Tengo que reconocer que una técnica que me irrita más de lo que me gustaría es esa que se dedica a establecer complicidades con su público objetivo... pero haciéndolo delante de todos los demás.
Un ejemplo : "... hay una suavidad que sólo nosotras podemos entender", y habla de salvaslips femeninos.
El caso es... ¿qué sabrá el anunciante de lo que sé o dejo de saber o entender yo sobre suavidad? Esa posición de suficiencia y omnisciencia que se arroban las marcas genera en mí una sensación fuerte de desprecio. No sólo porque me siento excluido en esos casos (lo he visto mucho en productos "de género"... mujeres-vs-hombres) sino porque además suelen hacerlo desde la superficialidad... no desde el conocimiento.
Frente a esa osadía de la declaración pública que directamente significa a unos delante de los otros... hemos de constatar que las diferencias de género, precisamente, son hoy en día menores que antaño. Antes los mundos masculino y femenino estaban más marcados y diferenciados. Las mujeres sabían menos de los hombres que ahora... y, especialmente, viceversa. En aquella época podría entender mensajes de complicidad de esta índole, y en cualquier caso, en aquella época, creo, no se harían de forma tan ostentosa y burda. Había mujeres y había hombres.. con sus diferencias, tan obvias, que mencionarlas era sólo signo de estupidez. Y hoy en día, me parece que también.
Y quien dice "género", dice cualquier otro adjetivo. L´Oréal, por poner un caso global, con su "porque yo lo valgo", puesto en boca de una supermodelo o actriz de reputación, era igualmente impertinente. Casi peor, porque ponía a la marca por encima de los clientes... que escogerían L´Oréal porque habrían llegado al estatus de "merecerlo". Eso, sin siquiera haber probado el producto. Eso, siendo como es L´Oréal una marca "mass-market" que no está por encima en calidad de las marcas de lujo, por muy alta que sea su relación calidad-precio. Y si lo está, por esfuerzo en innovación, entonces que lo diga así... y no que lo dé por hecho. Y no lo da, porque posteriormente sigue insistiendo en que los resultados de sus productos son equivalentes a los de otros de lujo, varias veces más caros que los suyos. Es decir, que tienen la mejor relación calidad-precio... pero no la mejor calidad.
El mensaje: no me digan lo que puedo o no puedo sentir o entender, lo que es especial para sus clientes y no lo es para los que no lo son. Esto me pasa por tener tele.
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