es una imagen nada halagüeña.

En ese contexto, uno se pregunta... quizá es que esos no son los líderes de verdad. No son los que toman las decisiones de calado (Como decidir cambiar un modelo económico, invesstigar tal o cual tecnología con todos los recuross necesarios o definir las relaciones geo-estratégicas). ¿Será cierto que hay grupos, en la sombra, que son los que toman las decisiones y sólo tienen que manejar algunos hilos de tanto en cuanto, como conseguir que salga un candidato determinado (eso en España supone controlar sólo 2-3 partidos, menos de 1000 personas entre comités e influencias... y todas ellas controladas desde su aterrizaje en política. Supongo que a raíz de pensamientos como este sale lo del club Bilderberg... el deducir que es imposible que la Política Real la manejen los políticos que vemos en las noticias.

¿Es cierto entonces lo de la conspiración... y esto de la democracia no es más que otro mecanismo de control que sí, satisface a mucha más gente que otros modelos, pero sigue siendo lo mismo, una cortina de humo que impide ver quién maneja las riendas?

No es algo que me preocupe en exceso, pero porque no estoy pensando aún en las generaciones venideras, al contrario que hacían las precedentes, en que todo trabajo y esfuerzo tenía su justificación en lo que heredarían sus retoños.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Impresiones de Asia

Vamos a precisar un poco más un título a todas luces excesivo. En Asia he estado sólo dos veces, en 2007 y ahora en 2009, sumando en total unos 40 días de estancia... y he estado únicamente en 10 ciudades/pueblos, así que vaya eso por delante para apreciar mejor la fuente y la profundidad de las impresiones... que no por ello son menos vívidas.

Entre las ciudades, destaco Seul, Tokyo, Kyoto, Hong Kong, Macau, Shenzen y Yangshuo.

Lo primero que me viene a la cabeza es un aspecto de dimensión. Allí las aglomeraciones de gente me parecen mayores. Las ciudades más extensas y más densas. Los ríos más amplios y caudalosos. Eso de entrada condiciona todo lo demás. Esas masas de personas, que por otro lado le parecen a uno menos familiares por tener rasgos físicos bien diferenciados, se mueven de forma distinta. Parece que caminen más (todo el día moviéndose) y más deprisa (sin distraerse), y eso agudiza la necesidad de estar más atento para evitar tropezarse. Asímismo, me dio la impresión de que la gente se fija menos en los individuos a su alrededor (o quizá yo era quien más se fijaba por ser la pieza extraña del puzzle), aunque no pierden contacto con lo que sucede (los flujos de índividuos... pero sin fijarse en ellos).

Esto lleva a una segunda impresión, que es la preponderancia de lo social sobre lo individual. Esta no es una reflexión propia, y ya he leído sobre ello en otras partes anteriormente, pero suscribo el hecho de que el individuo pierde relevancia respecto a lo que sucede, porque sencillamente es más prescindible porque hay más. Esto aplicaría a todos los fenómenos de masas, en cualquier parte del mundo. Valga como ejemplo cualquier ejército, donde nadie puede distinguir a un soldado de otro, y donde todo está montado para no distinguirlos. Esto lleva a cierto desasosiego respecto a uno mismo... y se siente más diluido en la escena, porque como individuo va a contar necesariamente menos... o al menos en apariencia.

Asociado a lo anterior (aquí hay cierta linealidad, pese a que parezcan retazos inconexos), tenemos el orden y su ausencia. En algunos sitios se respira ORDEN, con mayúsculas... civilización, incluso. Todo tiene un sentido, se ve la cultura, se siente y se vislumbran los valores que la sustentan, en buena parte de lo que hay y se hace. En Japón esto es extremo, y en otros sitios, como China, se ven elementos de una civilización muy potente, pero al mismo tiempo muy grande, demasiado grande para ser abarcada fácilmente por ninguna fuerza ordenadora, y, sin embargo, la hay... No parece tanto a pequeña escala, donde la vida familiar parece tener otro tipo de orden, pero sí a gran escala... al ver las dimensiones y velocidad de crecimiento de las ciudades, y la escala de ejecución de las decisiones estatales... denotan una voluntad de la jerarquía de grupo muy marcada.

Hong Kong merece un capítulo aparte, por la aparente mezcolanza de estilos muy complementarios, como es el inglés y el chino. Pragmatismo con dinamismo, orden y estilo con ambición y resultados. Soluciones de tránsito pintorescas, auténticas colmenas que, sin embargo, hieren menos la sensibilidad occidental que otras conurbaciones que he visto (alrededores de Seúl, por poner un ejemplo, o Shenzen). Debo decir, no obstante, que aunque Hong Kong me parece tener un orden superior al del resto de China, tiene poco de Occidental... si es que alguna vez lo tuvo, que creo que sí.

Hay dos capítulos que quiero resaltar, y son los olores y la contaminación. Hay muchos más olores (hablo ahora sólo de la parte sur: Hong Kong, Macau y China-Shenzen y Yangshuo), y cierta humedad que los transmite y los hace imperecederos. Desagradables, pero asumibles. Y la contaminación, tanto acústica (cómo les gusta en China darle al claxon para todo) como atmosférica... esta última era muy acusada, y me pareció presente incluso en las zonas rurales, aunque fuese sólo en forma de partículas de polvo, constantemente en suspensión y constantemente borrando los perfiles del paisaje y dando cierto misticismo al entorno, y... quizá, también favoreciendo un pensamiento centrado en el aquí y ahora, en la acción más que en la reflexión.

Finalmente, de China me sorprendió la aparente y constante necesidad de socializar (eso, en contraste con, por ejemplo, Japón). Me dio la impresión de que, aunque todo el mundo tenga algo que hacer, la gente está dispuesta siempre a una pequeña conversación, y casi parecería descortés o sospechoso no iniciar una cuando dos desconocidos se ven obligados a pararse de sus quehaceres, en un ascensor, mientras esperan a un cliente o cuando hay un turista. Pequeñas conversaciones, algunas interesadas, en general intrascendentes (no son disquisiciones complejas)... pero constantes. Con el servicio, con los policías, con los cajeros, con los transeúntes... preguntar y comentar parece una forma de reconocimiento social.

Obviamente, tengo muchas otras impresiones aún en el tintero, pero algunas (muchas) serán más constataciones de impresiones ajenas, obtenidas de lecturas o fotos anteriores, que de mi visita.

viernes, 20 de febrero de 2009

El poder del... castigo.

Uno es consciente de que esto de hablar del castigo es arcaico... suena a viejos tiempos, y a cabezonería. Incapacidad de hacer las cosas sin acudir a la coerción... "si no haces esto o aquello... te quedarás sin este o aquel beneficio... o tendrás tal o cual mal". Algo primitivo, ¿no? Y, sin embargo... tan eficaz.

Ahora se lleva la laxitud. Todo vale. Refuerzo positivo. No mirar atrás... aprender de los errores sí, pero no regodearse en ellos. No sentirse culpable... sólo capaz y mirar siempre adelante, sin prestar atención a los cadáveres dejados en la cuneta. Es un mundo competitivo... bla-bla... toda una retahíla de frases cortas que cincelan un pensamiento multidimensional resumido en que el castigo tiene un valor fundamental en la conformación del comportamiento de la gente. De la capaz, y de la incapaz.

Personalmente... creo que es mejor moverse por el estímulo del beneficio, que por el miedo al castigo, pero reconozco que ciertos aspectos requieren del martillo para que calen en nuestro carácter. Muchos niños no han recibido nunca ningún castigo, y nunca lo han necesitado, pero eso no significa que no supiesen y fuesen muy conscientes de la necesidad de ajustarse a unas normas, que asumieron como propias, y por tanto nunca rompieron. Y un día... si lo hacen, saben que puede haber un castigo... o que lo habrá. Y lo asumen, como parte de su libertad, y su responsabilidad.

Pero en este mundo que vivimos... no hay concepto de castigo. Castigo es penalizar el comportamiento "malo". Comportamiento "malo" es robar cuando se gestiona el dinero ajeno, robar o malgastar, comportamiento malo es mentir y engañar, es desear el mal ajeno por el beneficio propio. Será de niño de catequesis... pero es. Y los castigos lógicos para esos comportamientos son el oprobio público, para empezar, la devolución o resarcimiento del mal causado y muchas veces la pena (de cárcel, de pérdida del beneficio, etc). Así es como se ordena el comportamiento social básico. Si no hay castigo para el mal comportamiento... entonces no hay beneficio para el bueno. ¿Por qué ser un buen gestor si no voy a tener ningún premio o distinción con respecto al mal gestor? ¿por qué ser buen chico si nadie va a respetarlo más... sino más bien al contrario, te pondrán en el mismo saco que el malhechor?

Se ha relativizado el concepto del bien y el mal hasta tal punto que el castigo ha dejado de tener sentido, por cuanto no hay bien y mal... bueno o malo. en nada. ¿En nada? ¿No hay mejor o peor calidad? ¿No hay mejor o peor profesional de lo que sea? Una cosa es la libertad de pensar y hacer lo que uno quiera, y otro el creer que todos los pensamientos y acciones son igualmente válidas... porque no es el caso.

En todas partes... si no se marca una línea... no hay orden. Se trata de la Ley del más fuerte, o el más hábil... pero el concepto de verdad no tiene cabida. Cada circunstancia es relativa... todo vale. Desorden y caos.

En la sociedad occidental hay muchas áreas completamente podridas... y debilitadas hasta puntos de no retorno. Lo interesante es que la sociedad no tiene ni idea de cuán debilitada está... y sólo se verá en los momentos realmente difíciles... como los geo-estratégicamente relevantes.

Si pensamos en Europa, se me ocurren algunos retos para los que probablemente tengamos los instrumentos para acometer y salir adelante (conocimiento y capacidad técnica), pero no voluntad ni la fuerza que da la unidad de objetivo. No tenemos muchos retos comunes... pero peor... no somos conscientes de los peligros que ello conlleva. Gracias... clase política, por habernos adormecido tanto y haber cultivado la hinopia, la dejadez y la falta de ambición.
Decía... que tenemos varios retos delante nuestro: la Energía, la inmigración (o lo que se antoja muy parecido... el desequilibrio demográfico), el acceso a los recursos mundiales y nuestro papel en el mundo. Algo parecido le pasa a Japón... con la diferencia que ellos saben geoestratégicamente que se juegan la existencia, mientras que nosotros, con Rusia demasiado grande para sí misma y el cinturón ecuatorial demasiado dividido, nos creemos a salvo de todo.

Este último párrafo es de ida de olla. Tiempo de dejarlo.

domingo, 8 de febrero de 2009

¿Resignarse?

Cuando nos cuentan los proyectos que realizarán los ayuntamientos (o que se financiarán a través de los ayuntamientos)... uno se queda helado. Es la definición perfecta de pan para hoy y hambre para mañana. Es como el último festín antes de la frugalidad forzada... pero el festín ni siquiera es bueno. Parece un vaciado último de las arcas, para que los que están en el poder se lo gasten en los proyectos que en las épocas de vacas gordas estaban muy abajo en la lista de prioridades.

Es decir... el colmo de la incompetencia. El problema es que el dinero, igual que el país, es NUESTRO. Tuyo, mío y del resto de cuarenta y pico millones de españoles que viven en él. Mucha gente abomina del sentimiento de propiedad sobre el país... eso de estar orgulloso de tu país, o de los símbolos de tu país... se considera en muchos ámbitos (en el poder, en los Medios, en las escuelas, en la gente de la calle...), propio de otras épocas, retrógrado. Y así está la sociedad, idiotizada, mientras le roban el dinero delante de sus narices. Y lo extraordinariamente divertido es que... los seguirán votando. O sea... que acabamos mereciéndonos el gobierno que tenemos.

Pero no. Sigue siendo mi país, aunque lo tenga que compartir con gente que lo maltrata y desprecia. Pues con ellos o sin ellos, yo no pienso resignarme. Si el niño es tonto, habrá que armarse de paciencia y educarlo. Habrá que deshacer malos caminos y rehacerlos bien. Es duro pensar que hay que volver atrás, pero hay que hacerlo si queremos montarnos un futuro del que podamos sentirnos orgullosos. Volver atrás significa reducir ciertos hábitos improductivos, significa ahorrar y fijarnos más en lo que gastamos y cómo lo gastamos... y también en lo que invertimos... y a quién votamos, y por qué. Y ya puestos... plantearnos qué país queremos. Creo que hace varias décadas que no lo hacemos... Y también ha llegado el momento, de nuevo, de ser exigentes. Exigentes con nuestros gobernantes, exigentes con nosotros y exigentes con los que interactuamos. No aceptar la incompetencia. No mirar al otro lado cuando se pisotean los derechos de los ciudadanos. No decir "todos son iguales" y resignarse. Si no somos capaces de prometernos algo mejor... quizá no lo merezcamos. Pero para merecerlo hace falta ganárselo.
Toca.

viernes, 6 de febrero de 2009

El cuarto poder (¿?)

Diría que el periodismo en general tiene muy buena reputación como profesión... supongo que apoyado en tantas películas que los alaban como los verdaderos nuevos héroes, que buscan la verdad por encima de todo, y desenmascaran a los "malos y corruptos" políticos (especialmente), u otros "malvados". También ha habido muchos personajes célebres que han sido periodistas, desde muchos escritores hasta, finalmente, políticos. Supongo que ser reportero, ser el que cuenta la realidad, tiene su atractivo...

Pero yo no tengo muy buena impresión de ellos. Al menos, no en España. Las líneas editoriales de los diarios nacionales me parecen totalmente politizadas, muy poco independientes, y con muy poca calidad. Pocos hechos. Opiniones poco fundamentadas. Poco debate, y muy sustentado en tonterías.

En otros diarios (de otros países) encuentro una densidad de pensamiento, apoyada en un número de hechos y datos mucho mayor que en España.

Luego... veo "59 Segundos" y otros "debates", y si eso que traen (sí... "eso"), es el grupo de personas que "crean" opinión, entonces uno entiende por qué España sigue teniendo un nivel político tan bajo... Los contertulios se echan al cuello del contrario por pura cuestión ideológica y son incapaces de centrarse en los hechos... y desde luego no entienden el concepto de respeto a las ideas contrarias. O, si lo hacen, no lo demuestran frente a las cámaras o los micrófonos.

Hace muchos, muchos años... me parecía que los periodistas lo eran por vocación. Básicamente eran gente bastante culta (o eso me parecía) que se dedicaba al periodismo para poder vivir de su pasión por informar, y por la cosa pública. Hacían eso, pero bien podían haber hecho otras cosas, porque no les faltaba capacidad. Hoy en día me parece que están muy mal pagados, muy mal formados (¿cómo puede haber faltas ortográficas en el mundo digitalizado de hoy en día?) y muy maniatados (¡qué pocas ideas nuevas! ¡qué poca imaginación en el tratamiento de los hechos y qué poca capacidad de análisis más allá de las formas!).

Hoy en día los veo más guap@s, eso sí. Mucho más agradables frente a las cámaras... y a veces, muy lanzados y contundentes... pero muy flojos en opinión, o en criterio. Eso se nota especialmente en temas económicos, donde viendo las preguntas que hacen, se puede concluir ya que no saben de qué hablan... y preguntan sin saber... y demasiadas veces pretendiendo que saben y condicionando las respuestas a lo que esperan escuchar. Pienso en las preguntas de asuntos económicos, donde una pregunta mal formulada sobre un tema técnico... suele obligar al experto interpelado a pasar la mitad del tiempo reformulando la pregunta -redefiniéndola, porque claramente la pregunta inicial asumía preceptos erróneos, basados en la estupidez popular transmitida por la ignorancia-. Eso sí... al menos veo que saben más de idiomas (al menos inglés).

Lo que también veo, es una connivencia con el poder detestable. Veo poca transparencia en el gobierno, u otros organismos del Estado (o... los estados, porque en las Autonomías pasa algo parecido... pero aumentado)... y peor, veo la mayor de las apatías por parte de uno de los pocos contrapesos que nos da la democracia. Sin información, no hay libertad... pero con estos Medios que tenemos... parece que no "interesa" que se sepa nada. Ante un hecho determinado, y con los mismos datos... los titulares son previsibles por la ideología del periódico y a veces totalmente contrarios... ¡por el mismo hecho!

Si fuese periodista político, con un mínimo de independencia... ¿no me preguntaría por qué las cosas se manejan tan suciamente? ¿por qué la verdadera gestión del poder no tiene nada que ver con lo que se ve en los Medios? ¿por qué los periodistas agachan la cabeza ante las exigencias de las líneas editoriales de los periódicos principales... que escogen a los periodistas estrella precisamente por su ideología, y no por su capacidad de esclarecer la verdad?.

Quizá espero demasiado... pero lo que sí espero de los diarios es que me informen. Cuando un diario no me da suficientes datos sobre un tema en particular para que pueda mantener una discusión con una persona que opine lo contrario sobre el mismo hecho o suceso, no estoy informado. Y huelga decir que no se trata de ganar la discusión, sino de contrastar la información y poder llegar a formarse una opinión más sólida precisamente por haberla puesto a prueba frente a alguien que a priori opinaba distinto.

Más que de los propios periodistas, en realidad me quejo de los Medios... que han renunciado a los ciudadanos como objetivo de su devoción... se han dado la vuelta y se han convertido en gestores de opinión... la mayor parte de las veces al servicio del poder, más que como herramienta contra el poder (el abuso de).

miércoles, 28 de enero de 2009

El mérito del gestor

¿Cómo determinamos que un gobierno es "bueno" o "malo"?

Aunque cada uno tiene en su fuero interno un color, o unas simpatías... lo cierto es que hay formas de medir las acciones de los gobiernos, igual que se puede medir la eficacia de los gestores de empresas. Al fin y al cabo... ¿qué hace el gobierno? GESTIONA presupuestos y presenta leyes, que, en términos empresariales... ¿acaso no se parece a marcar objetivos, poner recursos y establecer normas dentro de la empresa?

Se suele hablar de crecimiento del país (del PIB)... pero es muy vago y en realidad depende bien poco del gobierno.
Quizá una serie de indicadores de desarrollo de la OCDE... pero son un poco lejanos, aunque algo indican.

La capacidad de fijar unos objetivos apropiados, que generen beneficios, y el ser capaz de asignar los recursos apropiados es lo yo llamaría ser un buen gestor. Se menosprecia a los buenos gestores (Aznar y su equipo lo fueron... al contrario que todos los gobiernos socialistas). Pensando en lo que se va a destinar para los Ayuntamientos... 8.000 millones de Euros... para proyectos que... no van a generar apenas nuevos ingresos para el Estado o el Ayuntamiento, ni tampoco van a estimular la actividad del sector privado (salvo permitir alargar la agonía del sector constructor... pero es pan para hoy y hambre para mañana)... se me antoja la siguiente pregunta: ¿es esa una buena gestión?

Es una huída hacia adelante... como pagar, cuando la empresa se enfrenta a la mayor caída de ventas, todas las máquinas de vending de la empresa, para las chucherías que no van a consumir ni un 5% de los trabajadores. Sencillamente estúpido. Estúpido, estúpido. Es abusar del PODER que se le otorga al gestor... y en los países serios está penado.

Pero en POLITICA... parece que no hay errores, ni responsabilidad, ni nada. Se le da el dinero y el poder a quien no sabe, ni tiene conocimientos. Sólo ansias de poder. La verdad es que el mayor temor de los que se enfrentaban a la democracia en sus inicios era precisamente ese... dar el poder al que conseguía mayor número de seguidores... que suele no tener ninguna relación con su capacidad como gobernante.

Me pregunto si algún país aprenderá de la estupidez de los españoles votando lo que votan... tan asiduamente.
Una vez es un error. Más de una vez... y de dos... es estupidez.

Quizá nos merezcamos lo que tenemos...

domingo, 25 de enero de 2009

A new kid on the block - ideas.

Y he aquí un nuevo blogger. Me llamo Pedro Abadía, y me sumerjo en esto con una combinación de curiosidad y deseo de estar más metido en el mundo.

Existe en esto de publicar, sea para amigos, sea al mundo que quiera conectarse, una cierta osadía y mucho amor propio (por uno mismo o por lo que escribe)... y se me hace difícil pensar que alguien encuentre interesante leer lo que otros escriben... que no sean "importantes".

Pero entonces uno lee los periódicos, supuestamente la fuente original de opinión e interés, junto con los libros y luego los demás medios... y concluye... que hay mucho espacio para algo más. Algo mejor, quizá.

HOY escribiré sobre lo que no se escribe. Cuando leo un periódico tengo una sensación de manipulación... de que no me han explicado más que una parte de los hechos y de que no podría hablar del tema que me han expuesto con seriedad. Muy pocas veces aprendo algo... y muy pocas veces encuentro interesante lo que me han contado. La mayor parte de las veces, sólo cuando quien escribe es un verdadero experto, y cuando dice cosas que los medios ni han intuido.

Puestos a escoger... ¿de qué quiero saber? ¿qué leería, que me pusiesen fácil? Haré un pequeño listado, para empezar, y sin mucho pensar...

- sobre cómo funcionan las cosas de la res pública: estadísticas de funcionamiento y servicio, qué funciona bien y qué no, cuánto se gasta aquí y allá del erario público, etc...
- sobre hacia dónde nos movemos como sociedad.
- sobre qué queda pendiente de hacer en los grandes proyectos de país
- sobre qué se hace
- sobre qué sostiene las cosas que damos por sentadas actualmente: ¿cuánto dura el agua de los embalses? ¿cuánta es la variabilidad de consumo? Si mañana se acaba el petróleo, ¿qué alternativas hay y cuánto costaría ponerlas en práctica? ¿valdría la pena?
- ¿cuál es la velocidad de las cosas? ... es decir... entender las relaciones causa-efecto y la velocidad de los cambios. La velocidad no es algo que se refleje en la mayor parte de las cosas... como un balance o cuenta de resultados, un organigrama, un presupuesto... o el nº de empleados en un proyecto... no dicen la velocidad de las cosas, y es un concepto importante. Y sino... que se lo digan a los cocineros...
- sobre, hablando de alimentos, ¿qué relaciones hay entre ellos? Tanto que se escribe sobre ello y tan poco que acaba consolidándose en los menús, tanto de restaurantes como de lo que uno se cocina. ¿No hay un sistema digestivo artificial estándar? Sería francamente útil para medir un montón de cosas juntas, simplemente copiando todos los elementos (cantidad de los ácidos, movimientos peristálticos, combinación de alimentos, etc, etc...).

Y por hoy ya vale. A ver cuánto tardo en poner algo.