viernes, 28 de octubre de 2011

Del poder (I)

Creo que ya lo he mencionado anteriormente… pero cuando uno ve la tipología de personas que están en el poder… donde algunos sí parecen enterarse de lo que tienen entre manos, pero otros resultan de lo más demagógicos en todas sus expresiones y en sus acciones… y no parece haber controles o límites, duda sobre si hay una lógica detrás de quién detenda el poder o si es aleatorio. Sencillamente, se encuentra uno a la ralea más variada en los puestos de mayor poder de todos los países, pero en general no es una ralea respetable. Son gente capaz… porque han sido capaces de llegar al poder y mantenerlo (por los medios que sea, que no necesariamente por su capacidad como gestores o su inventiva)… y muchas veces se les ve muy resueltos en su agarre al poder… puesto que no hay manera de que dimitan cuando se les pilla con las manos en la masa. O de que caigan. Y eso supongo que es una aptitud. Supongo, aunque no debería ser la fundamental… en la cosa pública, al menos.

Filosofemos un poco. El poder lo definiría como la acumulación de, precisamente, poder, para hacer lo que sea. Cuanto más poder, más cosas se pueden hacer. Hay diferentes tipos de poder, pero suelen implicar un dominio sobre los recursos y las personas (para el caso en que estoy pensando, que es fundamentalmente el poder político-económico).


¿He hablado de objetivo del poder? No… y es que el poder no tiene un objetivo definido. Una vez que tienes el poder, según cómo esté montado, puedes cambiar o pervertir el objetivo por el que te fue otorgado… si no hay un nivel de control suficiente. Pero… ¿quién controla al poder? En política se pensó en la división de los poderes, como forma de evitar los abusos de poder. Porque… ¿cuál es el objetivo del poder político? Supuestamente, en el mundo ideal, el poder político es el poder de un grupo de personas (decenas o millones), puesto en manos de unos pocos individuos, que velan por el bienestar de todo el colectivo. Eso implica el control de los recursos, de las normas de comportamiento del colectivo, de las formas de relación con otros colectivos… es decir, el control fiscal y económico, control legislativo y asuntos exteriores… y para que sea control de verdad, tiene que ir unido a una cierta capacidad coercitiva (policía, ejército). O sea… mucho poder para… un objetivo tan indefinido como el “bienestar”.

Si profundizamos en un ejemplo país, que es el que tengo principalmente en mente… sabemos que una parte de los recursos ya están asignados (Educación, Sanidad, Ejército, Administraciones, etc, etc…) y por tanto los gobiernos de turno no tienen tanta capacidad de modificar aleatoriamente esas asignaciones… por lo que no tienen un poder total como pudiera tener un gobierno autocrático tipo Corea del Norte, que se permite destinar tantos recursos de un pais tan pequeño económicamente al desarrollo de armas nucleares. Luego existe también la capacidad de manipular a la gente, de conformar un tipo de sociedad, de fomentar un tipo de valores, de costumbres, de cultura… Indudablemente no es tanto su papel, pero puesto que el poder político es el mayor representante de la colectividad… les parece de lo más normal inmiscuirse en esas áreas. Hay una diferencia conceptual entre un poder mínimo, donde básicamente el Estado es un ente administrativo… y un poder extenso, donde existe el deseo de manipulación y dominio antes mencionado. En España se optó, sin saber mucho qué era, por un modelo de Estado del Bienestar, copia de los modelos democráticos occidentales… lo que implica un poder relativamente limitado aunque una voluntad de influencia de la cosa pública… más allá de la mera gestión de recursos. Esto no sólo en Democracia. Ya con Franco había una organización social con fuerte presencia del Estado (Seguridad Social, normas de comportamiento, etc). Y antes, con los alborotos pre-guerra civil, más aún, aunque fue una etapa de cambios forzados.

En el control de recursos, sea amplio o limitado, todo poder parece tener algo inherente a su existencia, y es la asignación de recursos a la autoperpetuación. Casi como un ente vivo, el poder busca perpetuarse, ampliarse… y puesto que tiene la capacidad… lo hará siempre que se le deje. Siempre que haya poder debe haber controles del mismo ajenos a él. En democracia, el sistema de elecciones, de forma que la gestión sea sancionada, en positivo o en negativo, por parte de la mayoría de los ciudadanos. O el sistema legal para evitar la arbitrariedad en el uso del poder y los recursos. Pero si los electores son tienen medios de saber qué tan bien se gestionan los recursos… ¿será su decisión racional o apropiada? Es bien sabido que ante la opción del cambio, muchas sociedades han escogido el aborregamiento, el “malo conocido vs el bueno por conocer”… así que muchas sociedades no parecen estar preparadas para la democracia. Se requiere un cierto nivel educativo, una cierta variedad de poderes que puedan ofrecer resistencia a un poder central, libertad de prensa, y, desde luego, el Imperio de la Ley.

Continuo en otro post.

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