La definición de la RAE sobre el vocablo "profesional" reza:
1. adj. Perteneciente o relativo a la profesión.
2. adj. Dicho de una persona: Que ejerce una profesión. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive. Es un relojero profesional. U. t. c. s. Es un profesional del sablazo.
4. adj. Hecho por profesionales y no por aficionados. Fútbol profesional.
5. com. Persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación.
Aunque sea la última, lo cierto es que la última acepción es la que más contenido da a esta palabra, cuando la uso yo. Siempre la he oído en el contexto de valoración del trabajo de alguien. Un buen trabajo o un trabajo bien hecho, es un trabajo profesional. Algo hecho claramente de manera profesional... etc.
A veces, se confunde el hecho de que alguien se dedique a algo (que cobre por ello, que vive de ello), con el hecho de que sea capaz y aplicado. Personalmente, le he perdido mucho respeto a la palabra, porque he encontrado una enorme carencia de profesionalidad en muchas profesiones y empresas. El hecho de dedicar tu vida a ello (o vivir de ello) no lo hace en absoluto mejor, pero la expectativa es que la calidad debe ser claramente mejor que si se hace algo de forma amateur. Pues no.
Y eso ha hecho que me niegue en rotundo a conceder el valor de la 5ª acepción a alguien sencillamente por pertenecer a una profesión. No me vale cuando me dicen que "se dedica a ello" para que espere un buen trabajo. Habrá que verlo, y comprobarlo. Por supuesto que debería hacerlo mejor que uno mismo, pero también debería estar a la altura de las expectativas. Algunas profesiones parece que todavía no han subido su nivel de calidad y, o bien porque no se consideran bien pagadas, o bien porque no tienen orgullo de profesión, o bien porque están llenas de incapaces... acaban haciendo trabajos de un nivel inaceptable (y muchas veces a precios menos aceptables aún visto lo visto).
Esto no es algo exclusivo de España, por supuesto. Pero deberíamos ser capaces de medir la profesionalidad (en su sentido de capacidad y aplicación) con criterios más objetivos que la simple creencia de que "si se dedica a ello, será que tiene que ser bueno en ello".