miércoles, 19 de agosto de 2015

Del criterio y los valores

Del criterio y los valores.

La línea entre lo que está bien hecho y lo que está mal, entre lo que es aceptable y lo que no, es una línea móvil y subjetiva. Las civilizaciones han intentado fijar algunas de esas líneas para facilitarel progreso o acomodar a los distintos grupos de poder. Si hace unos siglos matar por una afrenta era aceptable, hoy ya no. Si antiguamente cobrar intereses de usura era normal, ahora ya no... y... ¿qué es la usura? Finalmente, en las relaciones humanas, la percepción de la realidad cuenta tanto como la realidad misma. No hay líneas fijas. Antes era normal mantener a un esclavo en la supervivencia mínima y tener a miles de ellos al servicio de los propios caprichos, y ahora, no. Pero mañana quizá se vuelva a dar esa situación. Y lo mismo... la vida no vale lo mismo en un país que en otro, ni el dinero, ni la ley.

Finalmente, los valores que se nos transmiten en nuestro momento y lugar social son aquellos que aplicamos a lo largo de nuestra vida. Algunos se transmiten entre generaciones, y otros, las circunstancias nos obligan a cambiarlos. El criterio es el conocimiento de los valores y su aplicación al entorno.

Tener y cuidar el criterio para tomar decisiones y para interrelacionarnos con nuestros semejantes debería ser uno de los principales ejes de nuestra vida como individuos, si es que pretendemos ser libres y únicos. El criterio se alimenta del conocimiento, de la observación, del respeto a nuestros valores, de la experiencia y del entorno. Tener un buen criterio, cimentado en unos buenos valores, te permite ser persona... esa persona que se describe en filosofía: que piensa por sí mismo, que tiene fe y convicción, que se esfuerza y progresa en la vida, que transmite a las futuras generaciones los valores fundamentales pero que enseña también a adaptarse al entorno.

Si la sociedad se conforma de individuos con valores y con criterio, la sociedad progresa. Por un lado, porque se respetan los principios de los individuos, y por el otro porque se mantiene la puerta abierta a los cambios necesarios. Una ley aplicada sin criterio es una ley que, a la larga, acabará obsoleta, en desuso y, peor, no respetada... con lo que depreciará el valor de la ley en general. Por lo mismo, una ley creada sin criterio, sin tener en cuenta las circunstancias y motivaciones de la sociedad, carecerá de fuerza y supondrá un lastre para el desarrollo normal de la sociedad.

En cambio, una sociedad formada por gente sin valores es una sociedad de animales. La gente con criterio se podrá defender en esta sociedad, pero no será capaz de progresar mucho más allá. Los individuos sin valores y sin criterios distan mucho del concepto de persona. Son manipulables, son prescindibles y no tienen valor fundamental para la sociedad... más que ser mano de obra para el sostén de otros grupos. Dicho así, esto parece contener un mensaje muy radical, propio del nazionalsocialismo, pero hemos de reflexionar sobre si no debemos cuidar de no ser animales, y también si un exceso de fragmentación de la sociedad, donde un individuo tenga dificultades para ser persona (porque la sociedad le impone unas condiciones, no le enseña valores, no le permite progresar económica y personalmente y los valores que aprende no aplican para todos) nos lleva a una sociedad de masas... con poco pensamiento, pocas personas... y muy susceptible de convertir a esos individuos en mera mano de obra, manipulable, simplificada y, totalmente limitada.