miércoles, 15 de junio de 2011

Va de política

Viendo la tele o leyendo los diarios, me sulfuro. Me sulfuro porque los medios dan una información completamente sesgada y no me siento informado, sino manipulado... y me sulfuro porque los pocos hechos que puedo valorar son descorazonadores.

No sólo por la acción de gobierno, sino por la reacción del "pueblo". Por ejemplo, este año es el primero en que los presupuestos catalanes prevén menos gasto que el anterior. Ello (y todos los recortes que ha significado para buena parte de las partidas presupuestarias) ha supuesto una fuerte oposición de los así llamados "indignados", de los grupos de la oposición que gobernaban hace apenas unos meses y de sindicatos.

Y yo, que soy economista y vengo del sector privado, me pregunto... ¿DONDE CREEN QUE VIVEN? Estos aún viven en los tiempos de pre-crisis, en los que el gasto crecía y crecía y el descontrol, también... y había un maná interminable que no se sabía de dónde salía... pero del que todos querían mamar.

Pues aprendan un poco de hechos. En el mundo real, la mortandad de empresas es brutal, los recortes de todo tipo profundos (salarios, para empezar, pero también presupuestos y beneficios no salariales)... y no hablamos de un 5% como han querido recortar los salarios públicos... sino de bastante más... cuando no un 100% cuando las empresas han tenido que cerrar. Y estos del sector público, con su salario asegurado, y su incompetencia protegida... vienen a quejarse a fondo de que a ellos no deberían tocarles nada. Pues oiga... Uds, señores funcionarios... trabajan para nosotros... el resto de los ciudadanos. Si nosotros sufrimos, Uds. también. No pueden, por una cuestión moral, quejarse... cuando no se les despide.

Entiendo sus quejas. Es más, reducir los salarios no me parece tampoco la solución (congelación, como se hizo durante 2 años en 96/97 con el PP, sería probablemente más suave, incluso aunque también perdieron poder adquisitivo)... pero ¿quejarse? Oigan... dense un paseo por las oficinas de la INEM, por las casas de las familias que no tienen ingreso alguno ... ni expectativa alguna... y tienen que aguantar cómo el gobierno aún sigue repartiendo dinero "inútil"... en subvenciones del todo superfluas.

Los gestos en política cuentan, y he visto muy pocos gestos (reducción de los salarios, o hacerlos variables en función de resultados... pero bien, con objetivos ambiciosos, medibles y visibles... o reducción de coches y chóferes, de gastos superfluos, etc...). Todo eso tendría que suceder en la gestión pública igual que ha sucedido en la gestión privada (la que ha sobrevivido).

Por eso, aunque comparto algunas de las ideas de los "indignados", creo que están fuera de la realidad en lo que atañe a la gestión de presupuestos. Si no saben economía, que estudien un poco... y que aprendan, que "D´on no n´hi ha, no en raja"... es decir, que no se puede gastar más de lo que se tiene, y mucho menos cuando los ingresos se prevén menores... porque sino entramos en un círculo vicioso muy peligroso.

Se quejarán que la crisis no es culpa suya. Bueno... la crisis en España no es la misma que la crisis internacional. Aquí, además de la crisis financiera, estamos sufriendo una crisis económica DEL TODO PREDECIBLE, porque nuestra economía es muy poco competitiva (hablo ahora de España, aunque Cataluña no se salva), porque hemos invertido todo en ladrillo... que si no se mueve, no genera margen... y el margen es fundamental para crecer. Margen es beneficio... y trabajar sin beneficio no permite reinvertir, ni hacer frente al aumento de gastos por inflación y otras contingencias que los empresarios tienen que afrontar.

Pero no hemos aprendido. Ni los políticos, ni los medios, ni los ciudadanos. Los bancos tienen un interés en retener el capital, porque ellos mismos también tienen unas deudas con el exterior, que no pueden permitirse no pagar. Pero si la economía no remonta... ni eso les salvará. Hay que perder el miedo. Este es el momento de demostrar si se vale o no... de ganar, o ganar.

Pero hemos de extraer algunas lecciones. Más ortodoxia en el sistema financiero y el político. Más control y más transparencia. Menos palabras huecas y más datos. Menos opinión y más información. Menos ideología y más resultados. Menos pedir y más hacer. Menos quejas y más acción. Y cero tolerancia con la corrupción, la incompetencia y la irresponsabilidad.

1 comentario:

  1. Aquí el verdadero problema es que las élites han olvidado que su obligación es dar ejemplo. En primer lugar, ¿Con que cara pueden pedir los políticos sacrificios a la ciudadanía cuando ellos mismos no están dispuestos a hacer el mas mínimo sacrificio? Se dice que el que los políticos reduzcan sus sueldos y renuncien a muchos de sus privilegios no ahorraría mucho dinero, pero eso es lo de menos, lo importante aquí es dar ejemplo y demostrar que lo de los sacrificios es para todos, no solo para la gente corriente.

    Otro tanto se puede decir de empresas como Telefónica, que a pesar de haber tenido unos beneficios espectaculares tiene intención de despedir gente y de empeorar las condiciones de sus trabajadores; básicamente, lo que está haciendo Telefónica es aprovecharse de la desgracia ajena, hacer leña del árbol caído, algo que quizá sea legal pero que es absolutamente inmoral.

    Lo dicho, en tu último parrafo tienes toda la razón, pero no es suficiente, para salir de la crisis, además de todo lo que dices, es necesario que se imponga un sentido ético que ahora no existe.

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