jueves, 25 de febrero de 2010

De la res pública

Por si queda algún lector despistado, me considero un liberal. Eso no obsta para que en algún test haya salido con cierta tendencia social o reguladora... pero leve.

Sobre la cosa pública, mi opinión es que tiene que ser básicamente un árbitro. Tiene que legislar, sí. Tiene que gobernar, sí... pero no a expensas de lo privado. Y... tiene que ser eficiente.

Me da la impresión de que en la cosa pública el concepto de eficiencia es relativo... o incluso denostado, como si eso no fuese una prioridad de su ámbito, sino más bien de la cosa privada. Y eso es un craso error.

Es patético que el Estado sea de los peores pagadores (rompiendo las leyes que él mismo impone). Patético que, siendo que gestiona el 25-35% de los ingresos de cada individuo (y más), no se le exija más información y eficiencia sobre cómo lo gasta. Patético que los retrasos, la falta de calidad y la incompetencia, directamente, no sean purgados como el enemigo número 1.

Las privatizaciones de los últimos 20-30 años en el mundo, cuando se han hecho bien, no han hecho más que multiplicar la riqueza, disminuir los costes y mejorar la calidad. Como siempre... las cosas las tienen que hacer quienes lo hacen mejor, no quien designe papá estado. Y especialmente cuando papá Estado se convierte en un mafioso, que no quiere a todos los individuos igual, sino en función de su color político. El Estado no es una familia, y por eso mismo los que sabían de esto eran muy cuidadosos a la hora de determinar las funciones y responsabilidades de los empleados públicos, y siempre había un elemento fundamental: servir a los demás.

El Estado no tiene sentido si no sirve a los demás. Lo tiene que hacer bien. Sino... no cumple. Y si no cumple... ¿por qué hemos de seguir pagándolo? En Estados Unidos, y lo pongo como ejemplo porque es una democracia cuyos instrumentos de control están bastante mejor asentados que los nuestros... donde los congresistas responden sobre todo y ante todo antes sus votantes, donde cualquier demanda al Estado si este le ha perjudicado y donde se vigila mucho más que aquí que no se genere un corporativismo y clientelismo, mortal para el buen funcionamiento de la democracia... Decía que en Estados Unidos siempre hay una presión natural para que el Estado justifique sus gastos... y la oposición anda controlando más y... lo que no es necesario o no se justifica, no se eterniza: se cierra el grifo y punto. Esto es sanísimo.

En España me da la impresión de que hay dos dinámicas en la cosa pública. Por un lado, te encuentras a veces con funcionarios abnegados, con verdadera voluntad de servicio, con mucha profesionalidad y mucha dedicación... y por el otro te encuentras a los adaptados, amoldados y pencas. Que también te encuentras en el sector público, sólo que aquí no hay forma de echarlos. Y también es cierto, y esto es lo peor, que no es sólo cuestión de personas. Algunos procesos son arcaicos, antiguos o la fuente de toda la ineficiencia... descargando en el funcionario muchas veces la resolución frente al ciudadano de los problemas que crea la propia dinámica administrativa del Estado. En este contexto, muchos funcionarios se resignan y se amoldan al sistema ineficiente. Y el virus se extiende... y se resignan todos.

Quizá sea injusto en algunos elementos, porque en otros se ve la modernización del Estado, la mejora de muchos procesos administrativos, y también la extraordinaria calidad del servicio, a veces, con unos unos recursos pírricos.

Me parece fundamental, como tb en la cosa privada, con la diferencia que la cosa pública ES DE TODOS. Mía y tuya, y por eso mismo TODOS somos responsables de que funcione bien... porque recuerdo... se gasta un 30% de tus ingresos... YO quiero saber en qué y que lo haga bien. Quiero ver los indicadores de gestión, quiero la comparación con otros países, quiero ver los planes de mejora y las prioridades de gasto. Y lo quiero por internet, fácil y accesible (y si me cuesta más de 10 clicks llegar a esa información, no es eficiente). Sí... es un número arbitrario... pero INFORMAR es una responsabilidad del Estado, igual que las empresas privadas informan a sus accionistas y gestores. Y es cierto que informar tiene unos costes... pero acaso las TIC no han hecho ese coste marginal, y en cambio la información (no los datos, sino la información) son el principal motor de cambio?

Saber lo que funciona mal es el primer paso para mejorarlo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario