En estadística se estudia muchas cosas, algunas de las cuales en gran profundidad sin saber muy bien a qué nos llevan. Como siempre, las cosas más importantes no son siempre las más complicadas...
Yo me quedé con algo muy sencillo. El error alfa y el error beta. En un ejemplo práctico... en una cadena de montaje, con un control de calidad que rechaza piezas defectuosas, el error alfa sería la probabilidad de desechar piezas que en realidad eran buenas (generas pérdida innecesaria... por la incapacidad de analizar todas las piezas) y el error beta es la probabilidad de aceptar (no rechazar) una pieza que en realidad es defectuosa. Este es el error que quieres minimizar. No quieres fallos de calidad, y eso significa dejar fuera las piezas malas.
Esto tiene muchas aplicaciones en la toma de decisiones, y en la medición del riesgo (inherente a la toma de decisiones). No entender las consecuencias del error (dejar entrar una pieza mala en el sistema) es fatal, y cuanto más se entienda, mejores controles se pondrán para evitarlos.
Esto significa tener que decir NO a muchas piezas buenas (todo es relativo)... para asegurar que no entre ninguna mala. También vale para las ideas y las personas... y los equipos.
Hace 2 años en unas vacaciones me leí un libro de un tal "profesor Ball", titulado Critical Mass (un buen tocho de varios cientos de páginas), que hablaba sobre los problemas de partículas y sobre las muchas aplicaciones que desde principios del s. XXI están teniendo, gracias al aumento de la capacidad de computación y de nuevas teorías que gestionan la complejidad mejor que antaño. Con cierta pretensión de físico que creo que era el escritor, hablaba de que en las empresas también se daba, y ponía el ejemplo de una empresa con 100 trabajadores que ponían su mejor esfuerzo, gracias al cual la empresa daba buenos resultados y se distribuían para beneficio de todos. Pero al crecer, el depto de RR.HH empieza a fallar un poco, y deja entrar a individuos que al ver la situación, se dan cuenta que sin trabajar al 100% también obtienen los beneficios de toda la agrupación. Los otros miembros del grupo lo aceptan... porque sólo es uno y porque la armonía del grupo es más importante que el beneficio marginal perdido. Pero al crecer y crecer, más individuos indeseables empiezan a entrar en la empresa, con lo que la percepción cambió. Los beneficios totales no aumentaron, sino que empezaron a disminuir por la falta de pericia de la nueva mayoría. Los buenos trabajadores empezaron a irse, por sentirse incómodos de trabajar para los nuevos holgazanes... con lo que la tendencia se aceleró... y lo que era una organización eficiente, trabajadora y donde todos estaban contentos, pasó a ser una organización de vagos, ineficiente y llena de rencores y malas prácticas. Y... todo porque se dejaron entrar en la empresa elementos "malos". No se les negó el acceso a elementos perniciosos y estos acabaron, por pura inacción de los "buenos", convirtiéndose en la mayoría y desmontando el tinglado, que tan bien iba.
Un filósofo o político (tengo memoria limitada), decía que para que el mal triunfe, basta con que bien deje actuar al mal. Que no haga nada. Que no combata... que no diga "no".
Ante la injusticia, ante la estupidez, ante la incompetencia... también hay que decir no. A veces es más cómodo mirar hacia otro lado, pensar que las cosas del común no nos afectan tanto e intentar ser felices en lo demás. ¿Será por la incapacidad de decir NO que estamos donde estamos en economía, política y sociedad? La casta política está llena de inútiles y chorizos (no sé qué pecado es peor)... pero la culpa ha sido de los que lo han consentido, pudiendo negarlo. Estamos en manos de los peor preparados, y los más mezquinos... y lo hemos consentido al no negarles la entrada.
Será por la educación que impera hoy en día... donde no se puede decir "tú eres bueno y tú malo", aunque sea sobre una escala estrictamente objetiva. Donde todos hemos de ser iguales, donde la víctima se expone al mismo escrutinio que el verdugo, donde el esfuerzo no tiene mérito, donde las travesuras de los niños se callan con una golosina, cada vez más grande y cara. Donde no se dice "NO" a todo lo que es germen del mal (qué apoteósico, pero creo que la palabra resume bien el concepto... y espero que la gente entienda que "mal" se refiere aquí a incompetencia, vileza, holgazanería, mentira, egoismo e indiferencia).
No hay que tener miedo de decir NO... de diferenciar a unos y a otros, porque de no hacerlo... corremos el riesgo cierto de caer todos en un mismo lodo, que no será precisamente limpio ni agradable... porque nos igualará por lo bajo.
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