Es difícil controlar lo que sentimos. De hecho, se supone
que no es posible controlarlo racionalmente… o se educa la forma como sentimos
, a base de experiencia y supervisión, o bien se siente y punto. Podemos saber
cómo sentimos… autoconocernos… gracias a las técnicas de introspección. Es
posible que incluso aprendamos a entender cómo pensamos… pero parece innegable
que la mayoría de la población no se conoce, ni se controla.
Si la sociedad y el entorno inmediato (familia, amigos) son estables, previsibles, presentes y se identifica el valor que tienen para el individuo, por el propio individuo, podemos tener una esfera de control. Todos los individuos tienen una cierta percepción común del orden social, de lo que se puede y no se puede hacer, y un plan de vida más o menos ordenado. Algunas sociedades ofrecen futuros más abiertos, con más elecciones… y otras menos. En general, cualquier individuo puede adaptarse al entorno en el que nace, con éxito variable. Nadie piensa que sería sin duda más feliz en una autarquía. Y la gente que viva allí, al no haber vivido en una democracia próspera, quizá ni siquiera tenga deseos de vivir allí… y ambos pueden vivir felices con su modelo social, más o menos restrictivo. Finalmente, los elementos fundamentales para un individuo pueden ser pocos: comida, cobijo, una familia, un trabajo. Durante generaciones, eso ha bastado a muchas mayorías… y de eso mismo se han aprovechado unas minorías, que han podido manejar el mundo, la cosa social, gracias a la falta de necesidad de manejar su vida en esferas superiores de esa mayoría.
Si la sociedad y el entorno inmediato (familia, amigos) son estables, previsibles, presentes y se identifica el valor que tienen para el individuo, por el propio individuo, podemos tener una esfera de control. Todos los individuos tienen una cierta percepción común del orden social, de lo que se puede y no se puede hacer, y un plan de vida más o menos ordenado. Algunas sociedades ofrecen futuros más abiertos, con más elecciones… y otras menos. En general, cualquier individuo puede adaptarse al entorno en el que nace, con éxito variable. Nadie piensa que sería sin duda más feliz en una autarquía. Y la gente que viva allí, al no haber vivido en una democracia próspera, quizá ni siquiera tenga deseos de vivir allí… y ambos pueden vivir felices con su modelo social, más o menos restrictivo. Finalmente, los elementos fundamentales para un individuo pueden ser pocos: comida, cobijo, una familia, un trabajo. Durante generaciones, eso ha bastado a muchas mayorías… y de eso mismo se han aprovechado unas minorías, que han podido manejar el mundo, la cosa social, gracias a la falta de necesidad de manejar su vida en esferas superiores de esa mayoría.
Si no es a través de una educación bastante más amplia que la que se imparte hoy en día, y a cantidades
mayores que las actuales… uno no puede por menos que imaginar que siempre,
siempre… habrán elementos de la sociedad que se sientan excluidos y a las que
no les importe destruirla, porque nada provechoso ni trascendente obtienen de
ella. Y pueden “sentir” que su misión, su única razón de ser, pueda ser la
aniquilación de una sociedad que los oprime, los explota, los ignora o
sencillamente, les obliga a algo que no quieren hacer.
El pensamiento original de estos párrafos ha sido un pequeño alelamiento pensando sobre una sociedad futura, muy desarrollada, muy tecnificada, que pueda soportar una gran presión demográfica en un planeta claramente escaso de recursos. Puede que ya hayamos alcanzado la masa crítica que hace inevitable un cambio en la vida del planeta… aunque pueda llegar dentro de cientos de años.
El pensamiento original de estos párrafos ha sido un pequeño alelamiento pensando sobre una sociedad futura, muy desarrollada, muy tecnificada, que pueda soportar una gran presión demográfica en un planeta claramente escaso de recursos. Puede que ya hayamos alcanzado la masa crítica que hace inevitable un cambio en la vida del planeta… aunque pueda llegar dentro de cientos de años.
El caso es que pensaba en que si la gente no piensa, sino que siente… y si el
pensamiento requiere una cierta profundidad y educación que nadie parece
molestarse en promover como prioridad por encima incluso del desarrollo
económico… siempre vamos a tener individuos que no pensarán… o no lo harán por
el beneficio del grupo. Pensemos, por ejemplo… en ese planeta sobre-explotado y
sobrepoblado… donde la gestión de recursos sea fundamental. Pensemos en que esa
gestión super-eficiente suponga un nivel de trabajo y un reparto de su
beneficio ciertamente desigual y, desde luego, poco visible. Un planeta donde
la gente no pueda sobrevivir ya como individuos… y quizá ni siquiera como
pequeñas sociedades, sino que haya evolucionado hasta un punto donde la
complejidad de la subsistencia sea enorme en comparación con la existencia
natural. Donde comer sea una dependencia total del sistema y donde los
individuos no hayan visto jamás el origen de los alimentos. Quizá incluso donde
respirar aire puro sea un lujo, por el que haya que pagar. Pagar por vivir.
En este contexto los movimientos ecologistas
podrían verse a sí mismos como salvadores del planeta, aunque fuese en una
lucha baldía… y podrían optar por la destrucción de la raza o una involución
descarada a base de destruir esa sociedad super-tecnificada… aún a riesgo de
llevarse por delante la raza. Imaginemos que no es plausible. ¿No lo es?
Actualmente somos una alimaña, demasiado extensa, demasiado variada y demasiado
capaz como para ser aniquilada. Podemos encontrar y producir alimento en casi
todas partes, organizarnos en grupos y progresar relativamente fácil. Quizá no
podamos mantener ciertas sociedades como las actuales, pero sobrevivir, salvo
que destruyéramos completamente el planeta, sobreviviríamos seguro. Pero
digamos que los ecologistas… bueno, no es una descripción de la imagen que
tengo de ellos... sólo es una línea de evolución posible para ciertas ramas de
los ecologistas, más bien radicales, que abogan por un retorno a modelos de
vida más sencillos, con el fin de evitar presionar al planeta. Para esa gente
parece no haber lógica en que la única forma de mantener superpoblaciones es
con super-eficiencia, y que probablemente eso implique una dependencia mayor de
las super-sociedades (con el riesgo de opresión e infelicidad)… En su modelo de
vida en el planeta hay que volver atrás… y como los niveles de población actual
no son sostenibles con los recursos actuales… habrá que reducir la cantidad de seres humanos en el
planeta. Esta, que es una conclusión lógica y fundamental en el concepto de
“autosostenible” que tanto defienden… es una conclusión poco publicitada. Y sin
duda lo llevo al extremo. Insisto en que esto no es algo que vea en el futuro
inmediato… pero sí me parecería lógico que para esos grupos ajenos a lo social,
el objetivo de su existencia se convirtiese en la eliminación de la sociedad
que haría posible la vida en ese futuro. Para ellos el riesgo de extinción podría
ser una solución para el planeta…
No
costaría tanto que consiguiesen sus objetivos. Primero se suprime el comercio (por vía de crisis energética, por ejemplo), la sangre del sistema.
Rápidamente pasaríamos a tener escaseces en algunos sectores… luego en la
mayoría de ellos. Aparecerían nuevas esferas de poder… y nuevos reinos de taifas, puesto
que los gobiernos actuales no tendrían ni la legitimidad ni, con el tiempo, el
poder de mantener un orden nacional. Algunas cosas del presente se mantendrían…
algunos elementos tecnológicos… pero en pocas generaciones, sin ingenieros ni
conocimiento compartido, ni fábricas ni acceso a las materias primas… volveríamos
atrás. Una época oscura.
En ese contexto, posible… la involución es inevitable. Involución en el sentido de que se destruiría el orden establecido. Asumiendo que tuviesen éxito… ¿Cuál sería la prioridad de los supervivientes? Sería como un naufragio frente a una isla, sin posibilidad de ser rescatados… Algo que no extrañaría que hubiese pasado antes en alguna parte del planeta. Y se olvidarían muchas cosas... tantas cosas.
En ese contexto, posible… la involución es inevitable. Involución en el sentido de que se destruiría el orden establecido. Asumiendo que tuviesen éxito… ¿Cuál sería la prioridad de los supervivientes? Sería como un naufragio frente a una isla, sin posibilidad de ser rescatados… Algo que no extrañaría que hubiese pasado antes en alguna parte del planeta. Y se olvidarían muchas cosas... tantas cosas.
Habría que revisar y escoger aquello
que pudiera salvarse… el conocimiento… lo más importante. Y habría que buscar formas
de sobrevivir en un mundo probablemente menos amable y más esquilmado de
recursos que el que tenemos actualmente. De nuevo, el conocimiento sería casi
lo único a salvar. Eso y quizá una variedad genética. Todo lo demás…
prescindible. Incluso los valores que tendrían sentido en una sociedad
super-tecnificada tendrían que simplificarse para una nueva sociedad… tribal,
probablemente. Y luego… asumiendo un escenario de catástrofe y destrucción…
¿cuánto tiempo tardarían los supervivientes en volver a prosperar? ¿Cuántas
generaciones? ¿Cuánto, entonces, del pasado podría ser salvado y transmitido a
las nuevas generaciones? Y… ¿tendríamos ese conocimiento accesible? ¿Realmente
lo podríamos mantener? ¿podríamos leer los ficheros que actualmente necesitan un aparato lector y una fuente de energía de unas características determinadas? ¿y tendría sentido en un nuevo escenario post-cataclísmico? Qué desazón, que por la
falta de control, por no haber controlado el crecimiento y la forma de crecer…
llegásemos a una situación donde el futuro era peor que el pasado.
Y todo por no haber pensado antes en esa posibilidad.
Y todo por no haber pensado antes en esa posibilidad.
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