miércoles, 12 de febrero de 2014

A stupid end

For the first time in his life, he felt like a container, a container of life, in the form of blood, moods and lungs, and that something else that nobody had ever seen but everybody felt, or thought they felt. And his container had just been punctured by three well aimed bullets that had crossed his body from behind.
He felt his life, strength and will, flowing outside of him, escaping through those relatively tiny holes. And together with them, his memories, his nightmares and dreams... his fears and desires. All flowing as if they were just there retained, against their will. Leaving. Leaving for nowhere, apparently, except for an empty floor.

His shooter passed in front of him. He was not even watching him die. The bastard was despising the mess he had just created. And worse, he didn´t care himself. His last thoughts were dumb, slow, intrascendent. Futile. He could not figure out why he was dying, and coulnd´t care, even if he felt he should. Maybe death was just that... not caring, not wanting, not feeling. Then it was all white, pale and intense, and then pitch black, as a television set being shut. An old one, the new ones didn´t do that anymore. But who cares. He certainly didn´t. It was all black. No noise at all. It was empty. It wasn´t, actually.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Especialista... ¿y nada más?


El Humanismo fue un movimiento nacido en el Renacimiento en el que se ponía al hombre en el centro de todo y al conocimiento como un elemento fundamental de su naturaleza.

Ser, es saber.

Y cuanto más se sepa de todo mejor. Y ahí estaban esos humanistas prodigiosos... arquitectos, pintores, escultores, ingenieros, militares, filósofos, escritores... todos ellos, en una persona. En cada persona.

La figura de referencia es Leonardo Da Vinci... pero hubo muchos sabios. Y debió de haber, necesariamente, también muchos incompetentes con ambiciones en todas esas áreas del saber... aunque por fortuna su legado no hay por donde verlo... así que o bien realmente el mismo movimiento purgaba a sus elementos no aptos o el tiempo se ha ocupado de borrarlos. Pero haberlos, creo que tuvo que haberlos.

Merced a aquella pasmosa postura holística, algunos de los logros de la época no se han igualado. Especialmente en estética y en fundamentos. Luego el tiempo,o quizá la falta de él, ha ido obligando al ser humano a especializarse y, por tanto, necesariamente, a renunciar a muchos conocimientos de otras áreas que serían una distracción al área de conocimiento elegida. Los especialistas... eso que nuestros sistemas educativos tanto se empeñan en conseguir, que tanto gusta al sistema productivo que tenemos... donde los beneficios se obtienen de ser el mejor en un campo determinado, o de simplemente tener una profesión. No se ve con buenos ojos a quien ha trabajado en finanzas, marketing y operaciones... O a quien ha estudiado dos carreras pero no ha ejercido en trabajos relacionados directamente con esos conocimientos.




Se quieren especialistas, porque es más eficiente. Pero esto genera también una renuncia a parte de la "humanidad". No somos un "profesor", un "ingeniero... de Caminos, especializado en túneles", por poner... somos personas. Eso son habilidades... y aunque hayamos escogido esas ramas, no significa que no podamos ejercer otras, o que no podamos aportar valor a otras.

Por eso, cuando nos definimos, o definimos nuestros conocimientos o habilidades, lo malo no es tenerlos o aprovecharlos, lo malo es que otros piensen que no somos más que expertos en eso... y no sepan aprovechar otros elementos que no se tienen en consideración. Aunque la especialización parece que reporte grandes beneficios tanto al especialista como a la sociedad en la que vive... ¿es lo que nos define? ¿Serían Picasso o Darwin menos genios en otras profesiones? Sin duda, pero no serían menos personas.

Hay cierta maldad en esa terminología que nos llama obreros.... símiles de un puesto en una colmena... con una función, sin la cual, nuestra vida pierde el sentido. Si dejamos que esa terminología y forma de pensar se asiente... ¿no estamos perdidos? ¿no pasamos a ser meros instrumentos y renunciamos a toda la potencialidad que nos da nuestra humanidad?

sábado, 1 de febrero de 2014

Directivos ¿tenemos los que necesitamos?


Me suele gustar ir a caballo entre el nivel micro y macro de un país... viendo ejemplos de cómo se hacen las cosas en el nivel micro, uno se  hace una idea de por qué las cosas están como están en el nivel macro. Y marcarse objetivos en el nivel macro (en el nivel país) supone entender muy bien cómo funciona el nivel micro... y qué palancas se tienen que tocar para conseguir el objetivo a nivel macro.

Esto viene a cuenta de los "directivos". Porque está claro que de esta crisis sólo saldremos a base de empresas que den empleo, que generen riqueza a corto, medio y largo plazo y de trabajadores motivados. Capaces, ya sabemos que el nivel de preparación medio está muy por encima del nivel de los trabajos ofertados. Y, curiosamente, las empresas se quejan de que cuando buscan especialistas, no los encuentran... pero es que no había empresas que diesen la oportunidad de desarrollar esas capacidades que ahora buscan... y desde luego no estaban dispuestas a pagar lo que se paga fuera por esos mismos recursos... así que... que vayan a buscarlos fuera, como ya hacen en el ámbito asistencial o de la construcción. Pero el punto es que son los directivos, los empresarios, quienes tienen que sacarnos del atolladero.

Y si la recuperación depende de los empresarios... ¿cómo deben ser esos empresarios? Lo primero que hemos de considerar es que muchos no tendrán la experiencia apropiada. Lo segundo, que no la van a necesitar.... o, mejor dicho, que es más importante querer conseguir un objetivo que estar capacitado para ello. ¿Acaso creen que Mark Zuckerberg de Facebook es el mejor directivo de empresas... con la experiencia que tiene? Está claro que se marcó un reto estupendo, y lo logró... Está claro que tenía una buena formación, una gran ambición y una gran visión... pero como él hay muchos. No cometamos el error de querer pensar que la experiencia lo es todo, especialmente en los nuevos sectores.

Puesto que buena parte de las empresas habrán de ser de nueva generación, porque las existentes no van a dar abasto, y menos con las estructuras arcaicas de que disponen... hemos de asumir que los directivos del futuro han de ser inexpertos... si bien capacitados y motivados. Y... no olvidemos... la experiencia nos ha llevado donde estamos, así que quizá no sea muy buena experiencia y toque poner sangre nueva, sin condicionantes, sin límites.

Pongamos que tenemos tres perfiles fundamentales... el emprendedor... que funda una empresa, donde prima una visión, una idea... el empresario, que es en lo que se convierte todo emprendedor que se consolida, que maneja un patrimonio y tiene a su cargo mucha gente, una historia y una responsabilidad... y el directivo, que es un asalariado al que se le pide que dirija una empresa. Pero no es su empresa.

El directivo, muchas veces, está más capacitado que el empresario, y por eso se delega en él la responsabilidad de la gestión. Se le presupone más joven, más audaz y más capaz... y también más distante respecto a la propiedad de la empresa, lo que le permite, según cómo, medir mejor los riesgos, de forma más objetiva. Pero hay un equilibrio... y en esta categoría se encuentra uno a muchos patanes... a gente sin criterio, gente muy preparada, sí... con mucha capacidad de argumentación, pero con poca visión. En muchos casos, y no es poco trabajo, sólo modernizan, copian y desarrollan... pero no crean nada. Ni se les pide que lo hagan. Su decisión de lanzar nuevos productos, nuevas líneas... está supeditada a la visión de los amos. Si son un directivo con alma de emprendedor, lucharán contra las reticencias de los propietarios para conseguir que se lancen a la aventura. Si no lo son, sencillamente seguirán con la dinámica marcada por el propietario... mejorando lo que ya hacía él, aplicando lo que ya hacía el jefe... sin más. ¿bueno?

No... para crecer al ritmo que tenemos que crecer, a nivel micro y a nivel macro, es totalmente insuficiente. Lo bueno es que la falta de dinamismo de los directivos que manejan las empresas medianas y grandes permite a las empresas pequeñas entrar más rápida en las nuevas oportunidades. Lo malo es que nunca lo hacen con el nivel de financiación adecuada (propia o de terceros) como para crecer al ritmo que les permita aprovecharse al máximo de la oportunidad detectada. Y eso es algo que pasa mucho en una economía de empresas pequeñas... que se pierden muchas oportunidades por no tener el tamaño y los medios necesarios.

Así pues, los directivos y propietarios han de plantearse si no es el momento de asumir más riesgos, riesgos bien calculados, bien medidos... pero asumibles. La fase de retirarse y aguantar ha pasado. Es el momento de levantarse y salir.