lunes, 2 de abril de 2012

De problemas y oportunidades, de la información veraz para el cambio eficaz.

Lamento que mi ristra de comentarios tengan un marcado carácter crítico, pero supongo que es la identificación de los problemas lo que mueve a la acción. Como decía un antiguo jefe mío... un problema no es más que una oportunidad de mejorar.

Así que hoy hablaré de las rigideces que nos inmovilizan. En el sector público, que ya sabéis que me encanta poner en el candelero, parece que todo se reduce a aumentar o reducir gastos o ingresos. En realidad, en esta crisis, como en casi todas, no se trata sólo de cantidades, sino de formas. Hay que cambiar las formas como se hacen las cosas, si queremos que las cosas cambien. Hacer lo mismo, lleva a lo mismo... y lo mismo, en estos momentos, no es bueno, y encima no tiene visos de mejorar.

Hoy leo con curiosidad que el 84% de los municipios españoles son de menos de 5.000 habitantes, lo cual, a juicio de la UE, los hace inviables económicamente si han de ser responsables de satisfacer una serie de servicios mínimos a precios razonables. Bueno... es cierto que aquí hay demasiadas variables subjetivas... ¿en qué se basa la UE para haber determinado esa cifra? ¿cuáles son esos servicios mínimos? ¿y los precios razonables? Porque no es lo mismo construir una carretera en la plana Holanda que en la montañosa España, ni es la misma extensión de cableado o tubería que se requiere para acceder a todos los hogares. En realidad, lo importante aquí es que los gastos de gestión de esos recursos (los ayuntamientos, en este caso) podrían reducirse sencillamente fusionando municipios. Personalmente creo que basta que se fusione la estructura de gestión pública... no todo el municipio. No tienen por qué desaparecer nombres, carteles o demás. Basta con gestionar mejor. Y aquí venimos al quid del día... gestionar mejor no es gestionar con más recursos, sino usarlos mejor. Los números que dicen ahorrarían potencialmente son 17 millardos... cosa seguramente exagerada... pero si sólo se ahorrasen 3 o 4 millardos ya sería un éxito.

Una de las cosas que en época de crisis hay que plantearse... y en general, siempre, es... cuando afrontamos una nueva tarea, construcción o empresa... ¿qué beneficios nos redunda? ¿qué costes? ¿cuánto me costará si no consigo obtener los beneficios? Porque... una cosa es contratar unas fiestas cuando las cosas van bien, y no contratarlas cuando van mal... que incorporar funcionarios para gestionarlas cuando van bien, y no poder despedirlos cuando van mal... y si encima no podemos recolocarlos en algo que genere beneficios... nos hemos instalado en un gasto innecesario en el entorno nuevo, que nos lastra.

Hay que dejarse de mandangas... toca cambiar, es toca cambiar. A nadie le gusta que le despidan, que le bajen el salario, que le cambien las condiciones laborales... pero si las condiciones de la empresa han cambiado, es lógico que lo hagan las de sus trabajadores. Estos cambios se pueden hacer con cabeza... consensuadamente y con límites... o pueden hacerse a lo bestia, como parece que vamos a acabar, gracias a nuestra marcada incapacidad para llegar a acuerdos... por nuestra marcada estupidez ideológica.

No estoy muy seguro de que en la res pública el concepto de cambio esté muy bien aceptado. Muchos funcionarios, estoy seguro, estarían contentos de participar en proyectos de cambio que enriqueciesen su trabajo. Se trata de hacer cosas nuevas, de aprender cosas nuevas, y de participar en las cosas públicas que tienen que permanecer... y podar actividades no productivas es una de las tareas a hacer.

No creo que la nueva Ley de Transparencia vaya a ser la solución definitiva, pero da luz sobre hasta qué punto estamos lejos de poder exigir una buena gestión de la cosa pública... si ni siquiera tenemos acceso a los datos públicos, por defecto. Un dato público debería ser y hacerse público... no sólo después de solicitarlo en cuatro organismos y al cabo de cuatro meses... sino estar publicado y accesible. Y si cuesta un dinero hacerlo... habrá que plantearse cuánto y si se puede hacer por menos, pero hacerse, tiene que hacerse. Porque además hay que entender que los que manejan el statu quo actual no van a ser los que lo cambien... si no tienen incentivos para ello. En cambio, si se pone luz sobre el problema... y se hace pública la solución... quizá sí puedan apuntarse ese tanto, y tendrán ese incentivo. Y sino, al menos será la piedra de toque para otras personas (o grupos políticos), que podrán poner el grito en el cielo sobre esas cuestiones mal manejadas (antes no publicadas, y por tanto, mantenida la población al margen de ese problema) y exigir el cambio.

En conclusión, quedémonos con que una buena información es fundamental para realizar cualquier mejora, y no vale con que estuviese accesible sólo a dos o tres individuos, que además se beneficiaban de que estuviese oculta. Y quedémonos también con que cambiar la forma de gestionar las cosas es una forma de hacerlas mejor.

Cuando me hablan de recortes en Sanidad o Educación... pongo los dos ejemplos clásicos que veo de malgasto. El primero, que Cataluña ha pasado de gestionar 4,5 millardos de euros hace 7 años a gestionar 9 millardos. 9,000 millones de euros. Eso es un 100% en 7 años... y un aumento anual bastante superior a inflación, a ingresos promedio y a aumento del déficito del presupuesto público. Sencillamente, se han tragado lo que no tenían... y francamente, tampoco he visto que la Sanidad sea ahora dos veces mejor que hace 7 años... así que si ahora les piden un recorte de un 5 o 10%, que no me digan que la Sanidad está en peligro.

En Educación, pongo el ejemplo de los Másters que financió durante algún tiempo el gobierno anterior. El ejemplo era en Castilla La Mancha, pero sería extrapolable a muchas zonas. Digamos que había una demanda potencial de 100 Másters en Ingeniería biomédica en toda la región. Pues ahí que iban las universidades de cada provincia a ofertar un Máster de Ingeniería Biomédica. Un Máster (me invento los números, pero para que se entienda la idea) salía rentable a la Uni a partir de tener 50 alumnos. Como los 100 alumnos de la región estaban desperdigados... contentos estaban de estar estudiando, cada uno en su región, con 20 alumnos por uni... así que teníamos 5 universidades deficitarias... y ese agujerito lo pagaba el Estado, que es el que subvencionaba esos Másters. La solución pasaba por que sólo 1 o 2 Universidades ofreciesen ese Máster, y subvencionar con becas el transporte de los estudiantes entre provincias. Y que las universidades se especializasen... pero ya sabemos que como no hay información clara, no nos enteramos de por dónde se puede gastar el dinero de la forma más tonta (no organizándose). Como este ejemplo... miles.

Pues miles de oportunidades que tenemos de empezar a hacer las cosas mejor. En lo público, y en lo privado. La diferencia estriba en que en lo privado ya lo hacemos porque nos interesa a cada uno y porque no tenemos más que una capacidad muy limitada de endeudarnos... y cuando nos quedamos sin trabajo, rápidamente adaptamos nuestro nivel de gasto y movemos el culo para encontrar trabajo. Pero si la cosa pública no considera que deba gastar menos cuando la economía da menos, y encima cuando está obligada a gastar más por otras vías (subsidio de paro)... mal, muy mal, vamos si no cambian las cosas.

Ea, vale ya por hoy.

4 comentarios:

  1. Se te ha pasado por alto una de las ineficiencias mas graves de nuestro sistema: El analfabetismo de nuestra clase política.

    Es una de esas cosas que se comentan a veces, que en España para un puesto de barrendero te piden tropecientos masters e idiomas, pero para ser presidente del gobierno no hace falta siquiera saber inglés.

    ResponderEliminar
  2. De hecho... he hablado sobre eso mismo en uno de mis posts anteriores....

    Ojalá Rajoy sea el último presidente que no habla inglés. Aunque este, con el rollo gallego, es más hermético aún que el anterior... jejeje... igual sí que lo habla y el traductor que lleva al lado es para no sentirse solo como se sentía ZP en algunas reuniones europeas... :D

    ResponderEliminar
  3. Pues si, tener un presidente que no produzca vergüenza ajena será un gran logro.

    ResponderEliminar