Durante toda la democracia... el único gobierno regional que han conocido los andaluces es el socialista. Ha superado dos grandes crisis... y ahí siguen, decidiendo que la mejor manera de enfrentarse a un mundo cambiante es... no cambiando.
No voy a decir que Arenas, perdedor en tantas ocasiones, sea la mejor opción. Pero sí puedo decir que seguir con la misma opción es seguir en la misma situación... o peor. Creo que es ya la única comunidad que no ha probado el cambio. No ha probado lo que es la democracia. Sencillamente, no cambia. Quizá sea eso lo que atrajo en tantas ocasiones a tantos poetas románticos. Esa atracción y retención por el pasado. ¿Quizá? Todos los jóvenes andaluces que he conocido valían bastante más que el estereotipo. Eran muy trabajadores, muy capaces y muy inquietos. Pero quizá no sean bastantes. Y, sin embargo, después de tantos años... la pirámide democrática no cambia lo bastante como para decidir que en la res pública también procedía un cambio.
Bien... es su elección. Ahora bien... deberán también asumir las consecuencias. Ellos, y no otros, han votado la corrupción, han votado el nepotismo, han votado la incompetencia, el despilfarro, la irresponsabilidad y el clientelismo.
Si no han cambiado con la que ha caído... ¿por qué van a cambiar más adelante? Quizá lo hagan cuando vean que la tasa de creación de empleo y crecimiento en las demás comunidades va mejor que en Andalucía. Quizá. Yo no lo entiendo... aunque tampoco entendía la falta de cambios en Cataluña... hasta que ocho años de tripartito demostraron que preferían el pasado corrupto de CiU antes que la ineficiencia y corrupción del tripartito. Y también cabe preguntarse si Valencia no merecía un cambio... o al menos una no-sanción de la gestión de la corrupción. Ya vale, clase política... a ver si os ganáis un poco el jornal demostrando que los jefes son vuestros ciudadanos... por encima de todo.
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