lunes, 8 de noviembre de 2010

Algunos pequeños placeres

Se supone que la vida se llena, se siente, se goza al máximo cuando... ¿cuándo?... Bueno... no hay un manual de la vida, pero en las sociedades occidentales, digamos que se supone que una vida plena se suele identificar con una vida llena de logros... que en los formatos estándar, se equipara con logros personales (fundar una familia, conseguir metas de desarrollo personal), sociales (ser alguien, tener una relevancia social, y quizá algún papel más allá del entorno familiar) y profesionales (lo separo de los sociales porque da un poco más de juego, nada más).

Así... en resumidas cuentas. Otros, algo menos ordenados, sencillamente se conforman con llenarla de experiencias... con sobrevivir y disfrutar de la vida. Gozar y sufrir, viajar, experimentar, ayudar y ser ayudado, amar, odiar, reir, llorar, sobrecogerse y tantas otras sensaciones que hacen lo que llamamos vivir una experiencia interesante.

La cuestión, es que no está definido, aunque hay pautas marcadas... que permiten que "tener una vida plena" pueda reducirse a marcarse una serie de objetivos en los campos arriba mencionados y organizar los recursos (tiempo y esfuerzo) para conseguirlos. La marcación de esos objetivos es esencial, obviamente, para conseguir lo que se llama felicidad. O quizá no sea tan obvio y a veces no hace falta seleccionar los objetivos que nos harán felices, sino conseguir aquellos que nos marquemos, por muy estúpidos que sean. Sí, seguro... por eso está el mundo lleno de infelices que trabajaron toda su vida y acabaron desheredados o peor, deshauciados. O cornudos que no supieron asignar prioridades. O luchadores sin rey a quien rendir sus tributos, o su vida.

Para toda esa complejidad... no es hora de hablar. Pero en las pequeñas cosas, aunque se circunscriben a los placeres inmediatos, más terrenales, más ... quizá, espúreos, ¿acaso no encontramos la esencia de la vida también en ellos? ¿Acaso no se entiende mejor el duro trabajo en el campo cuando al final del mismo nos espera un refrigerio servido por un ser querido? ¿Acaso no es, también en las pequeñas cosas, donde los esfuerzos se hacen llevaderos y se ven recompensados?

Identificar los grandes objetivos... es esencial, sí, pero identificar los pequeños placeres que nos dan placer y sabor en la vida, también. En mi caso... veo los momentos de felicidad en la comida y la bebida. En la buena comida y la buena bebida. Y también en la buena compañía, claro... y el escenario apropiado. Y todo eso es una consecución de pequeñas cosas que plasman un momento... un momento de felicidad. Y además lo plasman de verdad en nuestra mente... y cuando pasen 50 años recordaremos ese momento, esa sensación, y eso nos dirá que nuestra vida fue. Y sonreiremos.

No quiero pasarme de epicúreo, pero de un tiempo a esta parte, para las cosas pequeñas... he ido destilando los placeres terrenales que realmente dejan huella en mí, y creo que en otras personas. No se trata de cosas sofisticadas, necesariamente... pero ... hummmm... cuando una cosa se degusta de la forma apropiada, ¡qué placer! Uno percibe que es así como tienen que hacerse las cosas... y que no es lo mismo una cosa a medias que una cosa hecha a conciencia. Se percibe el sentido de las cosas... y la felicidad que supone percibirlo.

Aparte de la comida y la bebida (las buenas... aunque con hambre, un mendrugo de pan también puede proporcionar sensaciones en la misma línea), voy a poner en la lista otras sensaciones: como los olores. No sólo de los manjares, sino de las personas, las flores... los lugares. No solemos ser muy conscientes ni buscarlos demasiado socialmente (no hablo de los perfumes, sino de que los olores nos acompañen, más allá de nuestras personas, en determinados momentos). También la belleza... oh sí... la belleza produce felicidad, sin duda alguna... por eso los artistas han existido desde siempre.

Una ducha caliente.
Una tarde de deporte.
Una pequeña victoria deportiva.
Encontrar algo perdido.
Descubrir un nuevo sabor.
Un amanecer, y un atardecer.
Un chapuzón.
El contacto con otro ser vivo.

Se admiten sugerencias... no pienso hacer una lista exhaustiva. Pero pienso cuidar esos momentos más en el futuro...

martes, 2 de noviembre de 2010

Sin poder dormir

No es habitual en mí el pasar varias noches seguidas en vela. Gracias a Dios que me puedo permitir dormir luego por la mañana, pero no siendo voluntario ni debido a una fiesta o similar... no le veo la gracia a esto del insomnio.

El caso es que lo he intentado de diversas maneras, pero mi organismo insiste en romperme los esquemas de funcionamiento y en no volver a la normalidad...

Aprovechando el momentum, a ver si la musa me inspira en esto que tengo tan abandonado.
Lo de decir cosas interesantes no es algo tan facilón. Ya lo dice el título... es sobre "tu tiempo y mi tiempo"... más vale que lo aprovechemos, que es limitado y precioso, aunque tengamos la fea costumbre de desaprovecharlo muchos de nosotros. Es el gran lujo de la dolce far niente, aunque no es algo estimulante ni interesante.

Bien... pues hablemos de nuevo de la estupidez humana. O... más bien, esos procesos que me resultan ininteligibles y que hacen que las personas, supuestamente racionales, hagan sandeces de perogrullo y que luego busquen racionalizarlas... pero realmente habiéndose creído que hay razones que sustentan su comportamiento burro... y que se pueden justificar.

En temas políticos, por ejemplo. No sé por qué yo me convencí de que la votación debía de hacerse en función de la consideración de "mejor candidato". El mejor para gestionar la res pública: tomar decisiones que afectan al conjunto de ciudadanos, gestionar nuestros impuestos y procurar que la función privada trabaje en orden y seguridad. Hasta aquí esperaría que hubiese consenso. Pero luego resulta que nadie hace una valoración de los hechos o proyectos, de forma racional, que proponen los candidatos. No... la gente tiene una opinión ya hecha (inducida, más bien), y vota en consecuencia. Se le dan unos argumentos, se machacan repetidamente por los medios, y ya no tienen más que repetirlos para sustentar una idea o proyecto... sobre el que no han apenas hecho ningún análisis. Entre otras cosas, porque no se le dan muchos medios para hacerlo. Toda la información que mamamos sobre temas de política suele tener un sesgo importante.

Igual esto ya lo he dicho anteriormente, pero hace unos 10-12 años leí en alguna parte que la calidad de la democracia está en función de la calidad de sus medios. Y sobre ello, basado en un estudio empírico, habían analizado los medios (periódicos en este caso) de varios países. Se daba el caso curioso de que en España, para una noticia cualquiera, se saban sistemáticamente menos datos, y también eran noticias más cortas, que el promedio europeo. Y era una diferencia sustancial, aunque ahora no puedo recordar las cifras, estarían entorno al 30-50% más (6 datos vs 8-9 en Europa, o por ahí). Es decir, que para formarnos una opinión... nos dan pocos hechos y muchos comentarios y opiniones ya formados. Sí, sustentados por los datos que convienen a cada parte, pero raramente debatidos de forma seria. Seria no es interrumpiéndose a cada momento ni soltando consignas políticas ni dando por verdades inamovibles hechos no probados.

Entre unos malos medios y una deficiente educación, tenemos en España a unos votantes con poco criterio y, me temo, poca capacidad crítica real. Y mira que dicen que los españoles somos muy criticones, y tienen razón... pero no sabemos (Creo) criticar. Y... peor, luego no actuamos en consecuencia. Si lo hiciésemos, no toleraríamos que se ocultase tanta información, que los políticos y funcionarios robasen a espuertas (lo hacen, más que nada, porque los controles son insuficientes, y el sometimiento al poder y al soborno es mayor que la percepción del deber y de la defensa de los valores de la comunidad como elemento fundamental para el sostén de la sociedad. Es decir, que si el jefe te dice que chitón a un chanchullo que se lleva entre manos... aquí la gente calla o mira hacia otro lado. Y todos tan contentos.

Y... ¿qué lección van a tener los políticos si, pese a los escándalos, siguen presentándose los mismos, bien apoyados y arropados por los de su partido, y encima siguen recibiendo los votos? Ninguna... la conclusión lógica que tienen que sacar es que los españoles somos idiotas y no votamos en función de ninguna lógica, sino de las ideas que tenemos... de la ideología.

Tengo unas preguntas para Ud.
Para unas elecciones determinadas (por poner, unas generales, pero vale para casi todas),
- ¿cuántas veces ha cambiado de partido al que votar?
- ¿cuántas veces se ha leído u ojeado el programa del partido al que ha votado y el de sus contrincantes?
- ¿cuántas veces ha comprobado que lo que prometió se ha cumplido durante la legislatura?
- ¿cuántas veces ha votado a la persona, y no al partido?

Algunos dirán que mucho de ello supone un trabajo inmenso para el que no tienen tiempo (especialmente la recolección y análisis de la información)... y tienen razón. Para eso están los medios, que deberían tratar este asunto mucho más machaconamente. Datos, datos... no promesas, promesas ni ideas pre-concebidas. Cuando uno da una conclusión, debe dar unos cuantos datos.

Por ejemplo... el desastre económico español se explica, sencillamente, por una muy deficiente competitividad. La ola de la crisis financiera ha afectado a todo el mundo, pero en países de nuestro entorno no ha barrido con tantas empresas como en España. ¿Por qué? Pues porque mucho del negocio en España era especulativo (ladrillo, ladrillo), y mucho otro totalmente carente de competitividad... y cuando van mal dadas, ya no está uno para mantener a empresas incompetentes. Pero al Estado incompetente, parece sí.

Votar hoy en día al Gobierno actual sería darle un nuevo voto de confianza al que nos ha pegado un tiro. No digo que pudiese haber evitado el desastre, pero sí que ha hecho todo lo necesario para que sea más duro, más largo y más beneficioso para la clase política, que se ha arrogado nuevas excusas para ampliar su intervencionismo (más leyes, más funcionarios, más impuestos). Es darle una palmadita en la espalda al que nos cuelga la espada de Damocles encima. Es ser el cazador de monos que repetía y repetía la visita a la jungla donde una y otra vez el gorila lo pillaba "desprevenido" y se lo cepillaba. Oiga... ya se ha probado la sopa... si ahora quiere repetir, después de haber notado que sabe a bazofia, es que a Ud. le gusta la bazofia.

No sé si el lector ha llegado a ver mi línea de pensamiento... sobre cómo llegamos a hacer y justificar estupideces, en común (el caso político me pone, ya sabéis), y somos muy poco capaces de entender el por qué de las cosas... y por supuesto, de cambiarlas. Seguimos cayendo en la misma trampa. Seguimos en la estupidez. Y si mañana salimos del hoyo... creo que no habremos aprendido el por qué hemos caído... y por tanto, volveremos a caer.

¿Acaso alguien no ha notado que en la res pública no se habla de EFICIENCIA, EMPRESA, INICIATIVA PRIVADA, FACILIDADES o NEGOCIO? Se habla de Empleo como si ese fuese el objetivo... cuando, señores políticos... el empleo se crea como consecuencia de que el capital y el empresario/gestor se ponen de acuerdo para poner en marcha un negocio... algún tipo de actividad del que sacar rendimiento. CONSECUENCIA, no OBJETIVO. Ustedes creen las condiciones de estabilidad, seguridad y fiabilidad para atraer a capital y empresarios, y verán que el empleo empieza a generarse sólo. Pero si andan subiendo impuestos, haciendo políticas de gasto público absurdas, y regulando sectores en contra de las peticiones de sus agentes (eg: renovables), no habrá solución. Como siempre, serán parte del problema.

Léase que esto aplica a todos los partidos, que aquí, aunque menos, también es culpable quien apoya al gobierno que hace estupideces a cambio de prebendas, quien siendo oposición no se opone con la firmeza necesaria, quien calla y deja de votar cuando debe votar cambio, y quien critica sin saber de lo que habla.

Parece que ahora finalmente me entró algo de sueño. Espero que no haya resultado muy pesado.