martes, 31 de mayo de 2011

De champús y otras cosas íntimas.

No sé cuánto del influjo educativo que recibimos condiciona algunas de nuestras decisiones íntimas... y en particular me refiero a la gestión de la higiene personal. En el sentido amplio: la propia imagen, el tiempo que pasamos solos con nosotros mismos, la forma como ordenamos las cosas, los productos que compramos, la limpieza general de ese entorno que es el baño... y la decoración.

Hay gente que lo neutraliza al máximo, y su baño no se distingue del de un baño de hotel salvo por algunos productos, que están visibles. Hay gente que lo personaliza hasta extremos que hacen toda la casa invendible por el baño (o vendible con descuento sustancial). Y hay gente, mayoría en mi modesta muestra de amig@s cuya casa he visitado, que se mantienen en un término medio. En general, tampoco es que busque sacar conclusiones cuando visito un baño de una persona. Voy a lo mío y punto. Pero un poco de atención y... te puedes fijar en si tiene muchas cosas o pocas, si las tiene bien ordenadas o en caos (quizá orden personal), si tiene productos de alta gama o de marca blanca, y también en el contenido.

En mi forma de ser, la simplicidad y la velocidad son valores positivos. Eso no significa que todo lo haga deprisa, que no sepa tener paciencia o que no pueda enredarme con las cosas más nimias... pero en general, es algo que valoro. Y a veces me veo tomando decisiones (o dejando de tomarlas) que van en contra de esos valores. Por ejemplo, recientemente compré un gel que me gusta y que no encuentro en todas partes... y decidí comprar un pack en oferta de tres, para tener stocks. El caso es que no recordaba que ya había hecho algo similar el año pasado... y aún me quedaba más de un bote y medio, así que ahora mismo tengo cuatro y medio... bien ordenaditos y ridículamente puestos. Porque la pregunta inmediata es: ¿para qué quiero cuatro geles y pico del mismo tipo? Le dan ganas a uno de ponerse a pensar en la historia de los ositos en su casita con sus cosas de distinto tamaño y color (madre, padre, hijo), con la diferencia de que aquí todos los formatos son iguales. Y qué decir de las cantidades. Raro es tener cuatro, pero imagínense si consumo aleatoriamente de los cuatro y los tengo todos medio vacíos. ¿Qué diría eso de mi personalidad? Si fuesen distintos, como he visto alguna vez, tiene una explicación (geles distintos para momentos distintos o porque a la persona le gusta variar, y punto... o le gusta ir comprando y no se decide a tirar lo que probó y no le agradó). Pero... ¿y si están todos casi completamente gastados? ¿qué me dice de la personalidad de alguien el que tenga en su baño cuatro botes de champú llenos al 5%? ¿es alguien que no se decide a acabar las cosas? ¿alguien que siempre quiere tener un poco de variedad "por si acaso"? ¿alguien que va usando los cuatro tipos al mismo ritmo y fue casual que justo los pillase yo por debajo del umbral de la última dosis? ¿significa eso que corre el riesgo cierto de quedarse un día sin champú... pese a tener un espacio precioso ocupado con cuatro botes? Quiero decir que no cumplen una función de "backup" (o stock de seguridad), como es mi caso.

En fin... la de cosas tontas que se pueden pensar en un baño. Seguro que más de un@ esperaba una entrada más picante. Para otro día.

4 comentarios:

  1. Jajajajajajjaa!! Todo eso te has parado a pensar en mi baño Pedro??? Pues vaya... prestaré mas atención cuando compre champú la proxima vez ;)

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  2. Ya sabes que el baño es un momento de máxima reflexión... ¡qué de ideas se habrán desarrollado en el baño! ¡qué de eurekas gritadas!

    Ya nos contarás qué conclusiones saques...

    Lo de variar para que el cabello no se acostumbre sólo a uno ya me vale... pero lo del <5% es curioso... :)

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  3. Querido Pedro, cuando pienso en el lavabo me entran ganas de cagar.
    POr suerte tengo la revista el jueves instalada ahí.
    Eso me sirve para pensar.
    te dejo un regalo: caga el rico y caga el pobre... y caga el papa ... y del cagar nadie se escapa.
    Vagi de gust
    IH

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  4. Veo que tienes al papa muy presente, no sé si porque los del Jueves lo tienen de prota habitual o por decisión personal.
    En cualquier caso, muy poética tu entrada, jejeje!
    Gracias!!

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