Estoy en Miami de vacaciones. He estado aquí en varias ocasiones... así que me conozco un poco el rollo local.
No obstante, y después de todo lo viajado, uno siempre tiene tendencia a fijarse en las diferencias... que las hay.
Para empezar, aquí la gente es grande. Más grande. Hablo de USA en general, pero es que incluso los inmigrantes aquí, sean negros o latinos, tienen apariencia más... prominente, por decirlo suavemente. Pero además muchos son muy musculosos. Los tíos parecen toros, moldeados la mayoría en gimnasio... porque tampoco parecen peones de la construcción todos o que tengan o hayan tenido un trabajo de esos realmente físicos.
Gente flaca se ve poca... y eso que Miami es una ciudad de "exposición". Aquí vestirse con trajes provocativos las mujeres y un poco cantones los hombres... es cosa del día a día. No problem.
No hay demasiada gente muy morena, salvo la población inmigrada. No se pasan el día en la playa. Y... me pregunto cuántas veces van a la playa los "locales".
Luego está la "gracia", que no es mucha. No es algo exclusivo de aquí, pero veo poca gracia en la forma de moverse... especialmente en la playa. Ves a gente con cuerpos esculpidos (que no necesariamente atractivos), moviéndose como patos mareados por la arena... y no te cuento si se les ocurre meterse en el agua. Por primera vez he visto la posibilidad de que alguien se ahogase a quince metros de la playa... de lo patosos que eran. Pero supongo que el concepto de "playa" al estilo mediterráneo no es algo tan universal como creía. Ni siquiera es evidente que todo el mundo sepa nadar... si no lo practica nunca.
En el aspecto lúdico... ahora ya no salgo de marcha nocturna, aunque en tiempos lo hice. Las discotecas aquí son muy disco. Música muy negra, muy difícil de hablar, mucho baile guarrete y poca interacción. En cambio, en las terrazas de los hoteles y los bares hay muchísima interacción y ligoteo... aunque no siempre hay gente interesante o atractiva. Como en todas partes... hay niveles.
En restauración... creo que al estar algo restringida mi movilidad y centrarme sobre todo en South Miami Beach, la cosa está limitada. Aquí hay una extraña mezcla de locales de lujo y de chiringuitos... y no siempre pegan bien. No obstante, me da la impresión de que ha aumentado algo la oferta respecto a otros años... si bien no siempre en variedad (los italianos, facilones... pero resultones, se llevan la palma). Alguno... ridículamente caro. Otros no tanto.
Se agradece que con una ciudad tan bonita, con su skyline, con sus islas, sus playas, su canal intra-coastal... de vez en cuando veas a gente realmente espectacular... en vehículos realmente llamativos. En día y medio ya había visto un par de ferraris, varios Hummers, un par de Maserattis, otro de Aston Martin´s y hasta un Bugatti Veyron (o creo que lo era), que pasa por ser uno de los coches más caros del mundo.
En la famosa Lincoln Road, que es de las pocas calles peatonales de aquí... y que es donde se concentra la mayor parte de la vida pública del South Beach, se ve una mezcla de turistas (italianos, rusos, franceses, ingleses, españoles, argentinos, brasileños... especialmente) y de locales. Pero la gente anda vestida para llamar la atención... sean de uno u otro colectivo.
Finalmente... una cosa muy agradable de este lugar es la temperatura. Ya podemos estar en Diciembre... estar el cielo encapotado a ratos... que cuando sale el sol, caliente, y no poco. Con decir que hemos tenido que poner el aire acondicionado a ratos, creo que lo digo todo.
Como ciudad se ve una ciudad agradable para vivir. Hay suficiente actividad y proximidad como para que no resulte insoportable la distancia a cualquier parte. Hay también variedad de gente y culturas y no hay pocas oportunidades... pero sigue habiendo en el aire esa sensación de lugar de vacaciones... Pero eso es fundamentalmente en el South Beach... que es donde hay la mayor parte de la actividad vital de la ciudad, en cualquier caso. Pero hay más. Mucho más.
A descubrir.
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