sábado, 1 de febrero de 2014

Directivos ¿tenemos los que necesitamos?


Me suele gustar ir a caballo entre el nivel micro y macro de un país... viendo ejemplos de cómo se hacen las cosas en el nivel micro, uno se  hace una idea de por qué las cosas están como están en el nivel macro. Y marcarse objetivos en el nivel macro (en el nivel país) supone entender muy bien cómo funciona el nivel micro... y qué palancas se tienen que tocar para conseguir el objetivo a nivel macro.

Esto viene a cuenta de los "directivos". Porque está claro que de esta crisis sólo saldremos a base de empresas que den empleo, que generen riqueza a corto, medio y largo plazo y de trabajadores motivados. Capaces, ya sabemos que el nivel de preparación medio está muy por encima del nivel de los trabajos ofertados. Y, curiosamente, las empresas se quejan de que cuando buscan especialistas, no los encuentran... pero es que no había empresas que diesen la oportunidad de desarrollar esas capacidades que ahora buscan... y desde luego no estaban dispuestas a pagar lo que se paga fuera por esos mismos recursos... así que... que vayan a buscarlos fuera, como ya hacen en el ámbito asistencial o de la construcción. Pero el punto es que son los directivos, los empresarios, quienes tienen que sacarnos del atolladero.

Y si la recuperación depende de los empresarios... ¿cómo deben ser esos empresarios? Lo primero que hemos de considerar es que muchos no tendrán la experiencia apropiada. Lo segundo, que no la van a necesitar.... o, mejor dicho, que es más importante querer conseguir un objetivo que estar capacitado para ello. ¿Acaso creen que Mark Zuckerberg de Facebook es el mejor directivo de empresas... con la experiencia que tiene? Está claro que se marcó un reto estupendo, y lo logró... Está claro que tenía una buena formación, una gran ambición y una gran visión... pero como él hay muchos. No cometamos el error de querer pensar que la experiencia lo es todo, especialmente en los nuevos sectores.

Puesto que buena parte de las empresas habrán de ser de nueva generación, porque las existentes no van a dar abasto, y menos con las estructuras arcaicas de que disponen... hemos de asumir que los directivos del futuro han de ser inexpertos... si bien capacitados y motivados. Y... no olvidemos... la experiencia nos ha llevado donde estamos, así que quizá no sea muy buena experiencia y toque poner sangre nueva, sin condicionantes, sin límites.

Pongamos que tenemos tres perfiles fundamentales... el emprendedor... que funda una empresa, donde prima una visión, una idea... el empresario, que es en lo que se convierte todo emprendedor que se consolida, que maneja un patrimonio y tiene a su cargo mucha gente, una historia y una responsabilidad... y el directivo, que es un asalariado al que se le pide que dirija una empresa. Pero no es su empresa.

El directivo, muchas veces, está más capacitado que el empresario, y por eso se delega en él la responsabilidad de la gestión. Se le presupone más joven, más audaz y más capaz... y también más distante respecto a la propiedad de la empresa, lo que le permite, según cómo, medir mejor los riesgos, de forma más objetiva. Pero hay un equilibrio... y en esta categoría se encuentra uno a muchos patanes... a gente sin criterio, gente muy preparada, sí... con mucha capacidad de argumentación, pero con poca visión. En muchos casos, y no es poco trabajo, sólo modernizan, copian y desarrollan... pero no crean nada. Ni se les pide que lo hagan. Su decisión de lanzar nuevos productos, nuevas líneas... está supeditada a la visión de los amos. Si son un directivo con alma de emprendedor, lucharán contra las reticencias de los propietarios para conseguir que se lancen a la aventura. Si no lo son, sencillamente seguirán con la dinámica marcada por el propietario... mejorando lo que ya hacía él, aplicando lo que ya hacía el jefe... sin más. ¿bueno?

No... para crecer al ritmo que tenemos que crecer, a nivel micro y a nivel macro, es totalmente insuficiente. Lo bueno es que la falta de dinamismo de los directivos que manejan las empresas medianas y grandes permite a las empresas pequeñas entrar más rápida en las nuevas oportunidades. Lo malo es que nunca lo hacen con el nivel de financiación adecuada (propia o de terceros) como para crecer al ritmo que les permita aprovecharse al máximo de la oportunidad detectada. Y eso es algo que pasa mucho en una economía de empresas pequeñas... que se pierden muchas oportunidades por no tener el tamaño y los medios necesarios.

Así pues, los directivos y propietarios han de plantearse si no es el momento de asumir más riesgos, riesgos bien calculados, bien medidos... pero asumibles. La fase de retirarse y aguantar ha pasado. Es el momento de levantarse y salir.




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