sábado, 14 de noviembre de 2015

Un momento curioso, entre una madre y su hijo.


Hoy, en el camino a la piscina, me he cruzado con una madre y su hijo. Ambos poco agraciados y sin un aire particularmente sano, de ojos saltones ambos. Andaban como andan las parejas madre e hijo, ella intentando marcar un ritmo y él yendo a su propio ritmo, distraido. El caso es que a medida que me acercaba a ellos, él canturreaba mirando hacia arriba a su derecha, ajeno a su madre, algo así como "tengo la mejor mamá del mundo", pero sin ganas y sin mirar a nada en particular, mientras que ella, que sin duda lo oía, no reaccionaba en absoluto. A mí me ha arrancado una sonrisa el gesto tierno de su hijo, porque aunque lo cantaba, no parecía dirigirse a nadie en particular, ni siquiera a su madre, y esta no parecía estar siendo nada receptiva al gesto de su hijo. Tampoco parecía enfadada o preocupada o contenta... sencillamente, seguía su camino.

No sé si lo había escuchado muchas veces, o si el desinterés con el que el niño lo cantaba le quitaba impacto al mensaje, o si algún motivo oculto la hacía inmune al mismo... pero a mí me ha parecido lo más divertido del día.

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