Con la indignación que me llena cada vez que veo las noticias, que ya sé que son esencialmente desinformativas... pero con la ineptitud que veo en la clase política (nada nuevo, teniendo en cuenta su catadura moral -bien baja-, su capacidad de análisis y gestión -ah! ¿tienen estudios?-, su don de lenguas -ar iu tokin tumi?- y su rostro duro como la piedra), me dan ganas de entrar a degüello.
Y no se me ocurre mejor manera que dejando de pagar impuestos. Que no, que no lo haré (nunca se sabe quién puede estar escuchando), pero sería lo lógico, lo propio, lo inteligente... porque es la única manera de que les duela. Lo malo es que dolería a los funcionarios antes que a ellos, pero el mensaje sería claro: la función pública tiene que ajustarse, tanto o más que la privada... y de momento, ni lo han hecho, ni se les ve capaces de hacerlo... y ni siquiera se les ve las ganas o la intención. Sencillamente, hay que cortarles la cabeza. Ah... ¿que no se puede? Bueno, en Bruselas han sobrevivido sin gobierno central durante muchos muchos meses... y eso seguro que les ha ahorrado un buen dinero.
Suena mal, lo sé... pero si empezásemos a pensar que es NUESTRO dinero el que malgastan a espuertas, quizá actuaríamos de forma distinta. Y yo tengo ganas de ponerme violento con la indolencia de esta gente y la forma como toman las decisiones. Claramente no tienen ni idea de lo que es la gestión... y nadie parece hacerles sufrir a ellos en sus carnes las consecuencias de dicha mala gestión. En tiempos se les apedreaba o linchaba. Hoy se supone que hay mejores maneras, más... civilizadas... pero si no asumen la responsabilidad y no dimiten (digo los que están)... y encima prometen más de lo mismo (más gasto, a costa de más deuda... y todo imagen y más imagen, que redunda en una pérdida de credibilidad porque no está sustentada en hechos)... quizá los idiotas somos los que aguantamos sin más.
Desde luego, si el día de mañana gano mucho dinero, me gustaría que la función pública no se dedicase a malgastarlo en mala gestión. No confundir mala gestión con un alto gasto en Sanidad, Educación, etc... porque esta gente no ha entendido que no es una cuestión de cantidad, sino de organización. Se trata de hacer más con menos (o al menos, lo mismo, con menos dinero). Si no asumen que eso es la competitividad y el progreso... y no se les exige, estamos abocados al desastre.
Por cierto... en Occidente varios países han permitido cambios institucionales de calado (Francia, sin ir más lejos, cambió de régimen con De Gaulle... en los 50-60)... si aquí el rollo de las Autonomías no convence a nadie, ¿por qué no un modelo federal? O algo, que liquide de una vez la insensatez de que nada esté fijado y todo sea negociable según el equilibrio de poderes del momento...

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