Si tenemos que medir históricamente las aportaciones de las distintas civilizaciones del planeta a la Humanidad... ¿en qué tenemos que fijarnos? ¿en la herencia que dejaron? ¿en las innovaciones tecnológicas que se descubrieron bajo su amparo? ¿en el nivel de expansión en su ciudadanía de las mejoras técnicas, económicas o sociales? ¿en el bienestar general de la población? ¿en su nivel de felicidad?
Personalmente, y tomando una perspectiva temporal muy amplia, cada vez más creo que son tres elementos los únicos importantes: conocimiento, belleza y expansión.
Una civilización que produce conocimiento produce inversión en el futuro y, a priori, beneficia a toda la Humanidad... sea antes o sea después. Esta es fácil. El conocimiento puede ser de toda índole, tanto técnico como filosófico, por poner dos extremos. Conocimiento que da una ventaja respecto a las otras naciones o civlizaciones en capacidad técnica, militar, organizativa.... para hacer lo que se propongan.
Belleza, porque la belleza no responde a una necesidad evidente. Para la búsqueda de pareja... sí. Pero no aporta necesariamente más ventajas con respecto a las otras naciones... el hecho de tener las ciudades más bonitas, los monumentos más espectaculares o las personas mejor arregladas. Cuando una sociedad pone su empeño en crear cosas bonitas, trabaja en el campo de la estética. Es un campo, para mí, superior. Uno puede ser un ingeniero estupendo, responder a todas los requerimientos... pero cuando uno crea algo bonito... trasciende a la funcionalidad. Estoy, probablemente, e inconscientemente, dejando claro que la funcionalidad me parece anterior y primordial a la belleza, pero también quiero dejar claro que la belleza queda por encima. Cuando uno produce un puente, lo hace por necesidad. Cuando además de funcional, lo hace bonito... está ampliando el nivel de exigencia y de trascendencia.
Y finalmente la expansión. Una civilización que no comparte los beneficios que produce entre su población... pues no es más que un pequeño club. Los egipcios, al parecer, tenían un nivel de conocimiento mucho mayor del que podemos ver o intuir... pero la mayor parte se destruyó y la fortuna que tenemos es que una parte pasó, de forma quizá clandestina, a otras civilizaciones como la griega. Pero nunca sabremos lo que perdimos... aunque las Pirámides ya nos dan una buena impresión. Aprovecho para hacer una pequeña indicación. En mi viaje a Egipto, en 2003, me impresionó mucho que alguno de los templos de descubrimiento reciente (pocas décadas) tenían los techos prácticamente intactos... cuando, según me contaron, los techos es lo primero que pierden todas las construcciones antiguas. Una civilización que se guarda todo su conocimiento, su belleza y su poder, para una élite, me parece bastante limitada y, de hecho, débil. En esta categoría pondría las civilizaciones pre-colombinas.. donde, desafortunadamente, la línea de continuidad se ha perdido por completo... y lo que queda son sólo tradiciones, pocas, y de poca trascendencia en relación a lo que fueron sus sociedades. Bien es cierto que hubo una ocupación por otra cultura, mucho más fuerte y con toda la intención de sustituir a las existentes, en todos los ámbitos.
No deberíamos olvidarnos de ninguno de los tres aspectos si queremos pensar en una civilización de futuro... sea europea, occidental o mundial.
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