sábado, 5 de diciembre de 2009

Rompiendo la línea temporal

Si pensamos en los clásicos dilemas de la humanidad: quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos... vemos claramente la línea temporal, que une el origen, por aquello de que las raíces son la referencia necesaria para sustentar lo actual, y el destino, que es adonde queremos ir.

Si ya como sociedad es difícil responder a estas preguntas, no lo es menos como individuos. En general, acudimos a los modelos que se nos brindan: tú naces, te educan, trabajas, fundas una familia, contribuyes socialmente con tus impuestos y mueres. Un consumista, vamos. Un número. No se espera mayor desarrollo humano en términos sociales. Bueno... algo sí, pero, la verdad, poco, comparado con el potencial que tenemos todos. Dejemos este punto de lado.

Acabo de ver uno de esos reportajes sobre el cambio climático... que dice lo que la mayoría... HAY que cambiar. No es fácil, por eso muy poca gente realmente ha cambiado, y la sociedad no ayuda demasiado a ello, por muchos reportajes bonitos que se produzcan. Un amigo me planteaba hace poco, a cierta distancia de aquí... por no decir al otro lado el mundo, donde quizá los pensamientos más osados tienen más facilidad para ser engendrados y analizados, que por qué no se puede actuar directamente sobre los problemas. Es decir, en el ejemplo que tratábamos, la energía... me planteaba que si el cambio climático era tan grave, por qué no de un año para otro se decretaba que toda la producción tenía que pasar a ser renovable (solar, éolica, biomasa, etc) y punto. ¿Cuánto cuesta? ¿Un 10% del PIB? Adelante... se hace y problema resuelto. Y no entendía por qué no podía hacerse así. Yo intenté argumentar vagamente que no es sólo potestad del Estado, y que no se podía financiar proyectos de semejante envergadura de un año para otro, y por decreto, porque eso no era eficiente y que ningún gobierno pensaba hacerlo mientras no fuese "obligado", puesto que a fecha de hoy las energías renovables son más caras en términos puramente económicos, y eso haría perder competitividad al pais.

Bien... ahora vamos entrando al tema. ¿Por qué? De hecho, mi explicación no me parecía razonable ni siquiera a mí. Si el pais realmente quería, poder, se podía hacer. Si eso supone perder competitividad... bueno... peor es tener un bloqueo económico o un tirano por el mismo período de tiempo. El caso es, que siempre hay muchos "pero´s". Es dificil, es anti-económico, los propios que saben de la energía no querrían hacerlo (por lo segundo) y hay oposición, quizá generalizada porque, no nos engañemos... esto es como la basura... que uno se siente bien pensando que es ecológico cuando anda separando la basura (y multiplicando el volumen de basura en casa), pero en realidad está haciendo un trabajo adicional, le cobran más y no queda claro aún si no sería más eficiente reducir la cantidad de basura (menos tipos de envase, de materiales, menos embalajes, etc, etc). Vamos, que si lo miras friamente, te toman el pelo. Volviendo al tema... lo que pasa es que tenemos unos tapujos mentales importantes, y una carga histórica... que hacen el cambio difícil, lento... y a veces, muchas, malvenido y malquerido. En realidad poder, se puede... pero ¿qué hacemos con los actuales ingresos? ¿como cambiamos de un modelo al otro sin que sea doloroso o terriblemente ineficaz? No podemos romper la línea temporal... como puede hacerlo un niño, que plantea las soluciones con una pasmosa tranqulidad y sentido común, porque no es consciente de que el presente se sustenta en el pasado, y sólo ve el futuro, y el presente que hay que cambiar.

No es fácil romper esa línea temporal... y normalmente cuando mejor se rompe es durante las revoluciones, o durante las guerras, donde se destruye el pasado (las estructuras, las relaciones, todo.. lo bueno y lo malo) y eso permite crear cosas de nuevo... con suerte mejores que las que había. Pero este es un pensamiento terrible... pensar que la destrucción es una fuente de regeneración. Olvidarse del pasado... cuesta.

En América lo hicieron porque era un país "nuevo". Sin pasado... todo era presente y futuro, y aún conservan algo de ese espíritu. Ese "yes we can", tan cándido y a la vez tan potente, porque... seamos honestos... los americanos son muy dinámicos y detestan quedarse estancados, y eso es bastante positivo.

En Europa nos cuesta más... y tenemos mucho más que perder al romper con nuestro pasado, que marca mucho nuestro presente. Sin la segunda guerra mundial, no obstante, no sería concebible la Unión Europea (y aún hoy tiene muchas rémoras "país" y de otros tipos).

En Africa el peso de las desgracias del pasado (desgracias organizativas y humanas), los intereses externos y deficiencias en muchos campos (educación, infraestructuras) hacen muy difícil plantear un futuro como países...

En general, a nivel mundial... lo mejor que tenemos en estos momentos es que se ha creado una especie de conciencia global. Se viaja más y se es más consciente de las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Y el comercio ayuda a crear dependencias entre países que hacen más difícil los enfrentamientos (los agentes antiglobalización olvidan este factor positivo del comercio).

Para el que se haya perdido... estamos poniendo juntas las piezas del puzzle, y estamos en una posición en que parece que necesitamos tomar una serie de decisiones que condicionarán nuestro futuro, y que nos resulta muy difícil de hacer para no condicionar nuestro presente ni renunciar a nuestro pasado. Esto aplica a nivel personal y a nivel agregado (país, región... mundo). Por si fuera poco... no todos tenemos la misma percepción del reto, y lo que para Occidente empieza, parece, a ser una prioridad, para otros no lo es aún... y tienen buenos motivos para pensar que no es culpa suya, cuando ellos no han contaminado de ninguna manera especial.

Para ser capaces de romper con el pasado, y permitirnos tomar decisiones de peso (que generen cambio significativo), es necesario tener una visión más clara del futuro. Como ya he comentado en alguna ocasión... ni a nivel personal ni a nivel social solemos plantearnos objetivos de largo plazo... cosa que es fundamental para priorizar el uso de recursos, y para conseguir esos objetivos. De otra manera, nos repetimos, sin más... como ya lo hiciéramos durante la Edad Media en Europa, donde el progreso era mínimo y el objetivo era replicar el presente (que no era poco). Yo no sé lo que voy a ser en 10 o 20 años... ni tengo idea de lo que nuestros dirigentes tienen en mente para ese horizonte. Si lo que plantean es cambiar para mantener el presente, no tienen demasiada fuerza, y probablemente pierdan el tiempo mientras no consigan generar ilusiones. Ilusiones por un futuro por el que merezca la pena arriesgar y apostar. Es... sí... un pensamiento de soñador, pero quien no sueña no es capaz de cambiar el presente. Y sin sueños no hay esperanza de cambio.

A mí los "sueños" que me plantean actualmente no me inspiran nada de nada... y eso que no puedo quejarme entre las opciones que tengo en lo personal, y también a nivel de país...

Por poner un caso práctico del dilema... ¿estaría dispuesto a pagar un 30% más por un coche más ecológico en estos momentos... sabiendo que probablemente eso redunde en muy poco beneficio global y mucho coste personal... y que el hacerlo más adelante, cuando los precios se igualen con los de los coches contaminantes, me resultaría personalmente más beneficioso? En estos momentos, no... porque el futuro que me pintan no merece el coste que me plantean. No creo en ello, aún.

No estoy dispuesto a romper la línea temporal. ¿Será que he entrado en la decadencia?

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